Nuestro modo de vida exige para el funcionamiento de los núcleos urbanos importantes cantidades de agua; millones y millones de recursos hídricos se dirigen diariamente a nuestros hogares, industrias, parques y jardines, centros de ocio y recreo, campos y cultivos, etc. Las políticas del sector que intenta desarrollar la Directiva Marco del Agua pretenden desarrollar un sistema de gestión sostenible de los recursos existentes, de forma que se satisfagan las necesidades de la población y de los agentes económicos sin dañar los sistemas acuáticos y velando por un uso racional y eficiente del recurso que garantice la preservación y disponibilidad futuras. Y la vía para conseguirlo es optimizar el recurso, gestionar la demanda desde el ahorro y mejorar la eficiencia del uso.
Con esta filosofía surge la iniciativa “Optimizagua”, dentro del programa LIFE de la U.E. que está logrando unos resultados que han hecho de él un modelo de referencia en la gestión eficiente del agua. Por ejemplo, los parques y jardines, normalmente ignoran el potencial de aprovechamiento de las aguas pluviales y toman el agua de la red de abastecimiento potable, lo que reduce las reservas e incrementa los costes, puesto que el agua ha pasado innecesariamente los procesos de depuración y potabilización. Además no se controla el gasto, no se usan sistemas de riego inteligente que contemplen aspectos climatológicos ligados a la eficacia del riego, y se dan continuamente fallos en la inhibición cuando el suelo ha alcanzado un grado suficiente de humedad.
El objetivo del proyecto, que arrancó ya en octubre de 2003, es demostrar ahorros significativos de consumos de agua (entre un 35% y un 60%). Para lograrlo se ha experimentado con modelos de inteligencia artificial que a su vez se integraron en sistemas tradicionales de gestión hídrica; el prototipo combina lo último en tecnología con los sistemas más tradicionales de recogida y almacenamiento de aguas pluviales para su reutilización en usos de riego, los clásicos aljibes, lagos o balsas. Este prototipo de riego inteligente se alimenta con energías renovables y está dotado de sensores de humedad, de una estación meteorológica que controla la pluviometría, la temperatura y la dirección y velocidad del viento; toda esta información es procesada para determinar la acción del riego y registrada para su posterior transmisión y análisis. En definitiva, el sistema permite decidir cuándo y cuanto se riega, evitando el riego en situaciones de climatología adversa o cuando la planta ha cubierto sus necesidades hídricas.
Se han desarrollado cuatro experiencias piloto; dos en cultivos, de maíz y de trigo, una en jardines públicos y otra en zonas verdes de viviendas. Finalizado el programa LIFE (septiembre 2006), Optimizagua ha demostrado que el ahorro es posible sin perder calidad y cantidad de cosecha en la agricultura, o valor paisajestico en parques y jardines. También se ha comprobado experimentalmente cuestiones como que se debe regar siempre que sea de noche y mantener no más de un 20% o 25% de humedad relativa en el suelo.
Ahora sólo queda que el modelo de Optimizagua salga del campo experimental y se traslade a los campos, cultivos, céspedes y jardines de La Rioja, Castilla y León y Aragón, (comunidades participantes en el proyecto), en primer término, para posteriormente implantarse en toda Europa.
Conceptos relacionados
[Ahorro de agua]
[Gestión del agua]
[Política del agua]
Fuentes:
revista de información ambiental de La Rioja, Nº 23, julio de 2006
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