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Alimentación

La agricultura ecológica y sus productos

Control biológico de plagas para la agricultura ecológica (Marzo-2009)
Andalucía
Control biológico de plagas para la agricultura ecológica (Marzo-2009)

Los expertos y los organismos internacionales calculan que para 2050 habrá que doblar la producción de alimentos para mantener a los 9.000 millones de habitantes que tendrá entonces la población mundial.

Según la Asociación para el Fomento de la I+ D Tecnológica en Genómica Vegetal (Invegen), la agricultura tradicional se ha limitado a conseguir cultivos muy productivos pero a costa de un gran aporte de insumos (fertilizantes, pesticidas, etc.) que suponen un alta coste y un problema medioambiental. Además, para hacer frente a la demanda futura haría falta conquistar nuevas tierras arables, ya que la superficie actual ha alcanzado su cenit productivo.

Invegen defiende que es necesario cambiar el modelo actual y desarrollar variedades que no sólo atiendan a criterio productivos, sino a sus características adaptativas a los tipos de suelo (sequía, salinidad, etc.) y a las condiciones ambientales (plagas de insectos, etc.). Es la mejor fórmula para aumentar la producción con menos insumos y poder colonizar nuevos territorios para la agricultura.

En este contexto, la investigación en biotecnología vegetal y la posterior traslación de los resultados a la empresa (principal apuesta de Ivengen) resulta imprescindible para garantizar los alimentos y materias primas futuras de forma sostenible.

Por suerte, muchos productos agrícolas españoles se han puesto manos a la obra y aplican soluciones biotecnológicas sostenibles que además multiplican la producción. Un ejemplo de agricultura sostenible es la que practican las 120 empresas integradas en la Organización Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía, Hortyfruta, que representa el 80% de la producción hortofrutícola andaluza cultivada bajo abrigo (plástico, malla y cristal). La transformación que está llevando a cabo el campo andaluz está siendo reconocida y aplaudida tanto por los países de destino de las exportaciones como por las organizaciones ecologistas.

La seña de identidad de estas empresas agrícolas es el cultivo en invernadero bajo control biológico. Hace ya varias campañas que en gran parte de estos terrenos, la mayoría situados en las zonas costeras de Almería, Granda y Málaga, no se pulveriza ningún pesticida para contrarrestar las plagas que atacan a los campos. En su lugar se utiliza fauna auxiliar, es decir, insectos beneficiosos que aniquilan alas plagas, creando así un equilibrio natural entre depredadores y plagas en el ecosistema de los invernaderos.

Cada año se producen alrededor de tres millones de toneladas de frutas y hortalizas bajo abrigo. El 53% de la producción se destina al consumo externo (Alemania, Francia, Holanda y Gran Bretaña, principalmente). En 2007, la facturación del sector de hortalizas alcanzó los 2.896 millones de euros. Según Hortyfruta, en la campaña 2007-2008 de las 35.000 hectáreas de cultivo bajo plástico existentes en Andalucía, 20.000 se encuentran ya sometida a las técnicas de control biológico de plagas. Este desarrollo ha sido posible gracias a la aparición, después de muchos años de investigación, de un ácaro depredador (Amblyseius swirdkii) que fuera capaz de resistir las altas temperatura que se registran dentro de los invernaderos (hasta 50 grados centígrados) cuando, a principios de septiembre, se realizan las primera sueltas de insectos, y, además, fuera eficaz contra los dos principales enemigos del agricultor: el trips y la mosca blanca que provocan cuantiosas pérdidas anuales en los cultivos bajo abrigo andaluces.

De este modo, los agricultores evitan utilizar productos fitosanitarios (insecticidas, herbicidas, etc.) siempre que se puedan reemplazar por mecanismos reguladores naturales. En este caso, se observa claramente cómo la investigación biotecnológica se ha trasladado a las empresas, como defiende Ivengen, hasta el punto de que los agricultores andaluces tienen ahora un conocimientos profundo de la fauna auxiliar que combate las plagas de sus cultivos )como el ácaro Amblyseius swirskii, muy utilizado en los cultivos de pimiento, calabacín y pepino; el chinche Nesidiocoris tenuis, eficaz contra la mosca blanca y el trips en los cultivos de tomate; o la mosca tigre, que también combate la mosca blanca, el minador y las larvas de esciúridos).

Los principales beneficios del sistema son la reducción de la contaminación con pesticidas, la ausencia de efectos nocivos colaterales de los insectos beneficiosos hacia otros organismos y que las plagas no generan resistencia hacia ellos, como sí ocurre con los plaguicidas. Además de las ventajas medioambientales, los productos crecen de formas más segura, sana y natural, algo que cada vez reclaman más los consumidores. Hortyfruta asegura que en pocos años la práctica totalidad de la superficie de invernaderos andaluces se cultive con técnicas de producción de control biológico. Por el momento, el 100% de los cultivos de pimientos ya lo hacen: berenjenas (42%), pepinos (26%), tomate (22%), calabacín (17%) y judías verdes (11%).

 

Conceptos relacionados
[Agricultura ecológica

Enlaces de interés
www.hortyfruta.es/web/

Fuentes:
Negocios y Estilo de Vida, 27 de marzo de 2009

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