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Política agraria

Por un uso sostenible del agua en el sector agrario (Marzo-2007)
España
Por un uso sostenible del agua en el sector agrario (Marzo-2007)

Por: Elena Espinosa, ministra de Agricultura

"La creciente demanda de agua por todos los ámbitos de la sociedad, y su escasez, ha abierto el debate sobre el papel que ha de jugar la agricultura de regadío y lo ha hecho con posiciones muy enfrentadas que, en ocasiones, llegan a cuestionar la propia actividad. Sin embargo, no se puede hacer justicia en el debate sin sopesar el uso que se hace de este recurso -cantidad y eficiencia-, teniendo presentes todas las funciones positivas, productivas o no, que aporta el regadío a una importantísima extensión del territorio nacional. No olvidemos que la agricultura es una actividad económica básica para la provisión de alimentos, además de ser un elemento primordial para el desarrollo sostenible español.

La agricultura usa un 63,3% de los recursos hídricos disponibles; aunque no es menos cierto que es la actividad en que menos aumenta la demanda frente al fuerte incremento de otros usos. Si se considera que el regadío es el sector con mayor potencial de ahorro de agua, el compromiso que se está pidiendo a los regantes para que optimicen su uso debe ser recíproco por parte del resto de la ciudadanía, y debe verse apoyado, a través de las administraciones, para su modernización y mantenimiento.

El regadío es, en la actualidad, algo más que un usuario del agua, tanto en términos socioeconómicos como ambientales. Genera el 55% de la producción de la rama agraria, y es el responsable en gran medida del saldo comercial positivo de nuestro sector alimentario (que en 2006 fue el único en presentar superávit en la balanza de pagos nacional).

Desde un punto de vista social, la agricultura de regadío constituye además un motor básico de desarrollo y de fijación de la población en el medio rural. Es un elemento de vertebración territorial. La agricultura de regadío se caracteriza por producciones con una mayor demanda de mano de obra, y más cualificada, que se complementa a la perfección con el entramado agroindustrial, otro elemento importantísimo de diversificación y asentamiento del empleo en las zonas rurales.

El regadío es además esencial para la supervivencia de muchas explotaciones agrarias, de muchas familias, que han de desarrollar su actividad en el contexto actual de mayor globalización de la economía.

Desde un punto de vista ambiental, el papel de muchos regadíos moldeando multitud de agrosistemas, complejos y perfectamente integrados en el paisaje actual, les confiere el distintivo de patrimonio natural y cultural de nuestro país.

Todas estas funciones del regadío español, justifican de por sí la preocupación de las administraciones por mantener esta actividad dentro de la sostenibilidad, asegurando su futuro a la vez que contribuyendo a afrontar la escasez de agua actual.

En esta dirección va encaminada la política de regadío que impulsa este Gobierno. El primer paso, hace ya casi tres años, fue la reorientación del Plan Nacional de Regadíos hacia una nueva cultura del agua, dando mayor protagonismo a la modernización de los regadíos existentes.

Esta modernización pasa, cómo no, por el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua, y centra su actuación en incrementar la eficiencia de los sistemas de riego, mejorar la calidad de las aguas, buscar recursos no convencionales (desalación, depuración y reutilización) -lo que es ya realidad en numerosos regadíos de Levante-, así como en fortalecer la función ambiental y paisajística de la agricultura de regadío.

Este nuevo enfoque se ha traducido en un ritmo sin precedentes en la ejecución de las obras de mejora y consolidación de los regadíos españoles; éxito que en gran medida se debe al Plan de Choque de modernización puesto en marcha el año pasado. Éste es un compromiso del Gobierno por el ahorro de agua, que se estima en 1.162 hm3 con las actuaciones del plan de choque, y presenta dos activos muy relevantes: el tratamiento de urgencia de todas las obras (el mayor ahorro de agua en el menor tiempo), así como la perfecta coordinación entre los Ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente en el desarrollo de las actuaciones, aspecto que tendría que haber sido la tónica general en años anteriores.

La apuesta por la sostenibilidad de un regadío más competitivo, pasa indudablemente por invertir también en nuevas tecnologías. Desde el ministerio estamos impulsando el uso de las más avanzadas en todas aquellas comunidades de regantes en que intervenimos, de modo que se incorporen a la sociedad de la información, permitiéndoles el control de cada gota vertida al cultivo, incluso vía internet o a través del móvil.

El proyecto Corenet pretende, en este sentido, que en 2010 medio millón de regantes gestionen con esta tecnología 1,6 millones de hectáreas. El control de todo el operativo estará en el Centro Nacional de Tecnología de Regadíos (CENTER) en San Fernando de Henares (Madrid). La Federación Nacional de Comunidades de Regantes está plenamente comprometida en el proyecto.

Este preciso control consigue además otro objetivo medioambiental que terminará de consolidar la sostenibilidad del regadío: la disminución de la contaminación difusa, típica de los regadíos obsoletos donde se buscaba maximizar y no optimizar, producida por el arrastre de nitratos u otros fertilizantes a las capas inferiores del terreno y a los acuíferos.

El éxito de todo este esfuerzo recae principalmente en los regantes, verdaderos protagonistas, y sale a la luz con unos simples datos: si al comienzo del Plan Nacional de Regadíos hasta un 70% de la superficie española utilizaba sistemas de riego tradicionales -con importantísimas pérdidas de agua-, frente a un riego por goteo en aquel entonces minoritario, en la actualidad se han invertido las tornas y ya, desde 2005, predomina este último sistema que permite optimizar todos los recursos utilizados. Esta técnica está ya presente en más del 40% de la superficie regada nacional, en detrimento de los regadíos tradicionales, reducidos en tan breve espacio de tiempo a la mitad (35% de la superficie).

No se puede olvidar en este día, la red de estaciones agroclimáticas establecida en todo el territorio nacional que permite integrar en un servidor los datos meteorológicos para que cualquier regante sepa la dosis óptima de riego para cada uno de sus cultivos en cualquier zona regable.

Todo este impulso de modernización se realiza desde el convencimiento de que los recursos naturales, en particular el agua, no deben ser considerados sólo desde la perspectiva de su valor actual de uso, sino también desde su valor potencial para las nuevas generaciones. Cada gota cuenta para hacer frente a la escasez de agua y para fortalecer el impulso actual de las administraciones públicas por un desarrollo sostenible del territorio y la economía nacional."

 

Conceptos relacionados
[Abastecimiento de agua]  [Agricultura]  [Política del agua

Fuentes:
El Mundo, 22 de marzo de 2007

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