La primera Estrategia para el Desarrollo Sostenible, EDS, fue adoptada por el Consejo Europeo de Gotemburgo (2001), y completada por el Consejo Europeo de Barcelona (2002), con vistas a la cumbre mundial sobre desarrollo sostenible de Johannesburgo (2002).
Sin embargo, la tendencia sigue siendo negativa con respecto a cambio climático, energía, pobreza y exclusión social, salud pública, recursos naturales, biodiversidad, transporte, etc. Por ello, el Consejo Europeo, formado por los Jefes de Estado y de Gobierno de los 25 estados miembros, aprobó en junio del 2006 en Bruselas una nueva revisión de la EDS. El reto de esta nueva versión consiste en cambiar de modo gradual el actual modelo de consumo y producción no sostenibles e integrar las políticas. Para ello, su objetivo general persigue determinar y elaborar medidas para mejorar continuamente la calidad de vida de las generaciones actuales y futuras, gestionando los recursos de manera eficaz y aprovechando el potencial de innovación ecológica y social, garantizando la prosperidad económica, la protección al medio ambiente y la cohesión social. Es decir, que la EDS centra su atención en la calidad de vida, la equidad entre generaciones y la coherencia de todas las políticas.
Objetivos clave
- Proteger el medio ambiente: preservar la biodiversidad y reducir la contaminación
- Cohesión e igualdad social: igualdad de oportunidades
- Prosperidad económica
- Responsabilidad a la hora de cumplir los convenios internacionales
Principios
- Promoción y protección de los derechos fundamentales
- Solidaridad intra e intergeneracional
- Sociedad abierta y democrática
- Aumentar la concienciación ciudadana para impulsar su participación en la toma de decisiones
- Aumentar la responsabilidad social de las empresas y fomentar la cooperación entre el sector público y privado
- Coherencia entre las políticas de la UE y entre las acciones a todas las escalas (local, regional, nacional)
- Integración de las políticas económicas, sociales y medioambientales (evaluación equilibrada del impacto)
- Utilizar los mejores conocimientos disponibles para desarrollar las políticas
- Principios de precaución: medidas preventivas para evitar daños a la salud pública o el medio ambiente en caso de dudas razonables
- “El que contamina paga”: los precios han de reflejar el coste real de las actividades de consumo y producción
Para alcanzar sus objetivos, la EDS apuesta por aunar esfuerzos con la Estrategia de Lisboa, centrada en acciones destinadas a mejorar la competitividad y el crecimiento económico y a aumentar la creación de empleo. Para algunos, esta revisión se ha quedado corta, puesto que pone más el acento en la competitividad empresarial, el crecimiento y el empleo, y menos en materias sociales o ambientales.
Asimismo, para conseguir el compromiso de mejorar las políticas, la EDS revisada propone que todas las instituciones de la UE garanticen que sus principales políticas se basen en propuestas que hayan sido objeto de una evaluación de impacto de alta calidad, ponderando equilibradamente las dimensiones social, medioambiental y económica, y que también se evalúe el impacto de estas políticas tras su implantación.
La nueva EDS se centra en 4 pilares de actuación medioambientales, para los que establece ciertos objetivos específicos e identifica una serie de acciones:
Cambio climático y energía limpia
Como objetivo general se plantea limitar el cambio climático y sus costes y efectos negativos para la sociedad y el medio ambiente.
A partir del reconocimiento explícito de que la política energética es crucial para abordar el reto del cambio climático, el objetivo a medio plazo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión Europea en un 8% para 2012 (respecto a los niveles de 1990) y evitar que la temperatura media global se incremente en más de 2ºC (respecto a los niveles previos a la industrialización), compromisos recogidos ya en Kyoto. Además, apunta como compromisos, en un futuro marco, lograr para 2020 una reducción de entre un 15% y un 30% en las emisiones de efecto invernadero, con acciones como la retención y el almacenamiento de carbono en automóviles y aviones y extender los derechos de emisión a otros gases de efecto invernadero y a otros sectores como la aviación.
Para 2010, el 12% del consumo energético y el 21% del consumo eléctrico deberán proceder de fuentes renovables, con un incremento en ambos de un 15% para 2015, considerando que el potencial de ahorro de energía en la UE para 2020 es del 20%. Propone fomentar la cogeneración eléctrica y térmica para mejorar la eficiencia de las centrales eléctricas; el uso de biocombustibles en el sector transportes y la utilización de biomasa en los sectores de calefacción y refrigeración, electricidad y transporte. Así, en 2010, el 5,75% del combustible del transporte deberá proceder de biocarburantes, con la posibilidad de aumentarlo a un 8% en 2015. Con todo ello pretende conseguir una ahorro global del 9% de consumo final de energía durante un periodo de nueve años, hasta 2017.
Parte de estas acciones se encuentran iniciadas, y muchas de ellas incorporan ayudas financieras comunitarias, con cargo a la Política Agraria Común (PAC).
Recientemente el pasado día 14 de febrero de 2007, catorce Estados de la Unión europea se oponen a que la propuesta de la comisión para el 2020 se obligatoria, entre ellos Francia y Reino Unido.
Dicha propuesta presentada el pasado 10 de enero, consta de los siguientes objetivos:
- Reducir las emisiones de C02 en la UE en un 20%, y promover que esta disminución de gases con efecto invernadero alcance el 30% en los países industrializados, respecto 1990.
- Plan de ahorro energético del 20%, lo que supone que en 2020 se consumirá un 13% menos de energía respecto al nivel actual.
- Establecimiento de objetivos obligatorios del 20% de energías renovables y del 10% de uso de biocarburantes para automóviles.
Además la comisión propuso también la segregación de las grandes empresas energéticas europeas, para que las redes de transporte y distribución sean adquiridas por compañías independientes, favorecer la entrada en el mercado de nuevos competidores.
Estas dos últimas medidas son las que están polarizando las discusiones. Todo el plan de medidas energéticas, incluido el futuro papel de la energía nuclear, (la cual se plantea como posible solución al problema energético), constituirán el núcleo duro de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Bruselas los próximos 8 y 9 de marzo.
Transportes sostenibles
El objetivo general consiste en garantizar que los sistemas de transporte respondan a las necesidades económicas, sociales y medioambientales reduciendo al mínimo las repercusiones negativas sobre estos tres aspectos.
El transporte es el origen de algunas de las más preocupantes tendencias en materia de insostenibilidad, el reto consiste en la reducción de los daños ambientales generados por el rápido crecimiento del sector, desvinculando la demanda de transporte del crecimiento económico. La EDS propone lograr niveles sostenibles de consumo de energía, reducir las emisiones de contaminantes y la contaminación acústica y cambiar hacia modos de transporte más compatibles con el medio ambiente. Como objetivo cuantitativo cabe destacar que la flota media de vehículos nuevos debe reducir a 140 g/km sus emisiones de CO2 para 2008-09, y a 120 para 2012.
En cuanto a las acciones, éstas se centran en mejoras logísticas y cambios de comportamiento para reducir la intensidad del impacto ambiental, incluyendo reducir los efectos negativos del tráfico internacional aéreo y marítimo, así como en una mejor combinación de los distintos medios, con transferencia del transporte vial hacia el ferrocarril. La posibilidad de gravar el uso de las infraestructuras para hacer que los precios reflejen verdaderamente los costes externos y la elaboración de una Estrategia Europea en materia de combustibles, son algunos de los mecanismos que han recibido un apoyo específico.
Consumo y producción sostenibles
El objetivo general consiste en fomentar patrones de consumo y producción sostenibles. La EDS proyecta: disociar el crecimiento económico de la degradación medioambiental; mejorar el rendimiento medioambiental de productos y procedimientos (propone ampliar los sistemas de etiquetado de rendimiento, actualmente presentes en aparatos eléctricos y automóviles, a otros productos nocivos para el medio ambiente); incrementar el mercado de tecnologías medioambientales y de innovaciones ecológicas (promover productos sostenibles, por ejemplo, de agricultura ecológica o comercio justo) y además, presta especial atención a la incorporación de criterios ambientales a la contratación pública, la contracción pública ecológica.
Conservación y gestión de los recursos naturales
Se fija con rotundidad el objetivo de limitar el uso de los recursos renovables a su capacidad de regeneración, y de mejorar la eficacia del uso de los no renovables, incluyendo la aplicación del concepto del ciclo de vida del producto y el fomento de la reutilización y el reciclado. Algunas metas concretas: parar la pérdida de biodiversidad europea y contribuir a reducir la pérdida mundial para 2010; restaurar los ecosistemas marinos dañados antes de 2015 y lograr el máximo rendimiento sostenible de la pesca para este año; integrar la gestión de los recursos hídricos, el medio ambiente marino y las zonas costeras; elaborar a partir de 2008 políticas relacionadas con los mares y océanos; completar y mejorar la aplicación de la red Natura 2000.
“Entre los aspectos económicos del desarrollo sostenible, la EDS destaca su crucial papel en la manera en que constituyen el mecanismo más adecuado para fomentar la transparencia del mercado y conseguir unos precios correctos. Se identifican dos barreras clave, como la fiscalidad inadecuada y la existencia de incentivos que distorsionan los precios; éstos problemas inciden en el empleo (cargas fiscales) y la excesiva contaminación (ausencia de tipos impositivos que hacen que resulte barato contaminar). Por ello se opta por nuevas medidas para desplazar la fiscalidad desde el trabajo al consumo de recursos, la energía o la contaminación. Dado que la fiscalidad en éstos ámbitos no es en general competencia comunitaria, la recomendación se dirige a los estados miembros. Por su parte, el Sexto Programa de acción en materia de medio ambiente de 2002, optó por reformar las subvenciones que tienen considerables efectos nocivos sobre el medio ambiente. La EDS se completa con medidas horizontales en sectores con incidencia social, como salud pública, inclusión social, demografía y flujos migratorios, y la pobreza en el mundo, así como en educación, formación, investigación, desarrollo y comunicación y movilización de agentes." (Dr. Miguel Castroviejo)
Esta EDS revisada determina que el Consejo Europeo decidirá cuando será necesario realizar una nueva revisión completa de la EDS, a más tardar a finales de 2011.
Conceptos relacionados
[Desarrollo sostenible]
[Herramientas]
[Tributos ambientales]
Fuentes:
Revista Ambienta, Nº 57, julio-agosto de 2006
El País, 14 de febrero de 2007
informacion@vidasostenible.org © 2005 Fundación Vida Sostenible | XHTML CSS