Buscar combustibles alternativos que generen menos emisiones de gases de efecto invernadero y que disminuyan el consumo de carbón y fuel es el nuevo reto de la industria del cemento, que ha encontrado en la valorización de residuos una nueva fuente energética. De hecho, el 18% de la energía que consumieron el año pasado las cinco fábricas que Holcim tiene en España procedió de combustibles alternativos y este año se espera superar el 20%.
Otra empresa cementera, Portland Valderribas, tiene previsto sustituir una parte del combustible fósil actual, derivado del petróleo, por biomasa (material forestal) como combustible alternativo en la planta que posee en El Alto, en Morata de Tajuña, para reducir las emisiones de CO2 en 130.000 toneladas al año. Según un informe de la compañía, buena parte del combustible que se utilizará en la planta de Morata provendrá de restos de bosques, podas de parques y jardines, así como de la industria de la madera.
El informe sobre el proyecto asegura que "en la actualidad no existe capacidad de gestionar de manera adecuada todo el volumen de este tipo de residuos que la sociedad genera, por lo que una parte está siendo depositada en vertederos, perdiéndose su potencial como combustible limpio y emitiendo gases de efecto invernadero debido a la degradación de su materia orgánica".
Este combustible limpio permitirá alimentar a los dos hornos que la cementera tiene en este municipio. Lo que hacen estos hornos de grandes dimensiones es calcinar materias primas que se extraen de canteras de caliza y arcilla, para fabricar un producto denominado clínker. Este material se muele y se mezcla con el yeso para obtener el cemento.
Se trata de uno de los proyectos más innovadores y ambiciosos que se llevarán a cabo en la región. Para hacerse una idea de la magnitud de esta iniciativa, las 130.000 toneladas de CO2 que pueden dejar de emitirse equivalen al paso de 40.000 vehículos por la localidad de Morata.
Neumáticos fuera de uso, harinas animales, disolventes gastados, glicerina o serrín impregnado son los combustibles alternativos más utilizados en las cementeras. El año pasado, el empleo de combustibles alternativos en las cementeras del grupo, en vez de carbón o fuel, evitó la emisión de 58.238 toneladas de dióxido de carbono (CO2) y se ahorró el empleo de 61.705 toneladas de coque (hulla).
Una parte de los residuos se puede emplear directamente como combustible en las cementeras. Es el caso de neumáticos fuera de uso o harinas cárnicas. Sin embargo, otro grupo de residuos requiere una valorización; es decir, "aprovechar los recursos contenidos en los residuos sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente", según la ley que regula la actividad. Así, antes de quemarlos en las cementeras, pasan por la planta de tratamiento que Holcim tiene en Albox (Almería), donde se hace un análisis previo de los residuos para determinar su contenido en cloro o su pH y se preparan para ser incinerados. Es la única planta en España que trata desechos y prepara combustibles alternativos. La combustión de los residuos se realiza a altas temperaturas (1.450º C) para destruir los compuestos orgánicos.
Un caso específico de uso de residuos como combustibles son las harinas cárnicas, que es la solución que encontró el Gobierno a principios de 2001 cuando firmó con los fabricantes de cemento un acuerdo para que se encargaran de erradicar el ganado bovino con encefalopatía espongiforme transmisible o mal de las vacas locas.
La quema de las vacas locas en las cementeras "fue una solución a un problema sanitario respetuosa con el medio ambiente", señala el director de Desarrollo Sostenible de Holcim España. De hecho, permitió reducir el uso de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Conceptos relacionados
[Ahorro de energía]
[Biomasa]
[Biocombustible]
[Combustibles fósiles]
Fuentes:
ABC, 11 de febrero de 2008
Público, 6 de julio de 2009
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