Según datos de la Asociación de Talleres de Madrid (Asetra), el envejecimiento del parque automovilísticos español aumenta casi un 3% el número de visitas al taller mecánico. En este 3% ya se contemplan coches de nueva generación: los “híbridos”.
Los altos precios que alcanzó la gasolina el año 2008 y la apuesta pública y privada por el respeto medioambiental elevaron el interés por los modelos híbridos. Estos coches, que mantienen su pujanza, ofrecen algunos problemas por su mayor complejidad mecánica y la menor disponibilidad de piezas y recambios repercute directamente en la factura, siendo ésta un 4% más elevada que la de una de gasolina. Como media, cada usuario de este tipo de vehículos paga unos 80 euros más.
Las tareas de desconexión y conexión de la batería y el proceso de reiniciación de los componentes electrónicos, así como las modificaciones realizadas por las marcas para reducir el peso de los coches con piezas de aluminio, conforman un mundo de reparaciones mucho más complejo. Sin olvidar sus sistemas de almacenaje del combustible, mucho más complejos que en el resto de los coches.
Sin embargo, esta situación puede variar en pocos años gracias al impulso de las principales marcas, que más tarde o más temprano se han iniciado en la carrera ecológica. Las apuestas de I+D están cada vez más dirigidas a las sostenibilidad. A medida que este tipo de vehículos adquieran una mayor cuota de mercado, será más accesible su reparación. Esta situación llevará a una caída de los costes de la visita al taller hasta niveles parecidos a la de los modelos de gasolina, lo que repercutirá en la factura final.
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Fuentes:
El Mundo, Ifema, 28 de mayo de 2009
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