Por: Elena Marcos, Departamento Técnico Soliclima
Una instalación de energía solar térmica concentra el calor del sol acumulado en unos paneles denominados colectores y la transmite, bien al agua corriente que usamos en nuestras casas para ducharnos, fregar, etc. o bien al fluido usado para calentar mediante radiadores o suelo radiadores o suelo radiante. Es por tanto, un ingenio que concentra y transmite el calor solar desde un sitio a otro, sin producir electricidad en ningún caso -al contrario que las placas fotovoltaicas, que sí generan corriente eléctrica-.
Los colectores absorben este calor y lo concentran gracias al efecto invernadero creado en el interior de la placa, al aislamiento del medio exterior, y a la capacidad de absorción de los cuerpos -fomentado por el tratamiento químico al que se somete ciertas partes de la placa-. En el interior de los colectores existe un circuito cerrado -circuito primario- por el cual discurre un fluido con anticongelantes. Este líquido alcanza temperaturas superiores a 100º C en las placas con recubrimiento selectivo y se hace circular, siempre en circuito cerrado, hasta el interior de una cisterna llamada acumulador, donde el tuvo adquiere forma de serpentín y entra en contacto directo con el agua que nosotros usaremos posteriormente en nuestra casa -circuito secundario-. El calor del fluido que atraviesa el serpentín se transmite al agua destinada al consumo que la rodea, aumentando su temperatura. En caso de necesidad, por ejemplo días nublados, se hace uso de un equipo generador auxiliar, generalmente una caldera de gas o gasóleo, para elevar la temperatura los grados que sean necesarios. Según la actual normativa, el agua debe salir del acumulador a una temperatura de 60º C, para evitar peligro de legionella, aunque posteriormente es mezclada con agua fría para rebajar la temperatura hasta 45º C, que es la temperatura convencional de consumo.
Todo este proceso está controlado por un dispositivo eléctrico central que es el que se encarga de automatizar y coordinar la circulación del agua del circuito primario cuando es necesaria mayor adaptación térmica, controlar la temperatura de los colectores, garantizar la seguridad del sistema, e incluso en modelos más avanzados, de enviar un correo electrónico avisando de incidencias.
Un kit de agua caliente, limpia y a bajo coste:
Con una sencilla instalación se pueden cubrir buena parte de las necesidades de agua caliente de una familia, incluso en invierno. El coste es asumible y se amortiza al poco tiempo: basta hacerse con un kit de agua caliente , que ahora se encuentra en el mercado por un precio entre 2000 y 4500 euros, varían en función del número de placas y de capacidad del acumulador.
La energía que se ahorra es importante, ya que enverado los paneles pueden cubrir hasta el 100% de la demanda, y en invierno se puede llegar a cubrir entre un 60 y un 85%, según Rehaz, industria que comercializa estos equipos.
El equipo se amortiza en un plazo de 7 a 10 años, en función de la potencia y el uso de la instalación.
Conceptos relacionados
[Energía solar térmica]
[Energía renovable]
Enlaces de interés
www.soliclima.com
Fuentes:
Revista Tecnoambiente, Nº 161 Año XVI, mayo de 2006
El País, 6 de junio de 2008.
informacion@vidasostenible.org © 2005 Fundación Vida Sostenible | XHTML CSS