En la primavera de 2005 se presentó esta guía, con un resumen de las críticas ecologistas al modelo urbano en desarrollo en Barcelona:
Barcelona es una ciudad que en los últimos tiempos ha crecido en exceso, agotando su suelo municipal. Se reconstruye constantemente remodelando zonas enteras, se aumenta la edificabilidad, se acomete la reforma integral del Poblenou, el Fòrum, la urbanización del frente marítimo de Besòs, los proyectos de nuevos rascacielos, la rehabilitación intensiva del centro histórico, los nuevos centros comerciales. Se consolida un modelo de ciudad turística, hotelera, a la vez que se impulsa la construcción de un exagerado número de edificios de oficinas.
Es en Área metropolitana y su zona de influencia, donde los impactos ambientales y territoriales tienen un carácter más grave, con un urbanismo durísimo y constantes agresiones a los espacios agrícolas y naturales por parte de la expansión inmobiliaria, la invasión de polígonos o zonas empresariales y el aumento desorbitado de las infraestructuras viarias.
Este crecimiento urbanístico desbocado afecta progresivamente a un gran número de municipios y comarcas. Junto con las zonas logísticas y comerciales, predomina la ocupación de suelo por las viviendas unifamiliares y el uso indiscriminado del vehículo privado que ese tipo de crecimiento comporta. La crítica situación causada por la movilidad en el área barcelonesa, cercana al colapso a pesar del gran número de autopistas existentes, se agrava con la amenaza de nuevas infraestructuras.
El impacto de estas grandes infraestructuras están teniendo sobre el entorno es muy importante, con una especial incidencia en el Delta del Llobregat, donde se intensifica la destrucción del territorio agrícola circundante así como de numerosas zonas de interés natural. El desvío de la desembocadura del Llobregat para ampliar la zona de actividades logísticas, con la desaparición del cauce natural y la construcción de un amplio canal artificial, que ya ha provocado una rápida salinización del tramo final del río, es una de sus consecuencias.
Está, además, la tercera pista y en general la construcción de un macroaeropuerto en el Prat, con graves problemas de contaminación acústica, urbanización del territorio y hormigonado en espacios de gran valor natural. Por su parte, la gigantesca ampliación del puerto, con una ocupación desmesurada de terreno marítimo, culmina la destrucción de kilómetros de litoral barcelonés (con la artificialización de la costa por los puestos deportivos, el Fòrum, el futuro zoo marino o los diversos diques y espigones.
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Fuentes:
Revista Ecologista, Nº 43, primavera 2005
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