La Comunidad de Madrid prepara una normativa para conceder ayudas a los ganaderos que pierden animales por los ataques de los lobos, que han regresado a la región.
Lobos procedentes de Castilla y León se pasean desde hace un tiempo por la Sierra Norte de Madrid, de Somosierra a Peñalara. La Comunidad de Madrid califica su presencia de “testimonial” y descartan que se estén desplazando en manada, aunque ya se están preparando las prevenciones.
La Consejería de Medio Ambiente está ultimando los detalles de una Orden para garantizar ayudas a los ganaderos que sufran bajas e sus granjas, debido a este mamífero carnívoro. Las compensaciones económicas son de 500 euros por cabeza ovina o caprina muerta, 750 euros por los ejemplares equinos y hasta 1000 euros por los vacunos. El sector ganadero cuestiona la cantidad de las indemnizaciones, que se concederán en caso de ataque, los ganaderos calculan que las reses cuestan entre 150 y 200 euros más de las cantidades previstas en el documento redactado por el Área de Conservación de Flora y Fauna de la Conserjería de Medio Ambiente. Pero según precisa un portavoz del Ejecutivo regional, para que los ganaderos puedan recibir esta subvención deben tener una póliza de seguros que cubra el ataque de animales, y además necesitan acreditar que ese ataque ha sido producido por un lobo, para eso es necesario denunciar los hechos ante los agentes forestales.
Con esta Orden (se aprobará en las próximas semanas), la Comunidad de Madrid quiere evitar la caza furtiva del lobo. El año pasado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León determinó su caza al sur de Duero como ilegal.
El fallo desautorizaba el Plan de Conservación y Gestión del lobo (aprobada por la Junta castellanoleonesa en 2008) que pretendía eliminar entre el 10% y el 30% de su población. Además el Gobierno de Esperanza Aguirre precisa que esta prohibición cinegética se hace extensible a la comunidad de Madrid.
Según argumenta Ivana Martínez, secretaria general de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Madrid, resulta prácticamente imposible comprobar el ataque de un lobo a una res, porque es muy difícil diferenciar el mordisco de un lobo con el de un perro.
Los datos que figuran en los registros de la Agrupación Española de Entidades Aseguradoras de los Seguros Agrarios Combinados, en la Comunidad de Madrid hay 3.558 explotaciones ganaderas censadas, pero sólo siete tienen una póliza, que incluya la cláusula número 111, que asegura la muerte de reses por ataques de animales salvajes. Aparte de encarecer el precio del seguro, la COAG señala que su contratación resulta difícil, porque la peritación tiene los mismos problemas que la verificación de las denuncias tras la agresión.
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Fuentes:
El Mundo, 21 de mayo de 2010
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