Han sido necesarios diez años para que Medgaz, una de las obras de ingeniería más ambiciosas y caras dirigidas al suministro de gas natural en España, cobrase forma. Todo está listo para que comience a inyectar combustible en el gasoducto, que nace en la rica región argelina de Beni Saf, se zambulle en el mar Mediterráneo hasta una profundidad de más de 2.000 metros, recorre 210 kilómetros bajo el agua y regresa a la superficie en la costa almeriense.
Dentro de unas semanas el consorcio propietario de las instalaciones, abanderado por la empresa estatal Sonatrach, a la que acompañan Iberdrola, Cepsa, Endesa y GDF Suez, pondrán en marcha las instalaciones. Aún no hay fechas y las empresas no hablan de contratos de suministro debido a la inquietud que crea la frágil situación del régimen argelino, sumido en el oleaje de revueltas que ha arrollado a los gobiernos de Túnez y Egipto.
Para España, a diferencia de los países anteriores, Argelia es un socio comercial de primer orden, sobre todo por su papel como exportador de energía. Del total del abastecimiento de gas natural que España consumió en 2010, el 30% procedió del país presidido por Abdelaziz Buteflika. Una relación de dependencia que la puesta en marcha de Medgaz podría elevar hasta el 45%, según las previsiones de la Comisión Nacional de la Energía (CNE).
Los propietarios del gasoducto son más optimistas. En un informe fechado en 2009, se estima que durante este año el gas argelino se adueñará de un porcentaje mayor al 48% del aprovisionamiento español. Todo ello bajo la tutela del emporio estatal Sonatrach, propietario absoluto del suministro.
Argel ha planificado el movimiento de manera cuidadosa, de modo que esa situación de predominio en el marcado español no choque con las trabas legales para impedir la excesiva dependencia comercial y energética, que en la actualidad establece un límite del 50% de importaciones procedentes de un mismo país.
El país magrebí ha sido, históricamente, un socio privilegiado. De hecho, en 1998 representaba un 64% de los abastecimientos totales de gas, un porcentaje que paulatinamente fue descendiendo hasta reducirse a la mitad. Pero Medgaz ha roto esa tendencia. A corto y medio plazo, el gasoducto supone un estímulo que, según la CNE, hará que el combustible argelino se dispare gradualmente hasta 2014.
Durante todos esos años, la relación no ha estado exenta de momentos agridulces, especialmente en el plano empresarial. Gas Natural Fenosa mantiene abierto un encarnizado litigio con Sonatrach por los precios del gas de 2007 a 2009. Las compañías españolas confían en la capacidad con que Argel ha sido capaz de desligar la violencia y la inestabilidad con su comercialización de los recursos naturales y de la energía, una especie de prioridad intocable, firme, a la que se preserva de toda perturbación política, como se ha puesto de relieve con la “guerra civil latente” que las autoridades libran con los grupos islamistas, según fuentes empresariales. Una crisis que, hasta ahora, nunca ha amargado con poner en peligro las inversiones o provocar cancelaciones de suministros.
Por su importancia estratégica en España, convendría reflexionar sobre las aspiraciones de la sociedad argelina, sin pensar solamente en el gas, combustible que no dejó de influir ni siquiera en los peores momentos de la guerra civil. Precisamente porque Argelia atravesó ya el infierno integrista en su primer intento fallido de apertura democrática, es más necesario que nunca que España contribuyera a que prevalezcan las fuerzas democráticas de esa Argelia joven que espera un futuro mejor para su país, lejos del fanatismo religioso y del inmovilismo totalitario.
Datos a agosto de 2010
El consumo de gas natural se ha duplicado en los últimos seis años en España y ya supone el 17,8% del consumo de energía primaria.
Este ritmo de crecimiento es muy superior al de los restantes miembros de la UE. En el 2005, la demanda española creció un 17,6% y la media de los 25 países de la Unión se quedó en el 1,9%. El crecimiento del consumo en España de estos años se ha debido a la entrada en funcionamiento de 31 centrales de ciclo combinado que ha disparado el consumo. No obstante, el consumo español aún está lejos de la media europea y, dadas las ventajas estratégicas y medioambientales del gas, es necesario seguir impulsando este sector. Las razones para seguir apostando por el gas natural son numerosas:
- Los rendimientos energéticos de las centrales de ciclo combinado con gas natural son del orden del 60%, frente al 30% o 35% de las convencionales. Esto contribuye a mejorar la eficiencia energética global del país.
- El gas natural facilita el logro de los objetivos de Kioto, emite menos CO2 por caloría que el resto de los combustibles.
- Mientras las reservas probadas de crudo están bajando, las de gas continúan creciendo: en el 2000 eran de 159,5 billones de m3 y en 2004 de 201,2 billones.
- Las reservas de crudo están concentradas, sobre todo en Oriente Medio, mientras que las de gas están distribuidas en todo el planeta y los países productores no han formado por ahora "carteles" para eludir la libre competencia.
Instalaciones actuales
Los únicos yacimientos de cierta importancia, Serrablo y Gaviota, ya se han agotado y se utilizan ahora como depósitos estratégicos. Pero tanto las infraestructuras de recepción de gas licuado (GNL), como las de transporte dentro de la Península, están experimentando tal impulso que la situación cambia notablemente de año en año.
Dado que la producción nacional se limita a los pequeños yacimientos de Poseidón, Marismas y Palancares, los puntos de entrada son, por un lado, las plantas de regastificación de GNL y, por otro, los gasoductos internacionales.
Al estar la Península muy alejada de los países productores, más de la mitad (65,3% en 2005) del gas llega en forma líquida, a -160ºC, transportado en grandes buques metaneros. El contenido de estos buques se descarga y vaporiza en las plantas de regasificación. España es el líder europeo en este tipo de plantas, hay 7 en la Península de un total de 13 en toda Europa.
El gas en forma gaseosa que llega en gasoducto proviene de Noruega a través de la conexión Lacq-Calahorra el 6,3% y de Argelia a través del estrecho de Gibraltar el 28,3%. El resto del gas se importa en forma líquida (GNL) de Argelia el 15,5%, de Países del golfo el 19,4%, de Nigeria el 14,8% y de Egipto el 10,5%.
A finales de 2006, la red española operada por ENEGAS, estaba integrada por 7.533 km de gasoductos de alta presión (entre 72 y 80 bar). De dicha cantidad, 6.706 km corresponden a los gasoductos principales y 827 km a ramales en alta presión.
Desarrollo de proyectos a 2010
España ha puesto en marcha la construcción de su gran reserva estratégica de gas para evitar apagones en caso de que haya problema en el gasoducto de Argelia o en los buques que traen el combustible. La empresa ACS lidera el consorcio que va a perforar el lecho marino a 21 kilómetros del delta del Ebro con una inversión de 1.300 millones de euros.
Las perforaciones submarinas convertirán el yacimiento petrolífero de Amposta, abandonado a mediados de los ochenta, en el flamante depósito de gas Castor. Los trabajos aprovecharán la formación geológica que contuvo el crudo para reconvertir esa cavidad en un tanque de gas natural con capacidad para 1.300 millones de metros cúbicos -lo que España tarda cerca de 12 días en consumir-, ubicado unos 1.750 metros bajo el lecho marino.
El acondicionamiento bajo el mar convierte esta infraestructura en la más cara de los depósitos construidos hasta el momento -unos 1.300 millones de euros- y tan compleja que el promotor del proyecto, Escal UGS -participada por el grupo español ACS (66%) y la sociedad canadiense CPL (33%)-, ha contratado la segunda grúa flotante más grande del mundo para ensamblar la plataforma de perforación. Un gigante de casi cien metros de altura que a las seis de la mañana de ayer quedó acoplado al suelo marino, a 92 metros de profundidad, y dispuesto sobre el antiguo yacimiento. Todo listo para horadar.
La localización del depósito viene condicionada por la formación geológica del antiguo yacimiento, del que ya se extrajeron unos 56 millones de barriles de crudo y que supone un recinto ideal y seguro -pese a los recelos de los ecologistas- para acumular gas, según los expertos. "Como hubo petróleo allí se conoce muy bien la geología del terreno y no debe haber fugas", señala José Luis Larrea, vicepresidente del Colegio de Geólogos.
El presidente de Escal UGS, Recaredo del Potro, insiste en que no hay peligro en el almacén: "Hemos cumplido todos los trámites ambientales que ha reclamado la Administración". "El otro depósito submarino de España (frente a las costas de Vizcaya) se encuentra en una zona designada reserva de la biosfera. Y no ha habido problemas", pone como ejemplo.
La plataforma empleará 18 meses para perforar ocho pozos que ejercerán de nudo umbilical con que el depósito recibirá y bombeará gas. También abrirá otros cuatro pozos destinados a tareas de control. Estos quedarán unidos a tierra a través de un gasoducto de 30 kilómetros de longitud, ocho de ellos subterráneos hasta alcanzar el almacén ubicado en Vinarós (Castellón). Desde allí se inyectará o captará suministro procedente de cualquiera de los gasoductos del país. La previsión es que entre en funcionamiento en primavera de 2012.
Los depósitos de gas son una prioridad en toda Europa. El Castor fue declarado de urgencia por el Consejo de Ministros en 2006. España importa prácticamente el 100% del gas que consume y con ese gas se genera un tercio de la electricidad. Aunque España tiene diversificado su abastecimiento -el 21% viene por el gasoducto de Argelia y el resto en barcos desde Noruega, Nigeria o Libia- toda Europa intenta aumentar su seguridad de suministro para evitar apagones.
En diciembre de 2004, una avería en el gasoducto desde Argelia, unida a un temporal que impedía llegar a los buques metaneros, puso a España al borde del apagón y Enagas tuvo que cortar el suministro a las grandes empresas para que no se cayera la red. La ley obliga a contar con reservas para 35 días, pero Industria quiere elevar ese umbral.
Además del yacimiento Castor y la ampliación de La Gaviota, está en proyecto un almacén en Yela (Guadalajara). En este caso el gas se almacenará en un acuífero, lo que requiere más complejidad. La ventaja es que está cerca de Madrid.
El gas ha sido, junto con las renovables, la gran apuesta eléctrica de España. Desde 2002 se han instalado 22.370 megavatios de centrales de gas, la potencia de 22 reactores nucleares. Pero con la caída de la demanda eléctrica, las centrales funcionan mucho menos de lo calculado (3.500 horas en 2009 frente a una previsión de 5.000. Y el tiempo va en descenso por el auge de las renovables).
Por eso el diputado de ICV, Joan Herrera, critica. "Es un error. Habría que reconsiderar este tipo de instalaciones porque la previsión de consumo de gas está por encima de la realidad. No considera factores como el descenso de consumo por la crisis", razona. "Instalarla tan cerca del delta, una zona protegida, tampoco parece razonable. Los estudios ambientales se han hecho demasiado deprisa", añade Herrera.
Bajo el casco de Berlín
El almacén de gas Castor ha generado protestas en los municipios vecinos. Josep Manel Martí, concejal de Urbanismo de Alcanar (Tarragona, 11.000 habitantes) critica: "El almacén queda a tiro de piedra de la escuela del pueblo y Vinarós estará a más de ocho kilómetros de donde se emitirán gases". Sin embargo, la técnica de los almacenes de gas es muy conocida. Según Enagas, "existen 6.267 almacenamientos subterráneos en el mundo; 81 de los cuales son en acuíferos salados profundos, incluido uno bajo el casco urbano de Berlín".
Datos a 2007
La Secretaría General de la Energía publicó, con fecha de marzo de 2006, la revisión de planificación energética para el periodo 2005-2011. En ella se prevén nuevos proyectos de infraestructuras gasistas, basándose en un incremento medio anual acumulado del 5,16%. Entre los proyectos, el más notable es el gasoducto Medgaz, que unirá directamente la Península con los campos argelinos de gas, cruzando el mediterráneo por zonas de más de 2.000 metros de profundidad. Para integrar este nuevo gasoducto se construirá un gasoducto Almería-Lorca de aproximadamente 120 km de longitud y 42 pulgadas de diámetros, y otro de Lorca-Chinchilla de aproximadamente 170 km de longitud y 42 pulgadas de diámetro.
Enegas ya ha iniciado el proyecto de tendido de un gasoducto submarino para alimentar las islas de Mallorca e Ibiza desde Denia. También se establecerán nuevos puntos de interconexión del sistema gasista con la red de transporte francesa, y a través de ella, con las redes del norte de Europa: (i) un gasoducto desde Figueras a la frontera francesa de unos 25 km de longitud, (ii) una conexión por Irún con un diámetro de 26 pulgadas, (iii) una duplicación del gasoducto Vergar-Irún que ampliará la capacidad efectiva de esta conexión internacional, (iv) ampliación de la capacidad de la conexión con Francia por Larrau desde la capacidad actual de 2,5 bcms (billion cubis metres – billones de metros cúbicos) anuales a 5 bcms en 2008.
En julio de 2007, tras las conversaciones del titular de Industria, Joan Clos, con el ministro argelino de Energía, Chakib Kheli, este último accedió a que la Sonatrach (la empresa gasífera argelina) ceda el 10% del Medgaz a la española Gas Natural. El nuevo gasoducto partirá de Beni Saf y, tras recorrer 200 km sumergido en el Mediterráneo, desembocará en Almería. Cuando empiece a funcionar, en 2009, transportará 8.000 millones de metros cúbicos de gas al año.
Otro aspecto destacable son los proyectos para la gasificación de las islas Canarias mediante la construcción de sendas plantas de regasificación de GNL en Gran Canaria y Tenerife. Además, se construirá la planta de regasificación de Asturgas en el puerto del Museo, en Asturias en 2007.
Conceptos relacionados
[Gas natural]
[Combustibles fósiles]
Fuentes:
Revista Ingeniería Química, Nº 444, año XXXIX, febrero de 2007
El País, 30 julio de 2007
El País, agosto 2010
ABC, 15 de febrero de 2011
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