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Agua

Planificación hidrológica en España

La política del agua

La Directiva Marco examina el estado de las aguas españolas (Agosto-2006)
España
La Directiva Marco examina el estado de las aguas españolas (Agosto-2006)

En línea con lo establecido en el artículo 5 de la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), la Dirección Nacional del Agua, coordinada con cada una de las confederaciones hidrográficas y las administraciones hidráulicas competentes, prepara el camino para lograr un uso sostenible del agua en España y conseguir que todas las masas hídricas alcancen el buen estado (químico y ecológico para las superficiales, y químico y cuantitativo para las subterráneas) en el horizonte temporal de 2015.

Se trata de un nuevo enfoque integral y ecosistémico que va más allá de la concepción tradicional de calidad por usos contemplada por otras Directivas relacionadas con la calidad de las aguas. No sólo se pretende garantizar una buena calidad del agua, sino también la salud de los ecosistemas acuáticos y terrestres asociados.

El proceso de implantación es complejo; para facilitarlo se creó una Estrategia Común de Implantación y 14 documentos guía que desarrollan las cuestiones planteadas en la propia Directiva. El artículo 5 determina la obligación de llevar a cabo un análisis de las características de cada demarcación hidrográfica (principal unidad administrativa a efectos de gestión de cuencas hidrográficas), un estudio de las repercusiones de la actividad humana en el estado de las aguas superficiales y subterráneas (IMPRESS) y un análisis económico del uso del agua.

Uno de los primeros pasos para la caracterización es clasificar las distintas categorías de aguas en superficiales (ríos y lagos), subterráneas, costeras, de transición, masas de agua artificial y masas de agua fuertemente modificadas. Posteriormente, para cada una de estas categorías, se establecen tipos homogéneos de masas de agua superficial basados únicamente en características naturales, los elementos de calidad biológicos en condiciones inalteradas, que vienen a ser los estándares fijados para la clasificación del estado ecológico de las aguas.

Para la realización del estudio acerca de las repercusiones de la actividad humana sobre el estado de las aguas es preciso conocer las variables que directa o indirectamente lo alteran, y cómo lo hacen. Para ello se elaboró un “Manual para la identificación de las presiones y el análisis del impacto en aguas superficiales” para establecer criterios metodológicos comunes para garantizar un enfoque lo más homogéneo posible. Se siguió una secuencia de actuaciones que comienza con la identificación de las presiones generales y más significativas, continúa con la evaluación del impacto y finaliza con la evaluación de la probabilidad de que cada masa de agua incumpla los objetivos medioambientales establecidos en la propia Directiva. Las identificadas en riesgo deberán someterse a un programa de control adicional.

Las principales presiones a las que se ven sometidas las aguas españolas son los vertidos, tanto de carácter puntual como difuso, las alteraciones hidromorfológicas y las extracciones de agua para satisfacer las demandas correspondientes a los distintos usos. El impacto es el resultado de una presión sobre el estado de la masa del agua según la susceptibilidad del medio, principalmente el caudal circulante. En función de esto, se definieron 2 tipos de impacto: comprobado y probable. En términos generales, el 9% de las masas de agua superficiales presenta un Riesgo Seguro (existe certeza de que se incumplirán los objetivos medioambientales marcados por la Directiva), el 72% están en Riesgo de Estudio (no es posible caracterizar por completo el riesgo por falta de datos) y un 19% presenta un Riesgo Nulo (existe certeza de que se cumplirán los objetivos medioambientales).

Las presiones puntuales, como la carga contaminante de los vertidos urbanos e industriales, y las difusas con la expansión de técnicas de laboreo y cultivo, junto a las presiones difusas de origen agrícola, ponen en riesgo un porcentaje muy importante de masas de agua. La modificación de la continuidad del río por medio de alteraciones morfológicas es también una presión a tener en cuenta, pues fragmenta los hábitats y modifica la estructura del río. Son las presas, azudes, puentes, canalizaciones, protección de márgenes, dragados, etc. Por otro lado, el consumo de agua y el marco de regulación del régimen natural de caudales pone también en riesgo un número elevado de masas mediante la modificación de factores como la magnitud, frecuencia o duración de caudales circulantes.




 

Conceptos relacionados
[Agua contaminada]  [Gestión del agua]  [Indicadores

Fuentes:
Revista Ambienta, Nº 57, julio-agosto de 2006

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