El vertido contaminante al río Umia se produjo tras el incendio ocurrido en una nave de productos químicos de la firma Brenntag, en Caldas de Reis (Pontevedra).
El vertido es una mezcla de benceno y otros compuestos aromáticos muy tóxicos, junto a algunos metales como el hierro y el aluminio perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Los siete kilómetros teñidos de azul turquesa por el vertido tóxico son un gran cementerio sin vida animal ni vegetal de ninguna clase.
La recuperación de flora y fauna del tramo afectado será cuestión de muchos años, estimándose dos años para la recuperación de la flora y no menos de cinco o seis para la fauna compuesta principalmente por truchas, anguilas, lampreas y salmones.
Las medidas adoptadas por la Xunta de Galicia para evitar que la mancha baje hasta el mar, han consistido en la construcción de tres diques, el bombeo de agua desde la zona superior del río y unas balsas impermeabilizadas a las que se ha desviado el cauce, además del empleo de carbono activo, magnesita y corteza de eucalipto para filtrar el vertido.
Por su parte, la ministra de medio ambiente, Cristina Narbona, ha anunciado que la tan esperada ley de responsabilidad ambiental que hará que las empresas corran con los costes de la contaminación, será aprobada por el Gobierno antes de finales de 2006.
Conceptos relacionados
[Agua contaminada]
[Contaminación de aguas/costas]
Fuentes:
El País, 4 de septiembre de 2006
ABC, 4 de septiembre de 2006
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