En los últimos años están ocurriendo una serie de catástrofes naturales por todo el mundo: inundaciones, incendios, desprendimientos de icebergs, olas de calor,… Lo que no se sabe es si son simples desastres naturales o son consecuencias del cambio climático. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) relaciona el calentamiento global con la ola de calor de Rusia y las inundaciones en China, Pakistán y Níger, que se produjeron hace unos meses.
Cuando hace unos años, en el 2003, una ola de calor mató a 70.000 personas en Europa, ningún científico se atrevió a vincular un fenómeno meteorológico extremo con el cambio climático, pero la situación ha cambiado radicalmente.
La ola de calor que ha disparado los termómetros en Rusia, las inundaciones que han matado a 1.600 personas en Pakistán y a 3.400 en China o el desprendimiento de un iceberg en Groenlandia cuadran con lo esperado, según la OMM. Según palabras textuales de la OMM. “ la existencia de todos estos eventos casi al mismo tiempo genera preguntas sobre sus posibles vínculos con el predicho incremento de la intensidad y la frecuencia de los eventos extremos”.
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU ya pronosticó en su último informe en 2007 que el calentamiento global provocado por las emisiones de CO2 humanas agravaría las inundaciones, las sequías, los huracanes y otros desastres naturales. Pero pocos esperaban que ocurriese tan pronto.
Este nuevo vínculo todavía está muy cuestionado por la comunidad científica, pero abre la puerta a la que puede ser la mayor batalla judicial de la historia. Tal y como afirmaba Kevin Trenberth en la revista New Scientist, “dado que hay un componente relacionado con el calentamiento global en un evento extremo, surge una cuestión: ¿hay alguna manera de demandar a alguien por ello?. Va a ser un follón. De echo, el follón empezó en 2005 cuando un grupo de víctimas del huracán Katrina decidió querellarse contra las petroleras Exxon Mobil, British Petroleum y Chevron. Su argumento era que estas multinacionales son los principales causantes del calentamiento global que, a su vez, habría provocado el ciclón tropical que mató a más de 1.800 personas y obligó a desplazarse a otros cientos de miles en el sureste de EEUU. Tras unos cuantos titubeos, la justicia estadounidense desestimó en junio la demanda al no encontrar en ella argumentos sólidos. Pero esta querella va ganando peso con el tiempo y si se confirma la relación entre el calentamiento global y los desastres naturales ocurridos, las decenas de millones de personas afectadas podrían reclamar una indemnización a los responsables de la subida de temperaturas.
La batalla científica sigue abierta, aunque un estudio que se publicará próximamente en el Boletín de la Sociedad Meteorológica de EEUU no ha encontrado ningún vínculo entre el aumento de pérdidas humanas por desastres naturales y el calentamiento global producido por el hombre.
Punto débil del cambio climático
Los científicos han hallado una explicación al comportamiento del hielo marino en el Océano Antártico, donde la superficie helada del mar está aumentando pese a que la temperatura del agua sube.
Este es uno de los frentes de la discusión sobre el calentamiento global, en la que cada vez que se advierte sobre el deshielo del Polo Norte hay alguien que pregunta que qué pasa en el Antártico donde el hielo crece. Un grupo de investigadores, publican en la revista Proceedings of the Nacional Academy of Sciences, que ese aumento del hielo se debe en realidad al propio cambio climático y que es un efecto pasajero que desaparecerá en unas décadas. Los investigadores analizaron los récords de temperatura en el mar austral y los modelos de comportamiento del clima en esa área y descubrieron que el aumento de la temperatura del mar en superficie durante la segunda mitad del siglo XX ha intensificado el ciclo hidrológico de la zona; es decir, la evaporación está aumentando en el Ecuador y la circulación de vientos está llevando ese aire cargado de humedad a latitudes bajas, donde ahora hay más precipitaciones, casi siempre en forma de nieve. Al mismo tiempo, esa agua dulce extra ha cambiado la salinidad de la capa superior del mar austral, frenando las corrientes de agua densa, cargada de sal, que alimentan el deshielo. El efecto final de todos estos procesos, según los expertos, es que se crea más hielo del que se derrite debido al aumento de las temperaturas. Pero este efecto es pasajero; con el crecimiento previsto de emisiones de CO2 para este siglo, consideran que antes de finales del siglo XXI el Océano Antártico se habrá calentado lo bastante como para revertir este efecto; de hecho se piensa que las precipitaciones pasarán a ser en forma de lluvia lo que provocará un deshielo mayor.
Conceptos relacionados
[Cambio climático]
Fuentes:
ABC, 18 de agosto de 2010
Público, 30 de agosto de 2010
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