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Gestión del territorio: incendios y catástrofes

Catástrofes

Desastres ecológicos provocados por la deficiente gestión forestal (Marzo-2007)
Galicia
Desastres ecológicos provocados por la deficiente gestión forestal (Marzo-2007)

Según Miguel Ángel Alcaraz, profesor de investigación del CSIC en el Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas y ambientales, “las cenizas contienen productos no solubles que al juntarse con grandes cantidades de agua forman lodos finos que por escorrentía llegan a los ríos y se depositan en las playas”.

Así mismo, Uxío Labarta, científico del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo, afirma que “ el problema es que se han juntado las lluvias más fuertes en 30 años con unos montes desprotegidos y no fijados por cubierta vegetal”. Lo que conlleva a su vez a un estado de sobreerosión del suelo, impidiendo la recuperación de la vegetación, debido a las alteraciones químicas producidas por los elementos que el agua transporta en disolución, al arrastre de materiales y a su vez, a la pérdida de semillas y esporas presentes en los suelos.

La acumulación de lodos en la costa ha llegado a alcanzar niveles de incluso más de metro y medio, causando la muerte de gran variedad de especies, como el berberecho o la almeja fina. Pero la muerte del marisco que vive enterrado en la zona intermareal, además de deberse a su incapacidad para respirar por la fina granulometría de los lodos y arcillas, se debe a su vez al descenso de la salinidad provocado por estas sustancias, que ha pasado de 35 partes por mil a 20.

No podemos atribuir las causas de todos estos desastres a la lluvia. Cierto es que ha arrastrado los lodos hasta la playa, pero no hemos de confundir las consecuencias con las causas, y así, con los grandes desencadenantes de estos conflictos.

Actualmente, en Galicia, los incendios son un problema de dimensiones catastróficas, pero no siempre fue así. Desde 1940 se ha venido cambiando el uso del suelo; el uso tradicional y diversificado del monte (ganadería y agricultura) ha sido reemplazado por un uso uniforme e industrial (cultivos madereros para tableros, pasta de celulosa y madera de sierra). Hoy por hoy, más de un tercio de la superficie de Galicia posee especies arbóreas foráneas procedentes de repoblación de especies pirófitas (amantes del fuego) como los pinos y eucaliptos, cuyas poblaciones persisten o amplían su territorio tras el fuego.

Por tanto, la alta frecuencia de incendios se debe, en parte, a que en los montes gallegos se ha eliminado gran parte de la vegetación autóctona (robles, castaños y otras especies caducifolias), sustituyéndola por grandes repoblaciones monoespecíficas que constituyen un combustible altamente inflamable por su rápida capacidad de combustión y propagación del fuego. Los montes con grandes superficies repobladas por estas especies y en los que estos árboles tienen mayor altura (la propagación del fuego es mayor) son los más susceptibles frente a incendios.

Además, hay que añadir que los impactos provocados por los incendios, en especial la erosión, aumentan la sensibilidad al fuego.

La solución para evitar esto pasa por sustituir los monocultivos de eucaliptos por plantaciones de frondosas autóctonas para la producción de madera y la regeneración ambiental, convertir los pinares en cultivos mixtos y fragmentar los extensos cultivos propensos al fuego mediante rodales de vegetación resistente. Es importante la presencia de árboles caducifolios más resistentes al fuego, tales como los robles o castaños, y de árboles de hoja perenne que se regeneren bien tras los incendios, como el madroño o el alcornoque. Las técnicas han de promover la diversidad ecológica para hacer frente al fuego.

Además, para que las actuaciones sean eficientes, no pueden realizarse de forma aislada, sino dentro de un proyecto global de restauración. Según Javier Montalvo, profesor de ecología de la Universidad de Vigo, “la mayoría de las actuaciones de restauración se hacen sin un conocimiento ecológico adecuado. A veces son perjudiciales, desencadenando procesos erosivos. No consiste en realizar simples repoblaciones de especies arbóreas. Las actuaciones se ejecutan a menudo tarde, mal planificadas e ignorando los riesgos de degradación, la vegetación idónea a implantar o la opinión de los propietarios. Construir depósitos de agua para incendios, plantar pinos o seleccionar brotes de eucaliptos en áreas quemadas de Galicia no es restaurar, es gastar dinero público de forma ineficaz.”

Para evitar los conflictos mencionados, algunas de las medidas que podrían tomarse son las siguientes: la combinación de usos y funciones que recreen un paisaje más estable y diverso. El impulso del aprovechamiento de la biomasa de matorrales, de la madera y de residuos vegetales para fines energéticos y para la producción de compost. El uso moderno de la ganadería extensiva para crear prados y montes más cuidados, el uso de quemas controladas para prevenir daños, la restauración del bosque autóctono y la revalorización de su potencial turístico y recreativo, la eliminación del eucalipto del paisaje gallego y la plantación de cultivos arbóreos sostenibles, más rentables y más resistentes al fuego, tales como el castaño o el cerezo, para cuya actuación podrían promoverse deducciones fiscales por la inversión en estas plantaciones, tal y como se hace en Francia.

Así, se podría estar obteniendo un paisaje alternativo y más viable de cara a un futuro, además de con una mayor rentabilidad y sin los problemas actuales provocados por los incendios.

 

Conceptos relacionados
[Gestión del territorio]  [Incendios forestales

Fuentes:
El Mundo, Natura, Nº 8, noviembre 2006
Tecnoambiente, Nº 171, año XVII-2007

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