El imparable desarrollo de las energías renovables promete una nueva revolución, la que protagonizará la minieólica, un sector que intenta despegar en España, pese a la falta de legislación específica y al alto coste de esta tecnología.
Los pequeños aerogeneradores están pensados para abastecer de energía a zonas aisladas como caseríos, albergues o granjas, a donde no llega el suministro eléctrico. También pueden ser conectados a la red convirtiendo al consumidor en productor de energía a pequeña escala, lo que permite ahorrar en la factura energética.
Los datos evidencian las diferencias entre la mini eólica y la solar fotovoltaica:
* La altura de los generadores: Un generador mini eólico, colocado en un tejado, no necesita más de 2 metros de alto, mientras que en instalaciones aisladas no supera los 20 metros. Por su parte, un gran aerogenerador puede alcanzar unos 120 metros de altura.
* El diámetro de las aspas: El de la mini eólica suele tener unos 3 metros de media, mientras que el los grandes molinos puede llegar a los 90 metros.
* Potencia: Los pequeños generadores más comunes oscilan entre los 1,5 kW y los 3 kW. Por su parte, un gran aerogenerador puede tener 2.000 kW.
* MW instalados: Aunque es difícil precisar este dato en el caso de la mini eólica, se calcula que hay 7 MW instalados en España, mientras que su hermana mayor supera ya los 11.500 MW.
Son aparatos que no pueden superar los 100 kilovatios de potencia. Se instalan sobre torretas en jardines, aunque también hay modelos de tan sólo 70 centímetros de diámetro que pueden colocarse sobre el tejado, como una parabólica. En Navarra, la empresa Inerzia se especializó hace dos años en este prototipo, de 500 vatios de potencia. El modelo se llama Enflo y ya han instalado 40 equipos por toda España. Las turbinas de entre 3 y 5 kilovatios de potencia son algo más comunes, pero siguen siendo una pequeñez al lado de los 2.000 kilovatios que producen los gigantes blancos de los parques eólicos.
El mercado de mini eólica también dispone de un aerogenerador, producto de la compañía española Geolica Innovations-Kliux Energies, de eje vertical de 9 metros de altura que es capaz de abastecer una vivienda y almacenar la energía que le sobre. Gracias a su diseño siempre está orientado hacía el viento y es completamente silencioso. Además, puede generar energía con vientos flojos y, por el otro lado, sigue generando aun cuando los vientos superan a 80 km por hora, velocidades que los aerogeneradores clásicos no aguantan. El presidente de las compañías, Sr. Eguizábal, comenta que el producto ya se está comercializando y que el precio ronda a los 30.000 euros.
Las empresas llevan varios años de adelanto para partir de la primera línea de salida en la carrera energética. «España cuenta con fabricantes de aerogeneradores de minieólica que han ido desarrollando una industria propia gracias, principalmente, a la exportación y al suministro para instalaciones aisladas», explica Francisco Javier Forte, presidente de la sección de minieólica de la Appa. En países como Estados Unidos, Reino Unido, Portugal o Francia ya han regulado esta tecnología de manera específica. También son un buen mercado los países en desarrollo, donde la falta de infraestructuras y de suministro se suple con este tipo de generadores eléctricos. La falta de legislación es la principal barrera que impide el desarrollo del sector.
En España su avance se ha visto bloqueado por el propio Ministerio de Industria y es que para solicitar el uso de uno de éstos molinillos de ridículas proporciones, se exigen los mismos requisitos que para la instalación de un aerogenerador de 100 metros en la cumbre de una montaña. Asimismo en la actual legislación española ni siquiera aparece contemplada. Además, si un ciudadano quisiera colocar en su casa uno o varios aerogeneradores de 1 kW, y conectarlos a la red para vender el excedente de energía, como ocurre en el sector fotovoltaico, tendría que hacer papeleo durante un año, a causa del desbarajuste regulatorio.
En la práctica, las bonificaciones por el uso de esta energía son mucho menores que las que se conceden por la utilización de placas solares. «Un kilovatio producido con energía eólica se paga a 0,07 euros. Las primas a la fotovoltaica llegaron a pagarse a 0,5 euros el kilovatio hora», precisa Javier Múgica, director comercial de Obeki.
La falta de un modelo estandarizado resta atractivo al sector. A raíz de todo esto, existe una lucha en activo por parte de las empresas del sector, que pretenden emanciparse de los parques eólicos estableciendo así una mayor independencia para obtener su propio marco regulatorio, como en Portugal o Italia, y que se reconozca su existencia en el próximo Plan de Energías Renovables 2011-2020. Como quedan 15 meses para la entrada en vigor, de momento el sector se conforma con que Industria ponga fin al bloqueo y que así el sector particular pueda empezar a beneficiarse de ello instalándose una turbina en el tejado. Los datos hablan por sí solos: el APPA había lanzado una expectativas teóricas de 50MW instalados en España para 2010; en la práctica, solo representa unos 8MW. Uno de los problemas que existen, según el sector, son las compañías eléctricas.
En países como EEUU, donde no existe un déficit tarifario, sale más barato generar tu propia energía que comprársela a la compañía mientras que en España el Estado asume la diferencia entre lo que cuesta el kilovatio y la factura que paga el usuario. Esto conlleva más de 14000 millones de euros.
Los investigadores de la minieólica tienen que perfeccionar muchos aspectos para popularizar las pequeñas turbinas. Hace falta solucionar, por ejemplo, cuestiones tan importantes como el impacto sonoro, las vibraciones y el efecto visual de las instalaciones. En unas jornadas celebradas por el Ciemat (el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas, adscrito al Ministerio de Ciencia e Innovación), los productores dejaron claro que «el potencial de la minieólica abre una nueva posibilidad» en el campo de las energías renovables, pero hay que seguir dando pasos para su aceptación legislativa y social. Irónicamente dentro de toda esta obstaculización, el proyecto ha recibido 13 millones de euros y se están construyendo, junto con el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, nuevos prototipos de miniturbinas más baratas y eficientes. También se cuenta con el grupo de la Comisión Electrotécnica Internacional que está elaborando la normativa por la que se deberá regir el sector minieólico en el futuro.
Conceptos relacionados
[Energía eólica]
[Energía renovable]
Fuentes:
Diariovasco.com, 23 de agosto de 2009
Ecoticias.com, 23 de agosto de 2009
Público, 15 de octubre de 2009
Ecoticias.com, 27 de abril de 2012
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