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Biodiversidad

Peligros y riesgos

Un capuchino de las Molucas en el saln: Mejor un jilguero (Enero-2008)
Espaa
Un capuchino de las Molucas en el saln: Mejor un jilguero (Enero-2008)

La diversidad de nuestra flora y fauna corren peligro. Esto se debe a nuevas especies que llegan desde diferentes regiones del planeta y que poseen una gran capacidad de adaptacin a nuestro territorio, extendindose rpidamente y compitiendo con las especies autctonas, lo que produce la alteracin del equilibrio de los ecosistemas, obligando a las especies preexistentes a ceder terreno a las intrusas, pudiendo llegar incluso a su extincin, y provocando situaciones de gran riesgo ambiental. Es el mismo efecto que caus extinciones masivas de aves en Nueva Zelanda, cuando los humanos introdujeron en la isla mamferos predadores.

Existe la posibilidad de que sean introducidas involuntariamente, debido a descuidos o al desconocimiento de sus formas de difusin, por ejemplo, adheridas a los barcos. Es el caso del mejilln cebra, el cul est suponiendo un problema muy caro para nuestros sistemas fluviales que afecta ya a nueve Comunidades Autnomas.

Pero lo ms habitual es que sean introducidas de forma voluntaria, debido en gran medida a la buena acogida y al inters por lo extico despertado en los ltimos tiempos. Aqu podemos observar un resultado ms derivado del creciente poder adquisitivo de los ciudadanos de este pas, y del aumento de necesidades al que ello conlleva. Si antes la gente se conformaba con un jilguero en el saln, hoy parece que necesitamos loros, cotorras o periquitos multicolores y, a poder ser, que hablen.

El problema viene cuando la novedad se termina y nos cansamos de estas especies, por lo que decidimos abandonarlas en cualquier lado sin preocuparnos por su destino final. El resultado puede ser una plaga de cotorras en las calles de Barcelona. Lo que se concluye con esto es que, al parecer, la globalizacin no deja indiferente a nadie, ni siquiera a la fauna y flora. El problema es que sta tendra que hacerse de forma controlada. Si queremos evitar que nuestro paisaje pierda su riqueza y diversidad caractersticas, podemos empezar por no entrar al juego del comercio de especies exticas, que en muchos casos resulta fraudulento y que tan slo aporta beneficios, y muy lucrativos, a esos comerciantes que tratan de convencernos de que nuestras mascotas o plantas tradicionales ya han pasado de moda.

Adems, es necesario controlar el transporte y el comercio globales, que se encuentran en constante crecimiento, lo cul no debe implicar la dispersin involuntaria de especies por todo el planeta. Importante es tambin el hecho de que exista una legislacin eficaz para el control del comercio de animales y plantas. Teniendo en cuenta que esta actividad sobrepasa las fronteras entre los pases, su reglamentacin y control requiere la cooperacin internacional para la correcta proteccin de ciertas especies.

El Convenio de Washington CITES, firmado en 1973 y en vigor desde el ao 1975 (subscrito por ms de 150 pases), tiene como fin la conservacin de miles de especies mundiales mediante la regulacin de su comercio, lo cul supone un buen punto de partida. El problema est en que la mayora de los pases no han desarrollado su propia legislacin al respecto, lo que provoca que el convenio sea ineficaz y que el trfico de especies conserve su impunidad. Tampoco hemos de olvidar que la permisividad de leyes y controles se dan tanto en los pases de origen como en el receptor, por lo que es tarea de todos el encontrar la reglamentacin necesaria, a nivel global, para evitar la prdida de la biodiversidad del planeta.

 

Conceptos relacionados
[Impacto]  [Naturaleza

Enlaces de interés
www.cites.org

Fuentes:
Fundacin Vida Sostenible, 18 de enero de 2008

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