Los europeos llevan ya un tiempo dedicándose en cuerpo y alma a un negocio muy rentable: la exportación de residuos, en su mayoría electrónicos, al extranjero. Los residuos europeos, colectados en gran cantidad en el puerto holandés de Rotterdam, disponen de una puerta de salida más que establecida hacia países como China, Indonesia, India o el territorio africano. En los países de destino los residuos electrónicos y los materiales de construcción con sustancias tóxicas suelen ser desmontados por niños. En otras ocasiones simplemente se abandonan o queman, dañando ecosistemas y contribuyendo al calentamiento global.
Ante esto, las leyes europeas se han acogido a un carácter de índole más estricto imponiendo restricciones a todo tipo de residuos. Aunque no todos los residuos siguen el camino previamente citado, pues una gran cantidad se recicla de forma legal, aún existe un gran porcentaje gestionado ilegalmente; a cambio de una gran suma de dinero, los comerciantes ilegales hacen que esta basura desaparezca del territorio europeo como por arte de magia. Un ejemplo sería el ocurrido el año 2008, donde teóricamente se generaron cinco millones de toneladas de residuos electrónicos, destinados al reciclaje y sólo fueron devueltos entre dos y tres millones. Claro está, exportar de forma ilegal sale mucho más rentable que hacerlo adecuadamente dentro del país (por ejemplo, incinerar basura en Holanda resulta 4 veces más caro que exportarla en barco a China). La exportación de residuos se ha convertido en un muy rentable negocio a nivel internacional y que además se haya en expansión, en parte porque las empresas tratan de reducir costes que se les han impuesto a raíz de la nueva normativa ambiental.
Holanda ha tomado la iniciativa en este sector, inspeccionando las exportaciones de residuos mediante rayos X y análisis informáticos y frenando el tráfico, que ya se estima en un 16% de forma ilegal.
Si comparamos este sistema con el regulado por EEUU, observamos que, aún haber cada vez más estados que aprueban leyes exigiendo el reciclaje de artículos, las restricciones a la hora de llevar a cabo las exportaciones de basuras son mucho más leves, creando un flujo de residuos con mayor libertad, y además de forma perfectamente legal.
Todo ello nos recuerda al caso ocurrido recientemente con la basura británica enviada de forma ilegal hacia América del Sur y confiscada finalmente en Brasil.
Conceptos relacionados
[Gestión de residuos]
[Residuos electrónicos]
Fuentes:
El País, 8 de octubre de 2009
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