Impactos en el litoral
De acuerdo con el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés), las excepcionales condiciones del litoral para el desarrollo de actividades humanas han propiciado que cerca del 50% de la población mundial viva en zonas costeras. Esta afirmación de carácter general se aplica también en España, donde los municipios costeros, con apenas un 7% del territorio albergan al 45% de la población nacional. Esta concurrencia de viviendas, industrias y servicios a lo largo del litoral hace que el valor de los bienes situados en una banda de 500 metros de la costa exceda, sólo en Europa, el billón de euros.
Todos estos habitantes y bienes materiales se hallan amenazados por la inundación y erosión costeras. Según el IPCC, el riesgo de inundación aumenta cada año para infraestructuras urbanas, turísticas e industriales, tierras de cultivo, áreas de recreo y hábitats naturales. Dicho Panel estima en 158.000 el número anual de víctimas debido a la inundación del litoral para 2020 y la desaparición de más de la mitad de los humedales. Se han medido una serie de parámetros analizando las tendencias en la costa española, por parte de diversas instituciones (entre ellas el Instituto Nacional de Meteorología). A partir de los datos de los mareógrafos existentes, se determinó la tendencia actual de variación del nivel medio del mar en el litoral español: 2,5 mm/año, por lo que extrapolándolo al 2050 habría un ascenso del nivel medio de+0,125m. Se observa un considerable aumento de la energía del oleaje en la costa Cantábrica y en Galicia, entre Estaca de Bares y Finisterre. En el Mediterráneo, las duraciones de excedencia de altura de ola estimadas tienden a aumentar ligeramente a lo largo de la costa, lo que implica una menor operatividad de los puertos. El régimen medio del viento y la marea meteorológica presenta una tendencia negativa de pequeña escala.
Los efectos más importantes que un cambio climático pueden ocasionar en las playas son: una variación en las cotas de inundación y un retroceso (o avance, en su caso), de la línea costera. Como dato representativo, en el Mediterráneo se obtiene un aumento de aproximadamente 20 cm, mientras que en la costa gallega y en Canarias puede alcanzar valores de 35 cm. En los estuarios, la tasa de generación de sedimentos por la deposición de partículas calcáreas provenientes de conchas y de distintos organismos, sumado a los aportes de los ríos, no es capaz de compensar el déficit de arena que se producirá en el interior de la bahía por el aumento del nivel medio del mar. El régimen de inundación, de temperatura y de salinidad de las zonas interiores de los estuarios también se verán afectados. Con respecto a las obras marítimas, el cambio supondrá modificaciones en el rebase de las mismas, tanto en estructuras en talud como en las verticales.
Impactos en ecosistemas marinos
Según desvela un estudio en el que ha participado Carlos Duarte, investigador del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA), el 58 por ciento de las praderas submarinas del planeta están en declive,. El estudio muestra que la tasa de pérdida de las praderas submarinas se está acelerando en todo el planeta.
Las praderas submarinas están compuestas de angiospermas marinas, plantas superiores con flores y frutos, y destacan entre los hábitats del planeta por los numerosos beneficios que aportan. Estas praderas submarinas protegen la línea de costa y la biodiversidad, secuestran CO2, reciclan nutrientes y contaminantes y producen oxígeno, no solo en el agua sino también a la atmósfera debido a la difusión gaseosa del agua al aire, entre otras muchas funciones.
En España destacan las praderas submarinas de Posidonia oceánica, son la base sobre la cual se fundamenta gran parte del ecosistema litoral del mar Mediterráneo y de enorme importancia para el ecosistema marino, debido a que sus hojas y rizomas ofrecen un hábitat adecuado para el desarrollo de gran número de especies.
Los datos muestran que desde 1980 han desaparecido cada año 110 kilómetros cuadrados de estas praderas del lecho oceánico. Según aclara Carlos Duarte, "el área total de praderas perdidas puede ser incluso diez veces mayor, porque la zona monitorizada en este trabajo no supera el 10% del total". Los resultados muestran que la tasa de pérdida que supera el 10 por ciento.
Duarte señala que "el cambio climático, como factor de presión, podría dar el golpe de gracia a estos valiosos ecosistemas, muy debilitados ya por otras presiones".
Las causas de deterioro y pérdida de estos hábitats son múltiples. Entre ellas se encuentra el desarrollo costero, la sobrepesca, el aumento de vertidos de nitrógeno, fósforo y materia orgánica en estas zonas, la construcción de puertos y otras infraestructuras costeras o la pérdida de oxígeno de estas aguas, y principalmente el calentamiento global.
Conceptos relacionados
[Cambio climático]
[Indicadores]
[Inundaciones]
Enlaces de interés
www.eurosion.org
Fuentes:
revista Ambienta nº 57, julio-agosto de 2006
EUROPA PRESS, 30 de junio de 2009
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