Cada año mueren 1,8 millones de niños en el mundo por diarreas. 2.600 millones de personas no disponen de servicios básicos de saneamiento. Un español consume 171 litros de agua al día frente a los entre 15 y 50 que gastan quienes viven en Africa; mucho menos que los hasta 666 litros que se despilfarran en América del Norte. En el Foro Internacional de la Sequía que expertos de todo el mundo celebran en Sevilla hay una auténtica inundación de datos, cada vez más terribles, que alertan de la urgencia de usar racional y equitativamente la escasa agua dulce disponible en el planeta.
Por ejemplo, lo que gasta una estrella millonaria en su finca de California durante un fin de semana: lo mismo que una familia de cuatro miembros a lo largo de ocho años. Lo contó indignada Mary Ann Dickinson, directora del Consejo Urbano de Ahorro del Agua de California, lamentando que haya "comunidades ricas que creen que pueden consumir toda el agua que quieren porque tienen dinero para pagarla".
Hay una ecuación básica para luchar contra la sequía, coincidieron ayer casi todos los expertos en el Foro: gastar menos agua, pagar más por ella, gestionarla mejor, ser conscientes de su importancia y reutilizarla. Y no sólo para regar campos de golf, parques o arrozales, sino también para el consumo humano, como ya se hace en Australia.
En España no se ha llegado aún a estos extremos, pero la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, instó a la sociedad a valorar mejor el elemento más precioso de la vida cuando las sequías "se hacen cada vez más recurrentes". "En los países más pobres se paga mucho más que en España por el agua", dijo, preparando el terreno a la previsible subida del coste de la factura. "A todos nos duele el bolsillo, pero haciendo un uso eficaz podemos ahorrar más que lo que será acercarnos al coste gradual del agua", desdramatizó. O sea, que el consumidor que gaste menos no notará la subida.
La ministra mostró como prueba de progreso que en 1994 se depuraba correctamente en España sólo el 44% de las aguas residuales y, ahora, la cifra ha aumentado hasta el 77%. Por contra, sólo se está reutilizando el 13% de las aguas residuales depuradas. "Sólo un campo de golf de cada cuatro usa aguas depuradas. No se deberían dar licencias a nuevos campos que no demuestren que las utilizan", consideró Narbona.
En el Foro, que concluye mañana, además de expertos y cargos institucionales, estuvieron representados los regantes, que consumen más del 70% de las reservas hídricas. Aseguraron que, de no ser por los embalses actuales, sólo se podría abastecer al 7% de la población española.
En el lado opuesto se situaron los ecologistas, que hacía tiempo que no se mostraban tan críticos con el Gobierno. WWF/Adena recordó que apoyó al Ejecutivo cuando presentó las desaladoras como alternativa al trasvase del Ebro, pero admitió que estas infraestructuras, por sí solas, "no solucionan el problema del agua" porque son caras, requieren mucha energía y emiten gases de efecto invernadero. Greenpeace negó que España hubiera superado esta sequía, en contra de lo que ya está anunciando el Ejecutivo.
Conceptos relacionados
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Fuentes:
El Mundo, 19 de junio de 2007
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