La mayor causa por delito ecológico jamás instruida en España, la catástrofe del Prestige, sigue sin fecha de juicio. Las playas, mal que bien, se han recuperado; el sector pesquero respira y la imagen de los voluntarios vestidos de blanco y manchados de negro, rascando el fuel de las rocas, es historia, pero todavía no hay culpables ocho años después. Si no hay nuevos retrasos, el juicio debería celebrarse tras el verano 2010. Es el Estado el que corre riesgo de pagar la abultada factura de daños provocados por el obsoleto petrolero de bandera de las Bahamas y armador griego dado que el principal imputado es el ex responsable de Marina Mercante José Luís López Sors. Junto a él, compartirán banquillo de acusación el capitán griego del petrolero, Apostolos Mangouras, y otros dos mandos del barco que llevan años en paradero desconocido.
La Audiencia Provincial de A Coruña, donde se celebrará el esperado juicio, en el que España y Francia están personados como acusación junto a decenas de afectados, enmendó a la juez instructora del caso y decidió sentar en el banquillo de los acusados al ex alto cargo por considerar que el Ministerio de Fomento cometió un error clamoroso en la gestión de la catástrofe al mandar alejar de las costas y en pleno temporal el viejo barco herido, un monocasco cargado con 77.000 toneladas de fuel viscoso.
En 2007, cinco años después de la catástrofe ya eran ocho los jueces que habían desfilado por el juzgado de Corcubión y se habían ido pasando el caso Prestige como en una carrera de relevos, sin que ninguno lograse concluir el trabajo antes de partir a otro destino. "Cada vez que llega un juez nuevo tiene que ponerse al día con el caso y todo se retrasa otra vez. ¡Es muy frustrante!", suspiraba Manuel Rivero, subdirector general de lo Contencioso.
El Prestige era un buque propiedad de una empresa de Liberia que navegaba con bandera de Bahamas, dirigido por un capitán griego, con tripulación rumana y filipina, construido en Japón y explotado por una firma griega. Iba cargado con 77.000 toneladas de petróleo cuando sufrió una grieta en el casco en la tarde del 13 de noviembre de 2002. Seis días después se partía definitivamente en dos, hundiéndose a 250 kilómetros de las playas de Galicia. El buque iba hacia Asia, con escala en Gibraltar, no tenía que tocar ningún puerto español, pero dejó un reguero de 64.000 toneladas de fuel que alcanzó las costas de España, Portugal y Francia.
La tesis de los responsables del petrolero es que una gran ola o un contenedor semisumergido chocó contra el Prestige y abrió una vía de agua. Y que después el Gobierno español gestionó mal el problema y provocó el hundimiento. La Abogacía del Estado -cuyo criterio no se modificó con el cambio de gobierno en 2004- sostiene que no hubo ni ola gigante ni objeto ninguno que chocara contra el Prestige. Y que alejar el barco herido a alta mar fue una buena idea.
"El buque colapsó por un fallo estructural que, además, ellos conocían. La certificadora ABS sabía que ese barco no estaba en condiciones de navegar, y aun así hizo un informe favorable. Aquello era una bomba, y acercar una bomba podría haber dado lugar a un problema mayor", afirma Joaquín de Fuentes. Y Rivero añade: "En la gestión política del día después, si Álvarez-Cascos [ministro de Fomento en esa fecha] estaba cazando o lo que fuera, ya no nos metemos porque eso lo juzgan los españoles en las urnas".
La Abogacía del Estado, dependiente del Gobierno del PSOE, defenderá, por tanto, en el juicio a López Sors, director de la Marina Mercante con el PP. "La Abogacía del Estado representa a los cargos públicos. Pero si no estuviésemos seguros de su inocencia podríamos simplemente no actuar: no acusar, pero tampoco defender. En este caso creemos que la actuación de López Sors fue correcta", subraya De Fuentes. La decisión de alejar el Prestige de la costa fue objeto de duras críticas hace cinco años por parte del PSOE.
Lo que para la Abogacía fue "una actuación correcta" es tachado de "puro disparate" por Pedro Trepat, abogado de Nunca Máis, que ejerce la acción popular. "Había un temporal, la decisión de alejar un barco así de tocado fue descabellada. Por eso nosotros ampliamos la imputación a López Sors: el Gobierno del PP amplificó los daños por su error garrafal, y eso debe quedar claro para que nunca más vuelva a ocurrir", señala.
En este momento están pendientes dos pruebas periciales, según explica el fiscal del caso, Álvaro García Ortiz (que aún no ha precisado a quién acusará): una sobre el estado del buque antes, durante y después de la crisis y otra sobre el comportamiento del capitán Mangouras. El juzgado ha tramitado 28 comisiones de auxilio judicial enviadas a diez países, lo que da idea de la complejidad del caso. Francia, también afectada por el vertido, ha cedido su jurisdicción para que sea España la que juzgue todo el caso Prestige.
Y, mientras en Corcubión se ve la parte penal de caso, en el Juzgado del Distrito Sur de Nueva York se celebró un juicio en el que se tramitó la reclamación de responsabilidad planteada por la Administración española en mayo del año 2003 contra la empresa norteamericana American Bureau of Shipping (ABS), responsable de la clasificación técnica del buque y a la cual el Estado español pidió 1.000 millones de dólares por los perjuicios causados. El 2 de enero de 2008, se dictó una resolución por la que se inhibió del conocimiento del asunto, al entender que los tribunales de EE.UU no son competentes para conocer de esta reclamación y se resolvió que España debe limitarse a obtener respuesta sus propios tribunales.
De Fuentes coincide en algo con el abogado Trepat: "Nuestro objetivo no puede ser que un octogenario como Mangouras acabe en la cárcel. Eso es lo de menos. Aquí se trata de explicar bien qué pasó, por qué y quién podía haberlo evitado".
Alteraciones de el ADN de los marineros y pescadores
Un estudio revela que los marineros y pescadores que ayudaron a limpiar el vertido sufren cambios en su ADN, presentan problemas respiratorios y han visto deterioradas sus funciones pulmonares. Las alteraciones cromosómicas detectadas son uno de los indicadores usados para establecer la posibilidad de desarrollar cáncer, en especial, leucemia y cáncer de pulmón.
Un equipo de 11 investigadores a A Coruña, Barcelona y Madrid ha publicado la investigación en la revista Annals of Internal Medicine, del Colegio de Médicos de EEUU. Entrevistaron a 7.000 pescadores que habían participado en las labores de limpieza del vertido del Prestige desde su hundimiento; tras comprobar mediante entrevistas y pruebas de espirometría la alta incidencia de problemas respiratorios, los investigadores seleccionaron 501 de los marineros más afectados para estudiar cambios a más largo plazo. Las pruebas se realizaron entre septiembre del 2004 y febrero del 2005, un mínimo de 22 meses transcurrido el vertido. Después, realizaron más pruebas pulmonares para medir el posible deterioro de la capacidad pulmonar y les tomaron muestras de sangre y tejidos. Como grupo de control, también se realizaron las mismas pruebas a 177 pescadores de las costa cantábrica que no tuvieron contacto con el chapapote.
Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, “los participantes expuestos al fuel tienen un mayor riesgo de sufrir síntomas en el tracto respiratorio inferior”. Las pruebas de espirometría forzada para analizar el aire exhalado muestran una inflamación de las vías respiratorias. También se observó la presencia de lo que se conoce como “estrés oxidativo”, un desequilibrio entre la producción de oxígeno reactivo y la capacidad de un sistema biológico de desintoxicar. Cuando hay un exceso de oxidación como el comprobado, se generan radicales libres, responsables del envejecimiento celular; la elevación de estos indicadores es generalizada entre los investigados. Además, existe una relación entre el tiempo pasado recogiendo petróleo y la gravedad de los síntomas. Por otro lado, las muestras de sangre tomadas a los pescadores desvelan un daño en los cromosomas de los linfocitos circulantes en el torrente sanguíneo; esta alteración de las defensas es una medida establecida como indicador de genotoxicidad relacionado con un incremento del riesgo de sufrir cáncer.
Llegados a este punto, los investigadores hicieron una submuestra con los participantes no fumadores para evitar distorsionar el resultado de la investigación. Los genes del ADN tiene sus propios mecanismos de reparación; sin embargo, agentes como el tabaco superan esa capacidad reparadora y por tanto se produzcan roturas en el cromosoma. La peor consecuencia, es que las células dejen de funcionar como estén programadas, que mueran cuando no les toca o que pervivan más tiempo del debido y degenerando al final en células tumorales. El rasgo común del humo de los cigarrillos con el petróleo que vertió el Prestige es que contienen hidrocarburos como el benceno, que es una sustancia carcinogénica. Aunque cada ser humano presenta alteraciones cromosómicas particulares, los expuestos al fuel vertido tienen un nivel muy elevado de anormalidades en su ADN si se compara con los no expuestos; es la primera vez que se tiene una muestra de población tan grande con modificaciones genéticas y con un único posible agente causante. Sin embargo, los resultados son del 2005. Buscar anomalías cromosoma por cromosoma es un trabajo muy lento; los investigadores están analizando una tercera muestra tomada en 2009 para ver si los cambios en el ADN persisten.
Los autores insisten en que los resultados solo son válidos para la muestra; seleccionaron a los pescadores y marineros que trabajaron en los meses críticos, de noviembre a enero, al menos durante cuatro horas diarias durante 15 días. Queda por saber cómo afectó el petróleo del Prestige a los voluntarios que llegaron de toda Europa para limpiar las playas.
No obstante, los investigadores dicen “ el estudio no prueba que la exposición al petróleo haya causado estas anomalías”. Así que sus conclusiones no pueden predecir los efectos que tendrían otras mareas negras. Pero concluyeron que consideran crucial que, en el caso de que se produzca una nueva catástrofe de este tipo, las autoridades de salud pública no manden a la gente a limpiar a la ligera. Consideran inexcusable la preparación del personal para garantizar su salud y establecer un registro para estudiar las posibles consecuencias negativas para los trabajadores.
No es el único estudio que se ha hecho al respecto, otro grupo de investigadores dirigidos por la bióloga Blanca Laffon, de la Universidad de A Coruña, tomó durante el último invierno muestras de sangre de 80 pescadores y mariscadores que estuvieron implicados durante meses en las labores de limpieza del vertido; los resultados estarán a finales del 2011. El objetivo de Laffon, que ha sido ahora llamada por el Gobierno de Barack Obama como asesora en el desastre del golfo de México, consiste en desvelar cómo ha evolucionado la salud en estos trabajadores en los últimos siete años.
Conceptos relacionados
[Contaminación de aguas/costas]
Fuentes:
El Pais, 13 de noviembre de 2007
ABC.es, 4 de energo de 2008
El País, 31 de marzo de 2010
Público, 24 de agosto de 2010
informacion@vidasostenible.org © 2005 Fundación Vida Sostenible | XHTML CSS