Un estudio del University College de Londres publicado en la revista científica “Environment, development and sustainability” afirma que vivir solo “es una potencial bomba de relojería medioambiental”. Por elección o por circunstancias de la vida, cada vez más personas viven solas: solteros, separados, viudos, personas mayores, etc. En España, del 1,6 millones de “solitarios” que había en 1991, se ha pasado a los 2,9 millones en 2006.
Estas personas consumen de media un 38% más de productos, un 42% más de embalajes, un 51% más de electricidad y un 61% más de gas per cápita de media que un hogar habitado por cuatro personas. La producción de basuras también es muy superior. Frente a los 1.000 kilos por persona y año en viviendas de cuatro o más habitantes, el solitario/a crea 1.600 kilos de desperdicios anuales, y produce más anhídrido carbónico. La cantidad de basura que generan los hogares españoles ha crecido un 40% entre 1996 y 2003. Al mismo tiempo, el consumo de comidas preparadas, con mayor cantidad de envoltorios, creció en un 24,4% en España en el mismo periodo, y en un 44% en diez años. El Ministerio de Medio Ambiente avisó en verano que modificará la Ley de Envases para ahorrar materia prima y facilitar el reciclaje, creando la figura del “envase superfluo”, aquel cuyo peso o volumen supere en proporción excesiva el tamaño adecuado de seguridad, higiene y aceptación. No se modifica el sistema de reciclaje en el que los fabricantes pagan por cada envase puesto en el mercado.
Para los autores del estudio el problema representa también una oportunidad: existen posibilidades reales de acomodar a este grupo en nuevas viviendas ecológicas, prestigiosas, bien diseñadas y respetuosas con el medio ambiente.
Conceptos relacionados
[Envases]
[Huella ecológica]
[Reciclado]
Fuentes:
El País, 14 de julio y 11 de septiembre de 2006
ABC, 7 de agosto de 2006
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