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Energa y la contaminacin del aire

Contaminacin

Contaminacin lumnica

Opnin: Cielo naranja de noche, mala cosa (Junio-2007)
Espaa
Opnin: Cielo naranja de noche, mala cosa (Junio-2007)

Por: Juan Antonio Alduncin Garrido es miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y de Cel Fosc (Asociacin contra la Contaminacin Lumnica).

"Aqu, hace algunos aos, el cielo nocturno era de un negro profundo, y repleto de luces de los astros. Noches llenas de riqueza, donde poder mirar al infinito y descubrir cmo es la Va Lctea, o vislumbrar otras galaxias. Hasta la curiosidad del nio poda seguir el curso de un planeta por las constelaciones. Eran noches con toda su grandeza y oscuridad. Ver la silueta de un monte recortada contra un cielo nocturno brillante, anaranjado, era entonces algo anormal que llamaba poderosamente la atencin, y haca mirar all a todos. Asombrados, llenos de inquietud: porque eso slo poda significar que un incendio forestal estaba devorando la otra ladera.

Hoy, con la contaminacin lumnica propagada por doquier, nos hemos cargado la oscuridad del cielo nocturno y hemos perdido de vista las estrellas. As velado, el cielo ya no estimula la curiosidad de nuestra generacin. Los jvenes no perciben ni rastro de la inmensa Va Lctea, ni siquiera el destello de una estrella fugaz. Y los nios tienen vedado el ver cmo un planeta va recorriendo las constelaciones. Nuestros ojos no ven nada de eso en noches deslumbradas. Ahora es habitual ver cielos baldos, con resplandor blancuzco o naranja tras las siluetas de los montes, y nadie mira eso con asombro ni inquietud. No son signos de incendios forestales ciertamente; pero ese resplandor continuo corresponde tambin a otro incendio tan grave o ms: el de los combustibles (carbn, gas natural y petrleo) que arden sin parar en las centrales trmicas para generar la electricidad consumida. En qu? En derroche de alumbrado causante de esa luz intilmente vertida a la atmsfera. Este fuego es tan grave o ms que los espordicos incendios forestales de antao, porque es permanente, noche tras noche; implica malgastar recursos energticos, aumentar sin sentido las emisiones de CO2, desestabilizador del clima; y adems pervierte nuestras noches, privndonos de la oscuridad deseable y vedndonos la visin del cielo. Pero lo seguimos mirando como una rutina, sin asombro ni inquietud.

Nos preguntamos dnde est la causa de todo esto. Figura como primer responsable el exceso del alumbrado pblico de calles y vas de comunicacin. Al que se ha sumado la iluminacin exterior de otros muchos espacios: centros comerciales, hoteles, empresas, explanadas de polgonos industriales, carteles publicitarios, monumentos, puentes, iglesias...

Los diseadores del alumbrado pblico conocen desde hace tiempo la importancia de los sistemas de iluminacin eficientes, que eviten la prdida de luz hacia la atmsfera. De hecho, en muchos lugares se implantan luminarias correctas, es decir, que focalizan la luz exclusivamente sobre el pavimento. Sin embargo, sera necesario adoptar los niveles de iluminacin indicados por la Comisin Internacional del Alumbrado, que no son mnimos como creen algunos urbanistas, sino valores a los que ajustarse en cada caso. El incumplimiento de esto est conduciendo a muchas situaciones de sobreiluminacin, donde no se logra la eficiencia energtica que se debiera, y donde se sigue produciendo derroche y contaminacin.

De especial gravedad es el alumbrado de exteriores privado, sector que incurre en demasiados excesos. Por todas nuestras poblaciones vemos fachadas de empresas generosamente iluminadas, proyectores potentes dirigidos hacia lo alto, paneles de publicidad alumbrados como decorados teatrales, incluso focos de gran intensidad inundando de luz la fachada de humildes ermitas, o de casas particulares donde es totalmente prescindible. En pocos aos esta clase de alumbrado ornamental se ha extendido hasta la saciedad, ha cado en sobreiluminaciones en la mayor parte de los casos -olvidndose que con lmparas de mucha menor potencia se conseguira un efecto mejor- y, para colmo, se mantiene encendido durante toda la noche, tambin en las largas horas intempestivas en que nadie lo ve.

Mientras se siga admitiendo alegremente esta tctica, mientras se siga confundiendo seguridad con exceso de alumbrado, y mientras no se le d la importancia que tiene al derroche de recursos energticos en que vivimos embarcados, la contaminacin lumnica mantendr velado el cielo. Y, como si sagazmente reconociera que nuestra vanidad de consumidores no merece otra cosa, nos privar de la esencia y el misterio de las noches."

 

Conceptos relacionados
[Contaminacin lumnica

Enlaces de interés
www.celfosc.org

Fuentes:
El Pas, 20 de junio de 2007

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