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El automóvil cotidiano

Voy a comprarme un coche, ¿sabré usarlo?

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Hoy en día tener un vehículo propio puede ser una obligación dependiendo del lugar en el que vivas. Por ejemplo, si vives en una ciudad como Madrid, tener coche no es una necesidad vital, sin embargo si vives en un pueblo o en una zona periférica el vehículo privado puede ser obligatorio.

Yo os voy a exponer mi caso particular y mi opinión acerca de este problema. Mi lugar de residencia es Madrid capital, he estudiado mi carrera universitaria en Alcalá de Henares (ciudad situada en la periferia de Madrid, concretamente al este) y llevo seis años desplazándome hasta allí en transporte público, exactamente en autobús interurbano, lo que no me ha supuesto ningún problema.

Actualmente realizo las prácticas curriculares en Madrid, donde acudo todos los días moviéndome en metro. Viviendo en la ciudad y sin tener vehículo propio no considero que lo necesite, ya que siempre utilizo transporte público para todo; además de para ir a la universidad y a las prácticas, también hago uso de él para moverme por dentro y por fuera de ella, es decir, desde visitar a cualquier amigo o familiar, acudir a cualquier lugar de ocio, ir al médico o a la biblioteca, hasta irme de viaje utilizando el tren/ave, avión o autobús.

En mi caso somos tres en la familia, únicamente tenemos un coche y no lo usamos a diario, pues solo uno de nosotros tiene el carnet de conducir.

Llegados a este punto os preguntareis porqué siendo joven no me he planteado antes el hecho de tener mi propio coche. Efectivamente hasta ahora no me había supuesto ningún problema, no obstante, mi intención a corto plazo es sacarme este permiso y comprarme uno tanto para uso personal como familiar, lo que nos aportará una mayor independencia y comodidad.

Con esto no quiero decir que no esté a favor del uso de este tipo de transporte, pero sí que estoy en desacuerdo con su uso excesivo. Entiendo a todas aquellas personas que obligatoriamente tienen que coger el coche para ir a trabajar o hacer cualquier tipo de actividad a una hora en la que todavía no se dispone de transporte público, pero como he mencionado antes, la población en general utiliza el coche para cualquier tipo de trayecto, por corto que sea. Esto es lo que tendríamos que evitar cada uno de nosotros, pues poniendo nuestro granito de arena podríamos llegar a conseguir una mayor sostenibilidad ambiental intentando evitar la famosa e inevitable boina de contaminación, que en el caso de Madrid es perfectamente visible.

Por el contrario, también nos encontramos con familias no demasiado grandes en los que cada miembro tiene un coche u otro vehículo que utilizan a diario para ir a trabajar u otras actividades diversas. Es difícil toparse con alguna de ellas en las que exista un único vehículo o incluso que carezcan de él, cuando realmente no requieren de su uso de forma obligada.

¿Cómo pienso combinar el uso del coche con la sostenibilidad?

Para poder llevar a cabo una disminución del uso excesivo del vehículo personal únicamente es necesario concienciarse un poco más, utilizándolo solo en ocasiones estrictamente necesarias, intentar hacer un mayor uso del transporte público o incluso ir caminando a los lugares, en la medida de lo posible.
Siendo honesta, he de decir que si en lugar de vivir en Madrid viviera en la periferia o en cualquier pueblo, me habría preocupado mucho antes por tener carnet de conducir, pues el no tenerlo me habría limitado mucho más para llevar a cabo las mismas actividades que realizo viviendo en la ciudad.

Personas que conozco o incluso amigos que viven en otras localidades de la Comunidad de Madrid como Móstoles o incluso pueblos de la provincia de Guadalajara requieren necesariamente de un coche, simplemente por el hecho de poder llegar desde sus pueblos a un punto que conecte estos con la ciudad a partir del transporte público. Esto en muchas ocasiones es un problema, y yo me siento afortunada de no depender de tal condición, pues puede llegar a limitar tu estilo de vida en muchas ocasiones.

Volviendo a los inconvenientes que supone moverse en coche por la ciudad, en este caso por el centro, está el problema del aparcamiento. A los que no conducimos no nos perjudica tanto como a los que sí. El ir al centro de Madrid en coche es casi misión imposible, por los atascos, el tráfico, aparcar en las calle, los gastos que supone, etc. Esto también incita al uso de transporte público, lo cual no nos exime de sufrir este tipo de problemas pero sí que se puede llegar a ganar en cuanto a tiempo, tranquilidad y comodidad.

Haciendo una previsión futura acerca del uso del vehículo nos hacemos varias preguntas: ¿Seguirán existiendo los coches de motor diésel y gasolina? ¿Se utilizará el vehículo compartido? ¿Los coches eléctricos serán los sustitutos de los actuales?

Todo apunta a que esto se seguirá desarrollando, pues actualmente estos adelantos se están haciendo un hueco en la sociedad y a la vez se están poniendo más impedimentos a la hora de permitir la circulación de determinados vehículos de gasolina o diésel antiguos. No obstante, en el caso de los coches eléctricos queda mucho por avanzar, pues se requieren más puntos de carga y los costes que esto supone son muy elevados, por lo que a corto plazo es un poco inviable, mientras que a largo puede ser una de las mejores alternativas.

En el caso de los vehículos compartidos, es una alternativa que cada vez está más de moda, pues lo de tener un coche propio, sobre todo si eres joven ya no se considera algo tan necesario como antes, por lo que esta opción también se prevé que desplace a lo que actualmente se considera como normal.
Bajo mi punto de vista, he de decir que el uso del coche compartido por ahora no me transmite demasiada confianza, pero no descarto que en un futuro, si esta idea se desarrolla más, pueda hacer uso de él en bastantes ocasiones.

Pero, ¿realmente estoy preparada para tener un coche?

No solo tenemos que basarnos en lo cómodo que es tener coche propio, la independencia que nos aporta, la rapidez en muchos casos, etc, sino que tenemos que pararnos a pensar en lo que realmente supone. También debemos de tener claro los gastos y riesgos que conlleva; la gasolina, el seguro, las reparaciones, las precauciones que se deben de tener, las responsabilidades…En definitiva, planteándome todo esto y defendiendo lo que anteriormente he mencionado, sigo adelante con mi idea de comprarme un coche, os iré informando sobre mi experiencia.

Y tú, ¿qué tipo de persona te consideras, aquella que utiliza el coche hasta para ir a comprar el pan, o de las que solo lo coge para momentos puntuales, cuando realmente lo necesita?

Texto y foto: Bárbara Borgia Royo

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