En los últimos quince años, la red total de carreteras ha aumentado un 5,5%en nuestro país, las carreteras de alta capacidad un 127% y el número de vehículos en uso ha crecido un 63%. La consecuencia lógica de este aumento en la flota de vehículos es una mayor contaminación por la creciente emisión de más gases. Para paliar esta situación en la medida de lo posible, el Informe Basma -Disposición básica del Parque Rodante ante la Seguridad y el Medio Ambiente-, elaborado por la Fundación Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil -Fitsa-, apunta que la renovación de 4,7 millones de vehículos con más de diez años de antigüedad que circulan por las carreteras permitiría reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 10%.
Desde Fitsa apuntan que la renovación que se está llevando hasta el momento no es suficiente y solicitan un plan más efectivo. "Es necesario un "plan renove" con unas mínimas exigencias sobre el vehículo sustituyente en materia de contaminación; es decir -explica Agustín Aragón, secretario general de Fitsa- que el coche nuevo tenga que emitir por debajo de 140 ó 120 gramos de CO2 por kilómetro. Si renovamos sin exigir nada no se contribuye a una mejora en materia de contaminación".
El Informe Basma recomienda que se adopten medidas para modificar la actual estructura de la etiqueta energética. "La actual no transmite un mensaje claro y lleva al despiste. Es necesario que la información sea muy clara y que permita comparar los datos con los de otros vehículos para que el futuro comprador pueda tener más elementos de juicio antes de realizar su compra. También, las etiquetas deben estar expuestas en los vehículos de todos los concesionarios".
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Fuentes:
ABC,10 de julio de 2007
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