El reactor experimental de fusión ITER, se construirá en Cadarache, en la Provenza francesa, a unos 70 kilómetros de Marsella. El objetivo del ITER es demostrar la viabilidad de la fusión nuclear, para obtener energía barata y relativamente limpia a partir del hidrógeno.
Todavía faltan nueve años, tres más de los previstos inicialmente, para que comiencen las primeras operaciones en el reactor de tipo Tokamak (cámara toroidal con bobinas magnéticas). Los plazos se han extendido debido a los costes de esta obra, aunque los planes siguen a pesar del cambio de director.
El objetivo final es fusionar átomos de dos isótopos pesados de hidrógeno (tritio y deuterio). Ese combustible, en estado de plasma, se confina magnéticamente en una cámara de vacío a una temperatura de unos 100 millones de grados centígrados. La idea es que la energía producida por la fusión de los átomos caliente un circuito de agua, que haga girar una turbina y produzca energía. Pero ITER sería sólo una planta de demostración tecnológica.
El mástil en la mitad del solar señala el punto exacto en el que se levantará el Tokamak.. A su alrededor, durante ocho años, se construirá un complejo de 32 edificios auxiliares del reactor, que tendrá una vida útil de 20 años. La Autoridad de Seguridad Nuclear es la responsable de la seguridad de las instalaciones.
Carlos Alejandre, director general adjunto de ITER, afirma que no sabe si llegará a ver centrales eléctricas de fusión, pero confía en esta tecnología. El inicio del proyecto se remonta a 1985 y los socios actuales son la Unión Europea, China, India, Estados Unidos, Japón, Rusia y Corea del Sur.
Carlos Alejande, dice que “la fusión funciona”. Se demostró la fusión controlada en el reactor JET de Euratom en Culham (Reino Unido), que funciona desde 1997. Pero nunca se ha conseguido obtener más energía que la inyectada en el proceso. El JET necesitó 23 megavatios para producir solo 16. Se espera que ITER produzca 500 megavatios por 50 invertidos, con un gramo de tritio como combustible. Además, Alejandre dice que “la fusión es segura”, no produce gases de efecto invernadero, y los residuos son poco reactivos y de corta vida. El problema es, mantener el proceso de fusión, ya que en el momento en que hubiera una desviación de las condiciones óptimas de temperatura, densidad, o presión, el sistema pararía inmediatamente.
En Europa, la encargada de gestionar la aportación europea es la agencia europea Fusiono of Energy (F4E). Empresarios agrupados (EA), que ya participó en el diseño básico del proyecto, forma parte del consorcio Engage, encargado de la gestión de ingeniería para todos los edificios de ITER.
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Fuentes:
El País, 30 de junio de 2010
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