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Reducción a la velocidad (Enero-2011)
España
Reducción a la velocidad (Enero-2011)

Radares, carné por puntos, nuevas limitaciones en el extrarradio de las ciudades, campañas de la DGT. Sea por prudencia o por temor al castigo, lo cierto es que los españoles están reduciendo la velocidad a la que circulan con sus vehículos. Y así han logrado reducir la mortalidad en carretera un 57% entre 2001 y 2010, superando incluso la exigencia establecida por Europa según la cual España tenía que bajar su mortalidad en carretera un 50%.

El año 2011 fue inaugurado por el vicepresidente y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, con una convocatoria para presentar los datos sobre la evolución de la seguridad vial. Declaró que cada vez cuesta más reducir el número de víctimas, pero que seguirá bajando. En 2010 el número de fallecidos fue de 1.730, frente a los 1.903 en 2009, y los 4.067 en 2001.

Según el ministro, el comportamiento de los jóvenes, entre los 25 y 34 años, ha evolucionado, son ellos los que más han disminuido este número, con un 23% de víctimas menos. También se registró que la mortalidad en los jóvenes entre los 15 y 24 años cayó un 68%, lo que demuestra la sensibilidad de los jóvenes. Además, declaró que los españoles cada vez se ponen más el cinturón y el casco; sólo un 23% de las víctimas no llevaban el cinturón de seguridad, y se registraron 40 motoristas fallecidos menos que el año pasado.

El nuevo plan de seguridad 2011-2020 tendrá como objetivo prioritario buscar que los conductores respeten los límites de seguridad y utilicen más el cinturón de seguridad y el casco en el caso de los motoristas y ciclistas. Se colocarán 100 radares en carreteras españolas y seis más de tramo (radares que registran la velocidad media entre dos puntos de un mismo tramo). Entre los objetivos principales de este plan se destaca el aumento de la protección a los más vulnerables (niños, ancianos, motoristas y ciclistas), la reducción de los accidentes relacionados con los desplazamientos en el trabajo, y los siniestros en carreteras convencionales (las más peligrosas). Y junto a ello, sobre todo insistió en “la velocidad, la velocidad y la velocidad”.

Pero la reducción de la velocidad no sólo influye en la reducción de accidentes en carretera, sino que también se ahorra combustible. Y con ello, las emisiones de los contaminantes. Es decir, conducir a velocidades moderadas resulta más seguro, más limpio y más barato. La duda es si puede imponerse con carácter general un recorte de los límites actuales.

La crisis económica ha venido a empujar la tendencia hacia una conducción más prudente y económica. La gasolina fue un 13% más cara en septiembre de 2008 que en el mismo mes en 2007. Esto animó a los ciudadanos a hacer un uso más racional del vehículo privado. Lo que incluye a veces dejarlo en casa.

Los datos registrados en 2008 avalan esa teoría: los desplazamientos por carretera en julio y agosto se han reducido un 4,5% (y el consumo de carburante bajó un 10% en junio. Y, según datos de la Unión Internacional de Ferrocarriles, ha aumentado un 3% el tráfico de viajeros en tren en Europa.

Dejar el coche en casa puede ser una buena receta ante la crisis, pero también levantar el pie del acelerador. Las velocidades medias vienen descendiendo desde el año 2006 por la implantación de una nutrida red de radares, la entrada en vigor del carné por puntos y el endurecimiento del Código Penal. Ahora se circula por las autovías cuatro kilómetros por hora más lento que hace dos años. La media está en 113.

El ministro de Industria, Miguel Sebastián, propuso a finales de julio recortar los límites de velocidad en los accesos a las grandes ciudades, anillos de circunvalación y vías de gran capacidad. El objetivo, reducir el consumo de carburante. La medida corre el riesgo de quedar en una pura anécdota, porque hace ya más de un mes y medio que fue planteada en el Congreso por el titular de Industria sin mucho eco entre sus compañeros del Consejo de Ministros, incluidos los competentes en materia de tráfico.

Sebastián estableció un plazo de tres meses para elaborar un informe que aún nadie ha abordado y en el que deben colaborar los departamentos de Fomento, Interior e Industria.

Recordemos además, la campaña que lanzó en 2008 el ministro del Interior, aconsejando a los ciudadanos levantar el pie del acelerador con el ahorro como principal argumento. Ese verano destacó por los paneles luminosos de las carreteras en los que se podía leer: "Si corres más, ahorras menos" o "Si corres menos, ahorras más". Estas campañas, que se difundieron fundamentalmente a través de las radios, son prácticas, baratas y se basaron en la complicidad y no en la imposición.

El objetivo del recorte de velocidad proyectado por el Gobierno es ahorrar hasta un 20% de combustible y al mismo tiempo reducir las emisiones de CO2 y otros gases contaminantes. En España, el transporte por carretera genera el 29% de las emisiones totales de CO 2 y 16.000 personas mueren cada año prematuramente por la mala calidad del aire. "Si se considera una medida tan eficaz, ¿por qué no se aplica en todo el territorio?", se pregunta Roberto Durán, director del área de Psicología del Tráfico del Colegio de Psicólogos de Madrid. "Da la sensación de que es un poco experimental y con el tráfico no se puede experimentar. Este tipo de medidas hay que explicarlas muy bien, porque puede entenderse como una medida recaudatoria más", concluye.

Reducciones de velocidad en Barcelona

Los conductores que acceden a la ciudad de Barcelona saben bien lo que es circular a 80 kilómetros por hora. Desde enero, ése es el límite en las carreteras y autovías de casi una veintena de municipios de la primera corona de Barcelona. Los primeros resultados trajeron dos sorpresas. Una, que los niveles de contaminación atmosférica no descendieron en la medida que se esperaba (sólo un 4%). Y la segunda, ésta en positivo, la caída por encima del 40% de la siniestralidad mortal. Eso sí, han tenido que montar un importante sistema de vigilancia para garantizar el cumplimiento del límite establecido y se han impuesto casi 700 multas diarias por circular más rápido. Según datos de la DGT, un 5% de descenso de la velocidad media se traduce en una disminución del 20% de los accidentes con muertos.

Los estudios de eficiencia concluyen que conducir a 90 puede reducir hasta un 20% el consumo de combustible. Para un ciudadano con un vehículo de 120 caballos y 1.600 centímetros cúbicos, con un consumo de 6,7 litros a los 100 kilómetros, y que recorra cinco días a la semana unos 100 kilómetros diarios, eso viene a suponer un ahorro de unos 30 euros mensuales.

Las autovías en Madrid

Tráfico realiza mediciones de la afluencia de vehículos en determinadas vías. Tomando tres carreteras de entrada a la capital, se puede comprobar cómo entre junio de 2008 y el mismo mes de 2007 circularon menos coches. Por ejemplo, en la A-42 se produjo un recorte de hasta el 15%. Según el Ayuntamiento de la capital, en un año ha descendido un 4,4% el número de vehículos en la ciudad.

Las limitaciones de velocidad en las áreas de influencia de las grandes urbes genera, sin embargo, dudas entre algunos expertos, asociaciones de conductores y otros colectivos. Blas Vives, secretario general de Faconauto, la patronal de los concesionarios, considera que no se trata de un sistema eficaz, porque genera más embotellamientos, más colisiones y una conducción mucho más contaminante y despilfarradora, con continuos frenazos y acelerones bruscos. Una teoría que no avala ni Tráfico ni un estudio elaborado por Ecologistas en Acción titulado Ideas y buenas prácticas para la movilidad sostenible. En ese informe se explica que las experiencias en otros países demuestran que la medida permite reducir los ruidos, las emisiones de CO 2 y otros contaminantes, la siniestralidad y la congestión en el tráfico. Samuel Martín-Sosa, responsable de Internacional de esta asociación, aplaude la iniciativa de Industria, pero asegura que de poco serviría aplicarla de forma aislada, sin otras acciones complementarias, como la potenciación del transporte público.

 

Conceptos relacionados
[Automóviles]  [Cambio climático]  [Consumo de transporte]  [Contaminación atmosférica

Fuentes:
El País, 20 de septiembre de 2008
Público, 21 de julio de 2010
El Mundo, 4 de enero de 2011
El País, 4 de enero de 2011
ABC, 4 de enero de 2011

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