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Agua

Planificación hidrológica en España

La política del agua

La Declaración de Alicante (Septiembre-2006)
España
La Declaración de Alicante (Septiembre-2006)

La Declaración de Alicante es la agenda de acción resultado de los debates celebrados en el marco del Simposio Internacional para el Uso Sostenible de las Aguas Subterráneas (ISGWAS) que tuvo lugar en Alicante, España, los días 23-27 enero de 2006.

El Simposio ISGWAS es parte del Programa Agua del Interacademy Panel (IAP) para el trienio 2004-2006. La IAP delegó en la Real Academia Española de Ciencias (RAC) la organización del Simposio. A su vez, la RAC suscribió un acuerdo con el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) que fue el responsable de la organización, coordinación y financiación del Simposio.

Texto de la Declaración de Alicante:


"La importancia de las aguas subterráneas en el mundo Una llamada a la acción para su uso, gestión y desarrollo responsables”. El agua es esencial para la vida. Las aguas subterráneas (la parte de todos los recursos hídricos que se encuentra por debajo de la superficie de la tierra) representa más del noventa y cinco por ciento de las reservas mundiales de agua dulce. Dadas sus ingentes reservas y su amplia distribución geográfica, su buena calidad en general y su resistencia ante las fluctuaciones estacionales y la contaminación, las aguas subterráneas representan una garantía de que la población mundial actual y futura contará con un abastecimiento de agua asequible y seguro. Las aguas subterráneas son predominantemente un recurso renovable que, cuando se gestiona adecuadamente, garantiza un abastecimiento a largo plazo que contribuya a atender las crecientes demandas y a mitigar los impactos del cambio climático previsto. En términos generales, el desarrollo de las aguas subterráneas requiere una inversión de capital menor que el desarrollo de las aguas superficiales y se puede poner en práctica en un plazo de tiempo más corto.

Las aguas subterráneas han proporcionado grandes beneficios a muchas sociedades en las últimas décadas a través de su uso directo como fuente de agua potable, mediante su utilización en la agricultura de regadío y el desarrollo industrial e, indirectamente, a través del mantenimiento del ecosistema y de los flujos de agua. El aprovechamiento del agua subterránea supone con frecuencia un medio rápido y asequible de combatir la pobreza y garantizar la seguridad alimentaria. Además, entendiendo la naturaleza complementaria de las aguas superficiales y subterráneas, podrán aplicarse estrategias de gestión hídrica integral que permitan promover el uso eficaz del agua y prolongar su abastecimiento. En algunos casos, la inadecuada explotación de los recursos subterráneos y los impactos no deseados de ciertas prácticas de uso del suelo han producido efectos adversos tales como la degradación de la calidad del agua, el daño a los ecosistemas acuáticos, el descenso excesivo de los niveles de agua subterránea y, en consecuencia, la subsidencia del terreno y la desaparición de humedales. Puesto que es menos caro y más eficaz proteger las aguas subterráneas frente a la degradación que restaurarlas, la mejora en su gestión ayudará a disminuir estos problemas y a ahorrar dinero.

Llamada a la acción.

Para que las expectativas de las aguas subterráneas se hagan realidad son necesarios un uso, una gestión y una administración responsables del agua. Concretamente es necesario que intervengan los colectivos siguientes: usuarios del agua, cuyo bienestar se sustenta en la extracción de aguas subterráneas; los gestores, tanto los electos como los no electos; colectivos y asociaciones de la sociedad civil; y la comunidad científica, que deben insistir en una firme aplicación de la ciencia en apoyo de una mejor gestión. Para este fin, los abajo firmantes recomendamos las acciones siguientes:

• Elaborar estrategias más amplias de gestión hídrica, uso del suelo y desarrollo energético, estrategias que reconozcan plenamente la importante función de las aguas subterráneas en el ciclo hidrológico. Esto requiere una mejor caracterización de los acuíferos, su interconexión con las aguas superficiales y los ecosistemas y una mejor comprensión de la respuesta del sistema hidrológico a los impactos derivados de causas tanto naturales como humanas. También se debe prestar más atención a los recursos hídricos subterráneos no renovables y salinos cuando tales aguas sean el único recursos disponible.

• Mejorar y ampliar el entendimiento de los derechos de uso del agua subterránea, sus reglamentos, políticas y usos. Esta información, incluyendo incentivos y fuerzas sociales que impulsen las prácticas actuales de gestión del agua, contribuirá a formular políticas e incentivos que estimulen unas prácticas de gestión de aguas subterráneas más adecuadas para el medio ambiente y la realidad social. Esto es especialmente importante en aquellas situaciones en las que los acuíferos van más allá de las fronteras culturales, políticas y nacionales.

• Convertir el mantenimiento y la restauración del equilibrio hidrológico en un objetivo de largo plazo de las estrategias regionales de gestión del agua. Ello exige que los gestores del agua den con opciones para: minimizar las pérdidas netas de agua del sistema hidrológico; promover un uso del agua eficaz y eficiente; y garantizar las asignación justa del agua para cubrir tanto las necesidades humanas como ecológicas, teniendo siempre en cuenta la sostenibilidad a largo plazo. Las evaluaciones hidrológicas, ecológicas, económicas y socioeconómicas deberán ser un componente integral de toda estrategia de gestión hídrica.

• Mejorar la capacidad y el saber científico, de ingeniería y de aplicación de tecnologías en los países en vías de desarrollo. Ello exige el promover que se tomen decisiones basadas en la ciencia, así como la cooperación entre países del norte y del sur y entre los propios países del sur. Además, es importante que se pongan en marcha programas dotados de la financiación adecuada con el fin de promover el diseño y la difusión a gran escala de aparatos de obtención de agua que sean asequibles e impliquen un bajo coste energético, tanto para uso doméstico como para riego.

• Implantar programas de seguimiento constante de las aguas superficiales y subterráneas. Para ello la recopilación de datos deberá constituir una parte integral de las estrategias de gestión del agua, de forma que dichas estrategias puedan adaptarse a las cambiantes condiciones socioeconómicas, medioambientales y climáticas. Los conjuntos de datos correspondientes deberán estar a disposición de todos los interesados de forma transparente y sencilla.

• Desarrollar las instituciones locales para mejorar la gestión sostenible del agua subterránea. Para esto es necesario que las autoridades de mayor nivel sean receptivas a las necesidades de los colectivos locales y que promuevan el desarrollo y el apoyo de unas redes institucionales fuertes que impliquen a los usuarios del agua y a la sociedad civil.

• Trabajar para que los ciudadanos puedan reconocer la función esencial de las aguas subterráneas en su entorno social y la importancia de su uso responsable. Para esto es necesario que la ciencia y la tecnología aplicada sirvan para mejorar la educación y los programas de formación y orientación con el fin de ampliar el conocimiento entre la gente de todo el sistema hidrológico y su importancia global para las generaciones presentes y futuras.

 

Conceptos relacionados
[Ahorro de agua]  [Política del agua

Fuentes:
Revista The Ecologist, Nº 26 julio, agosto, septiembre de 2006

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