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Una huella a medida (Julio-2006)
La Rioja
Una huella a medida (Julio-2006)

Cada año estadísticas públicas y privadas arrojan multitud de datos e indicadores que proporcionan información parcial de un gran entramado que representa el estado ambiental de nuestro alrededor. Como siempre se mostraban piezas sueltas de ese gran conjunto, en 1996, dos investigadores canadienses, William Rees y Mathis Wackernagel idearon el concepto de huella ecológica para intentar obtener la imagen completa de nuestro entorno. Consiste en medir el área del territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques y ecosistema acuático), necesario para producir los recursos utilizados y asimilar los residuos generados por su población, midiéndose en hectáreas/habitante/año).

Actualmente sabemos que estamos tomando de nuestro planeta más de lo que puede dar, confiando en lo ilimitado de sus recursos. Con sólo apretar un interruptor o abrir un grifo, disponemos de agua caliente y electricidad; podemos elegir variadas gamas de medios de transporte, y la oferta de aparatos eléctricos se multiplica.

En 2002, la Dirección General de Calidad Ambiental del gobierno riojano abordó un nuevo estudio de huella ecológica al considerar que el sistema oficial no respondía a la realidad en el caso de La Rioja, y que se estaba convirtiendo en un instrumento más de sensibilización que de información fiable y representativa. Se detectó la ausencia de variables como las aguas residuales urbanas y su depuración, junto a los alimentos procedentes de la acuicultura, las energías renovables, la gestión de residuos urbanos o los espacios naturales. Por ejemplo, respecto a esta última variable, en la antigua versión de la huella, al cómputo total de la capacidad de carga del territorio, esto es, del área disponible, (el cálculo de la huella se determina por la diferencia total entre la superficie disponible y la consumida), se le restaba el 12% del área del terreno, considerándose dicho área como la destinada a la conservación de la biodiversidad. Pero el hecho es que gran parte de la superficie es de uso productivo y objeto de algún aprovechamiento, por lo que en esta revisión se restó únicamente el área correspondiente a los núcleos de reserva.

Es sólo un ejemplo de los nuevos datos introducidos por el gobierno riojano, intentando completar la información ambiental a partir de las carencias del modelo antiguo, que sólo tenía en cuenta parte del consumo (alimentos, lana y madera). Se han mejorado las fuentes de información, se han ajustado productividades, y se han tenido en cuenta distintas metodologías. Con los nuevos datos en la mano, se ha conseguido invertir la tendencia creciente la huella hasta estabilizarla, y el cambio principal viene dado en la capacidad de carga del territorio, que aumenta notablemente, pasando a tener superávit (es mayor el área disponible que la superficie consumida).

 

Conceptos relacionados
[Huella ecológica]  [Calidad ambiental]  [Indicadores

Fuentes:
Información ambiental de la rioja Nº 23, julio de 2006

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