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Movilidad y transporte

Neumáticos y vehículos fuera de uso

Vehículos Fuera de Uso

Sistemas de gestión para Vehículos Fuera de Uso (Febrero-2007)
España
Sistemas de gestión para Vehículos Fuera de Uso (Febrero-2007)

En el 2002 fue publicada la transposición de la directiva de Vehículos Fuera de Uso (VFU), a través del R.D. 1383/02 del 20 de diciembre. A través de su aprobación pudieron ser concretados los criterios, desde el punto de vista legal, para crear Centros Autorizados de Tratamiento de vehículos al final de su vida útil (CAT), que cuentan con todas las obligaciones propias de un gestor de residuos peligrosos, pero necesitando también un control exhaustivo de sus actividades por parte de la Administración.

Para realizar cualquiera de las operaciones de tratamiento de los vehículos al final de su vida útil, las administraciones pueden autorizar a instalaciones, tanto públicas como privadas, que garanticen la reutilización, el reciclado y la valorización del vehículo. Las instalaciones de titularidad privada son, entre otras, aquellas de los productores, concesionarios, compañías de seguros, desguazadores, fragmentadores.... De titularidad pública son los depósitos municipales, en los que se realiza el servicio público de recogida y almacenamiento temporal de los vehículos abandonados en los correspondientes términos municipales.

Cabe señalar que quedan excluidos de esta normativa los vehículos de época o históricos, con valor de colección o destinados a museos, en funcionamiento o desmontados por piezas.

Las comunidades autónomas con más centros CAT en España, según un estudio realizado por Reciclauto Navarra, S.L., son Cataluña, Galicia y Andalucía; estos centros ascendían en septiembre de 2004 a 447. En el año 2006 los CATs españoles superan 750 centros.


Los residuos que se recuperan de un Vehículo Fuera de Uso (VFU) son los asientos y textiles, aceites, baterías, catalizadores, CFC´s, combustibles, chatarra, motor, neumáticos, plásticos (policarbonatos, poliamida, poliuretanos, polipropileno, polietileno, PVC y otros), líquidos de frenos, líquido de refrigeración, restos de trituración y vidrio.

Debido a la diversidad de estos residuos, su tratamiento resulta muy complejo. Básicamente se requiere un proceso consistente en operaciones de descontaminación, desmontaje, fragmentación, y, en general, cualquier operación efectuada para posibilitar la reutilización, el reciclado, la valorización o la eliminación de cada una de las piezas y residuos obtenidos al final de la vida útil de los vehículos.

Los objetivos de la Administración Europea tratan de obtener en el 2006 un porcentaje de valoración y reutilización del 85%, así como un 80% en el reciclado. Para el 2015 se espera un 95% de material reutilizado y valorado y un 85% de reciclado. En España la taza de recuperación del aluminio contenido en el vehículos ha sido del 95% en 2006.

Datos a 2006

Según datos de la Comisión Europea, se estima que entre 8 y 9 millones de vehículos son desechados cada año en Europa. En España, esta cifra alcanza los 700.000 vehículos al año aproximadamente. Alrededor de un 7% de Vehículos Fuera de Uso (VFU) son abandonados en Europa sin tratamiento y entre 8 y 9 millones de toneladas de residuos provienen de los vehículos de desguaces.

Procedimiento para dar de baja VFU

La entrega del vehículo se realiza en un CAT, acreditada por un certificado de entrega y por la expedición de otro certificado de destrucción del vehículo, válido para la tramitación de su baja administrativa. En este certificado se recogen los datos principales del vehículo, de su titular, del centro de recogida (en el caso de haberse entregado en un centro de recogida) y del CAT de vehículos.

Actualmente, existen diversos métodos de generación de documentos que posteriormente tienen que ser enviados a las Administraciones Autonómicas, a la Dirección General de Tráfico y a los diferentes agentes que participan en la recogida del vehículo. Esta forma de proceder genera unos volúmenes elevados de información en diferentes formatos, lo que da lugar a varios problemas que limitan el proceso: excesiva carga de trabajo, retraso en la actualización de las bases de datos, posibilidad de pérdida de información e incluso posibilidad de fraude o malas prácticas.

El principal problema consiste en que la información generada no sirve para seguir la trayectoria de un vehículo hasta su fragmentación y reciclado, es decir, su trazabilidad. Al perderse la trayectoria del vehículo, no se puede comprobar si el tratamiento al que éste ha sido sometido a través de toda la cadena de agentes ha sido exhaustivo o somero, y por tanto si se ha llegado a los porcentajes de reutilización, reciclaje y valorización exigidos por la normativa, e incluso a qué coste.

Ubicación del vehículo


Una vez emitido el Documento de Destrucción, la información acerca de la localización del vehículo es responsabilidad del CAT. Es decir, es este agente el que debería contar con la información exacta del estado e incluso de la fecha y destino tras salir de sus instalaciones. Esta información se suele archivar, pero de diferentes maneras y con distintos formatos, por lo que es inviable realizar una trazabilidad generalizada de los vehículos. Esto posibilita que un vehículo permanezca en la campa de almacenamiento más de los 2 años previstos por la normativa, o que sea trasladado de campa en campa, o de gestor en gestor, sin poder saber cuándo ni en qué fragmentación (nacional o extranjera) termina sus días.

Otro ejemplo, que ha aparecido en la prensa, es el hecho de que vehículos dados de baja y destruidos en España acaben rodando por carreteras extranjeras. En un sistema ideal, los datos suministrados deberían facilitar el trayecto exacto del vehículo hasta su disgregación en fragmentos, imposibilitando estas y otras ilegalidades.

Solución propuesta al problema

Para conseguir una solución al problema de la trazabilidad de los vehículos fuera de uso, se plantea un dispositivo de Identificación por Radiofrecuencia (RFID) que permite informatizar todo el proceso de control y seguimiento de estos residuos, garantizando de esta manera su trazabilidad.

Este dispositivo permite introducir la información en los lugares en los que se realizan los procesos de baja del vehículo, descontaminación, desguace y fragmentación, incorporándola a una base de datos que se actualiza constantemente. De esta manera, cada gestor por el que pase el vehículo podrá añadir sus datos correspondientes, obteniendo una única central de datos.

Proyecto piloto en Navarra

El proyecto piloto se basa en el estudio de las posibles variantes de cada una de las partes que componen el concepto de tecnología RFID, así como de diseño, desarrollo e implantación de los diferentes equipos técnicos a colocar en los nodos participantes en la experiencia piloto, de modo que su aplicación a los VFU sea exitosa y cumpla eficazmente las funciones deseadas.

El proyecto ha sido subvencionado por el Ministerio de Medio Ambiente, y está apoyado por el Gobierno de Navarra. Se lleva a cabo en la Comunidad Foral de Navarra por parte de Reciclauto Navarra, en colaboración con varios desguaces y fragmentadores.

 

Conceptos relacionados
[Vehículos Fuera de Uso (VFU)]  [Automóviles

Fuentes:
Revista Residuos, Nº 80, septiembre- octubre de 2004, Nº 87, noviembre-diciembre de 2005, Nº 48, febrero de 2007

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