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Opinin: el valor de un bosque quemado (Julio-2006)
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Opinin: el valor de un bosque quemado (Julio-2006)

Por: Domingo Jimnez Beltrn.

Cuando el bosque se quema, se quema algo ms que la madera, los rboles, el matorral, la cubierta vegetal Se queman las funciones y servicios que el bosque prestaba, aparte de los directamente econmicos (madera, lea, etc.) como regulador del ciclo hidrolgico y verdadero embalse, sumidero de gases de efecto invernadero, soporte de la biodiversidad, fauna, flora silvestre y activos genticos, suministrador de servicios de esparcimiento, ocio, paisaje y muchos ms que, al no estar retribuidos en la economa de mercado, slo se valoran cuando se pierden, cuando el bosque, la cubierta vegetal, los espacios naturales, las infraestructuras naturales porque eso es lo que son: verdaderas infraestructuras, se destruyen, se queman.

Es curioso que invirtamos cantidades ingentes de recursos en la construccin de nuevas infraestructuras del transporte, de generacin y distribucin de energa elctrica, de abastecimiento y saneamiento, de viviendas y que seamos incapaces de aportar un mnimo no ya a la realizacin de infraestructuras naturales sino al simple mantenimiento de su existencia y funcionalidad. Y aun ms, invertimos en su destruccin, ya que gran parte de las infraestructuras mencionadas se hacen en muchos casos en base a la destruccin de las infraestructuras naturales.

Y qu podemos hacer para construir sin destruir o destruyendo menos? Qu podemos hacer para que nuestros bosques se quemen menos y, en general, para conservar e incluso potenciar nuestras infraestructuras naturales y los servicios tan valiosos, aunque por ahora sin precio, que prestan? Est claro que es de necios confundir valor con precio, aunque tambin est claro que a travs de la primaca de la economa de mercado se ha impuesto el precio o los retornos econmicos como medida del valor de nuestros activos naturales, de nuestras infraestructuras no construidas.

Una de las conclusiones extradas de unas jornadas sobre prevencin de incendios realizadas el 4 de mayo de 2006 en el Ministerio de Medio Ambiente es que los fuegos forestales son en gran parte el resultado de una desafectacin falta de afecto, (un desamor!) del hombre con respecto al monte y reas forestadas. En general, respecto a reas con vocacin conservacionista. Este afecto, adems, se puede graduar en trminos de retornos socioeconmicos. Como ejemplo, en las zonas donde el bosque o las reas protegidas significan un valor socioeconmico para los asentamientos humanos cercanos hay muchos menos incendios (pinares comunales de Soria y Burgos, entorno del Parque Nacional de Doana).

Y en cunto se evalan los servicios que prestan estas infraestructuras naturales y en particular las reas forestadas o protegidas, o, dicho de otra forma, los retornos mnimos a asegurar para mantenerlas y de donde podran venir en un sistema ms justo de pago por servicios? Las cifras que se manejaron en las jornadas son elocuentes y suficientemente indicativas para obligarnos a hacer algo al respecto. En el Ministerio de Medio Ambiente se estima que la prdida en activos por cesacin, cuando se queman, de los servicios que las reas forestadas prestan es de unos 2.200 euros por cada hectrea. Los costes de reforestacin reposicin en general cuando es viable son mucho mayores y pueden requerir, sin que sta sea total, hasta un siglo.

No se podan retribuir estos activos por los servicios prestados, ponerlos en valor antes de perderlos y evitar en muchos casos esas prdidas brutales que slo se manifiestan cuando se pierden? No es antieconmico, e incluso esperpntico, que tengamos que disponer de unos recursos pblicos significativos para restaurar estas funcionalidades cuando se han perdido y, sin embargo, no estemos dispuestos a retribuirlas antes de que se pierdan y para no perderlas?

Segn las asociaciones de propietarios y gestores de montes, el coste mnimo para el mantenimiento de un rea forestada se estima en 60-80 euros por ao y hectrea, mientras que los costes anuales que se consideran para mantener y gestionar las reas protegidas (estimaciones realizadas para calcular el coste de gestionar la Red Natura 2000 a nivel comunitario y de cuya superficie Espaa significa ms del 20%) se estima en unos 120-150 euros por hectrea y ao. Parece lgico que un activo que es, como mnimo, de 2.200 euros por hectrea en cuanto a los servicios no retribuidos que presta sin tener en cuenta el coste de reposicin se retribuya al menos en lo que cuesta para mantenerlo, es decir, al menos en 60 euros por hectrea y ao.

Porque de otra forma, quin lo mantendr? O incluso, a quin se puede obligar a mantenerlo?, a travs de una declaracin de espacio protegido que, como muchos indican, significa amplia generacin de plusvalas para los no protegidos (que segn muchas leyes del suelo de las comunidades autnomas y planes generales municipales, son, en general, urbanizables) que curiosamente se acaban beneficiando de estar al lado de los protegidos. Es curioso: se premia con edificabilidad a los terrenos ms degradados, muchas veces por la desidia, incluso intencionada, de los propietarios (de aqu la disposicin de no permitir la urbanizacin de los suelos incendiados) y no se retribuyen los mejores territorios, los que deben mantenerse para beneficio de toda la sociedad y que muchas veces se han mantenido por el cuidado, formas de explotacin, etctera de sus propietarios, que, por cierto, no pueden ni recurrir en general a un seguro contra incendios de sus reas forestadas que pretenden conservar.

Hay muchos propietarios, dentro del proceso de expansin y especulacin inmobiliaria, que aspiran a serlo de suelos que slo sirvan para construir, y si no es el caso, estn dispuestos a hacer lo necesario para que as sea, como muestra no ya slo el recurso en el pasado al incendio, sino los intentos que vemos cada vez ms de proponer el descalificar zonas incluidas en Natura 2000 alegando que estn degradadas. A este proceso hay que hacer frente con toda la fuerza de la Ley y reforzar las normas como la Ley del Suelo.

Al mismo tiempo habra que actuar a favor de las propiedades y propietarios conservacionistas. Ese mnimo de justicia, de unos 60 euros por hectrea y ao, supondra en Espaa, para el total de las reas forestadas o asimilables (unos 25 millones de hectreas), ampliado con las reas protegidas (hasta un total de 30 millones de hectreas), unos pagos por servicios de unos 1.800 millones de euros al ao, que es una cantidad mnima de los flujos econmicos generados por los servicios que indirectamente mantiene que implican unos activos del orden de 66.000 millones de euros y muy superiores en forma de costes de reposicin. Y cmo se podran recaudar estos recursos?

El Fondo para el Patrimonio Natural previsto en la nueva Ley de Montes sera el instrumento adecuado para retribuir los servicios prestados por las reas forestadas y protegidas que adems debera asegurar la posibilidad de que dichas reas suscriban seguros contra incendios. Y el Fondo poda nutrirse anualmente de tasas o impuestos procedentes de los beneficiarios de los servicios, y aplicarse a los carburantes como pago por ser un sumidero de sus emisiones (3 cntimos de euro por litro, menos de un 3% de incremento, generaran 1.200 millones de euros al ao); a las aguas de abastecimiento a poblaciones e industrias cuya calidad aseguran (un incremento de slo 4 cntimos de euro por metro cbico, menos del 3% de media de incremento, generara 160 millones de euros cada ao); a la electricidad (slo 0,4 cntimos de euro de incremento por kWh generara 936 millones de euros al ao). Adems, podran tener un impacto muy positivo teniendo en cuenta la generacin de empleos (al menos 60.000 slo para actividades de vigilancia y mantenimiento permanente, o uno por cada 500 hectreas) y su contribucin decisiva al Desarrollo Rural.

Esto sin entrar en algo evidente, y es que parte de las plusvalas que genera el desarrollo inmobiliario deberan revertir a este fondo sin que por ello se justificase su abuso actual. Sabemos los servicios incluso en trminos econmicos que prestan las reas forestadas y naturales y sabemos que el pago por dichos servicios no slo es justo dentro de una economa de mercado sino necesario si queremos de verdad contribuir a su mantenimiento mediante su puesta en valor, con lo que conseguiremos contribuir decisivamente, junto con las medidas de concienciacin, normativas y por qu no punitivas, a atajar su destruccin tambin por el fuego. Estamos dispuestos a hacerlo?

Domingo Jimnez Beltrn es asesor del Observatorio de la Sostenibilidad en Espaa (OSE) y director de la Tribuna del Agua de la EXPO 2008 y fue el primer director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente.

 

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Fuentes:
El Mundo, suplemento Natura", 8 de julio de 2006

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