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Economía real

No a la economía generando dinero. Sí a la economía generando bienestar.

economia copiaDefiniría la economía tradicional como un sistema para sacar beneficios máximos. Todos los países del mundo apuestan por tasas de crecimiento elevadas para reactivar su economía (aún en las situaciones de conflictos sociales como las que vivimos hoy en día), las empresas buscan siempre las inversiones que les darán más beneficios (muchas veces en detrimento de los empleados), los ciudadanos intentan ahorrar dinero poniéndolo en bancos famosos a nivel nacional o internacional, etc. Nuestros gobiernos y empresas nos aseguran que los problemas vienen del dinero y que si hacemos esfuerzos (se comprende aquí que se refiere a los ciudadanos de clase baja y media) todo se resolverá de un golpe. Pero el dinero no nos permitirá crear la fotosíntesis que generan naturalmente las plantas, no nos ayudará tampoco detener el CO2 o impedir que el nivel del mar suba. Los humanos dependen de todas las funciones de los ecosistemas para (sobre)vivir.

Aunque la reacción ante problemas ambientales suele ser unas respuestas rápidas con efectos a corto plazo, existen casos en los que las respuestas son pensadas a largo plazo y por lo tanto contribuyen al bienestar humano. Se pueden traducir como pagos por servicios ambientales. En Nueva York, los agricultores en las montañas de Catskill contaminaban la cuenca hidrográfica, lo que llevaba a la contaminación del río, cuya agua es utilizada para uso doméstico en la ciudad. Al inicio, se querría crear una planta de saneamiento en la entrada de la ciudad, pero el coste era tan elevado que se decidió apoyar a los agricultores para que cambiasen su modelo de agricultura hacia una producción ecológica y no contaminante. Es uno de los ejemplos de respuestas a largo plazo que permiten avanzar en el camino de la sostenibilidad. El modelo tiene que cambiar ahora porque, sin darse cuenta, los servicios del planeta se agotan. Llamamos a ese fenómeno, la paradoja del ambientalista. El mercado nos da una falsa imagen de lo que sucede realmente porque aumenta su producción aprovechando al máximo de los recursos (de menor calidad) que quedan. Es como una pantalla que confunde al consumidor para que no pueda crear una relación coherente entre lo que escucha en los medios y lo que ve en el mercado.

Con el ejemplo de Nueva York hay que entender que no basta tener dinero. Necesitamos proyectos sostenibles. La comunidad internacional nos vende mentiras cuando se reúne para hablar de las medidas contra el cambio climático. Sacan fondos para los “problemas ambientales” pero siguen sacando aún más dinero para su crecimiento económico. Y ¿qué genera el crecimiento económico? Nada sostenible. Juegan con el planeta. El planeta sería como un hombre que no se ha duchado durante meses y que en vez de limpiarse utiliza productos sintéticos para esconder los olores desagradables. El planeta es el hombre, los productos sintéticos son el dinero. Desafortunadamente, se empeora cada vez más el olor y nadie propone soluciones de fondo para evitar que los seres humanos mueran de asfixia.

Elvina Mocellin

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