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La Situación del Mundo 2010 según los informes de WWF y del Worldwatch Institute (Octubre 2010)
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La Situación del Mundo 2010 según los informes de WWF y del Worldwatch Institute (Octubre 2010)

Informe “Planeta vivo” de WWF

Según el nuevo informe “Planeta vivo” de la organización WWF muestra cómo el descenso de la biodiversidad y el aumento de la huella ecológica están provocando el colapso de la capacidad del planeta para recuperarse. Aseguran que solo una apuesta por las energías renovables y un cambio drástico en la dieta alimenticia podrían cambiar este destino; de seguir con el ritmo actual de degradación del medio ambiente y el aumento de la demanda de recursos, la humanidad necesitaría dos planetas como la Tierra en 2030 para satisfacer sus necesidades.

El informe se publica cada dos años y en él colaboran la Sociedad Zoológica de Londres y la red Huella Global. Analiza por un lado la salud de los diferentes ecosistemas y por otro, el uso que hacen los humanos del planeta para satisfacer sus necesidades; además dibuja dos escenarios: el probable, si se sigue con la gestión actual, y el posible, si se reduce el impacto humano sobre el medio.

Desde 1970, año del primer informe “Planeta vivo”, el Índice de Planeta Vivo (IPV), que mide el estado de la diversidad, ha bajado en un 30%; para obtenerlo, los ecologistas han analizado la situación de casi 8.000 poblaciones de 2.544 especies de vertebrados. Entre las razones de la destrucción de los ecosistemas se encuentran la pérdida de hábitat, la sobreexplotación, la contaminación y la introducción de especies invasoras; en todas ellas se aprecia la mano del hombre.

Si se desagregan los datos en grandes zonas geográficas, se ve cómo la biodiversidad del hemisferio norte no sólo no ha empeorado sino que en la zona euroasiática, la salud de las especies ha mejorado en un 43%. La implantación de medidas de protección ha ayudado, pero la realidad es que, como dice Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España, “los grandes cambios aquí se produjeron mucha antes de 1970”. Pero el descenso dramático de biodiversidad se está produciendo en el sur; en zonas intertropicales, la bajada ha sido del 60%, en especial en el sureste asiático y en la América tropical y sus mares.

Se puede relacionar el descenso de la biodiversidad con el aumento de la huella ecológica; esta mide la demanda de la humanidad sobre la biosfera y la capacidad de esta para recuperarse. Aquí entran la tierra necesaria para dotar de comida, abrigo o infraestructuras para sostener la vida humana, el agua consumida y el espacio necesario para capturar el CO2 que todo esto emite. Mientras la tendencia de la biodiversidad es a descender, un 30% en los últimos 40 años; nuestra huella ecológica en el planeta no para de crecer, un 50% desde 1966.

En el ranking de huella ecológica, España ocupa el puesto 19, el primer puesto es para los Emiratos Árabes Unidos; en segundo lugar se sitúa Qatar, y le siguen Dinamarca, Bélgica y Estados Unidos. Unos puestos de cabeza que eran previsibles pues los países con mayores ingresos tiene una huella cinco veces mayor que los de bajos ingresos. así, un ciudadano indio cubre sus necesidades con 0,8 hectáreas frente a las 10 de uno de Qatar o las 8 de un estadounidense.

El ser humano traspasó el umbral de equilibrio entre sus necesidades y la capacidad de recuperación del medio en 1970 y desde entonces, la humanidad vive por encima de las posibilidades del planeta: hoy se necesitan 1,5 planetas para obtener sus recursos, que serán dos en 2030 si nada cambia y tres en 2050. Aquí vuelven a aparecer las desigualdades, si todos los habitantes del mundo consumieran lo que un ciudadano medio de EEUU, se necesitarían los recursos de 4,5 planetas como la Tierra; si se ajustara a los consumos de India, sobraría la mitad del planeta.

La propuesta de WWF es doble; por un lado, elevar hasta el 95% el total de las renovabas en el mix energético ya que uno de los factores que más influye en la presión sobre el planeta es la huella de carbono; y por otro lado, cambiar la dieta, ya que cuanta menos carne y productos lácteos consumamos menos tierra deberemos transformar para ello y la huella ecológica del planeta se reduciría.

Informe del Worldwatch Institute

El 15 de marzo de 2010 se presentó en Madrid las conclusiones del informe La Situación del Mundo 2010, obra del Worldwatch Institute de Washington, que lleva 25 años estudiando las variables ambientales y económicas de la humanidad.

El informe del Worldwatch se elabora una vez al año. La edición de 2010 se ha traducido a 20 idiomas y ha sido publicada por el Centro de Investigación para la paz y la editorial Icaria. El texto reúne 23 artículos de expertos que plantean una dura crítica a la sociedad.

Esta vez se han centrado en el análisis de un mundo en recesión, para concluir que hemos llegado a un punto de no retorno.

Según el informe se ha sacralizado el consumo sin tener en cuenta las repercusiones que eso tiene sobre la Tierra y sobre el bienestar personal. El funcionamiento de la sociedad se basa en la producción y el con sumo, pero en el proceso ocasiona daños ambientales y genera problemas sociales, como el estrés, el materialismo y la pérdida de vínculos sociales y familiares.

Para Víctor M. Toledo, investigador mexicano que cierra la edición española del informe, nos encontramos en la fase Terminal de la civilización industrial, tecnocrática y capitalista.

Según Eric Asadourian, director del informe, de 1996 a 2006 el consumo de bienes y servicios en el mundo aumentó un 28%. El consumo medio de cada estadounidense es de 88 kilos diarios. Si todo el mundo viviera así, la Tierra sólo podría mantener a 1.400 millones de personas, la quita parte de la población actual. Para él es necesario un cambio cultural que valore la sostenibilidad por encima del consumismo.

Las 500 millones de personas más ricas del mundo, que son aproximadamente el 7% de la población mundial, son responsables del 50% de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Al mismo tiempo, las 3.000 millones más pobres sólo emiten un 6% del total de gases.

El informe identifica seis agentes cuya tarea puede reconducir la situación: la educación, las empresas, los medios de comunicación, los gobiernos, las tradiciones y los movimientos sociales.

Para ello sería necesario incluir los costes ambientales de las actividades económicas. El PIB sería así un mal índice para medir el bienestar real de la sociedad, pues únicamente cuenta la actividad.

Para Wordlwatch la sociedad está enferma de hiperactividad y consumismo. Las soluciones pasarían por ir hacia una sociedad del decrecimiento. El decrecimiento no consiste en ser más pobres, sino en vivir sin tener al PIB como única referencia. En un mundo de decrecimiento, la gente pasará menos tiempo trabajando y más tiempo viviendo. Consumirá menos, pero mejor.

 

Conceptos relacionados
[Calidad ambiental]  [Cambio climático]  [Huella ecológica]  [Insostenibilidad]  [Indicadores

Fuentes:
El Mundo, 16 de marzo de 2010
El Mundo, 14 de octubre de 2010
ABC, 14 de octubre de 2010
Público, 14 de octubre de 2010

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