Sociedad y Medio Ambiente

Trampa agrícola a los países pobres

Octubre 2010

Acorralados por las subvenciones a la agricultura en los países ricos y por los precios dictados por las multinacionales que controlan la distribución de determinados productos, millones de agricultores de países en desarrollo sufren graves penurias para tirar adelante, y las economías de sus países viven al albur de la deriva de precios de un sólo producto: café, cacao, azúcar, algodón o cereales, entro otros. 



La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), dio la voz de alarma, al presentar el informe 2004 sobre “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas”, el primero de una serie que, con carácter bienal, irá explorando un sector que procura el sustento a millones de personas. 



“La prolongada tendencia a la baja de los precios de los productos básicos agrícolas pone en peligro la seguridad alimentaria de cientos de millones de personas de algunos de los países en desarrollo más pobres del mundo, cuyos ingresos a menudo proceden exclusivamente de la venta de estos productos”, dice el informe de la FAO. “¿Por qué están bajando los precios? Por un incremento de la productividad”, aclaró David Hallam, editor del texto. 



En caso del café resulta muy ilustrativo. Según datos de UK Food Group citados, en el informe de la FAO, 25 millones de agricultores y otros trabajadores son explotados en los cafetales de los países que cultivan la planta, pero sólo cuatro multinacionales (Neumann, Volcafe, Ecom y Dreyfus) controlan el 39% del comercio mundial. Tres compañías (Philp Morris, Nestlé y Sara Lee) se ocupan de la torrefacción del 45% del café del mercado mundial, compuesto por unos 500 millones de consumidores. Algo parecido ocurre con el chocolate, sector en el que seis fabricantes controlan el 50% de las ventas mundiales. 



Estados Unidos y la Unión Europea acaparan las exportaciones de cereales, cultivos oleaginosos, carne, leche, cítricos y azúcar, y suelen vender a precios inferiores a los que fijaría un mercado no discriminatorio por aranceles y subvenciones a las agriculturas nacionales. La FAO estima que en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (ODCE), el arancel medio de los productos agrícolas es del 60%, mientras que en los productos industriales la media es el 5%.

También los países en desarrollo aplican aranceles, y luego están las subvenciones a la agricultura en los países desarrollados, que protegen la paz social del campo con ayudas de más de 200.000 millones de dólares (casi 155.000 millones de euros) al año. “Hay que decirles a los países en desarrollo que diversifiquen su agricultura y que elaboren productos diferenciados, pero también hay que reformar las políticas que regulan el comercio agrícola internacional y modificar las estructuras del mercado”, dijo David Hallam. 



Caso de España 



España sigue manteniendo sus posiciones como líder europeo y primer exportador mundial (9% del mercado) de frutas y verduras. El 60% de la abundante producción española se vende fuera, el 95% con destino a Europa. En hortalizas, las preferencias exteriores apuntan al tomate y en frutas a la mandarina. Pese a la crisis, el sector aguantó su posición en 2009, un año donde las exportaciones bajaron un 2,4%. Pero esta situación se ha corregido en 2010, cuando las ventas al exterior subieron un 6%. 



Hace 20 años España no tenía competencia, pero ahora se enfrenta a crecientes desafíos por parte de los productores mediterráneos e incluso del norte. Holanda, con sus invernaderos dotados de calefacción, se ha convertido en el segundo exportador mundial. Este sistema le permite incluso sacar beneficio del calor producido en los invernaderos.”La energía eléctrica vertida a la red por las unidades agrícolas supone el 20% del consumo del país, lo que le permite reducir sus costes” aclara el director general de la patronal FEPEX. 



Estas amenazas junto a la creciente apertura de los mercados a terceros están obligando al sector y a las autoridades a reaccionar. Recuérdese que en 2009 el 64% de toda la producción agraria en España fueron frutas y hortalizas, más de 15.000 millones de euros. 



Por eso, los Gobiernos autonómicos más implicados han firmado una declaración institucional en defensa del sector. Naturalmente, esto no es, ni mucho menos, suficiente. En FEPEX son conscientes de que el sector tiene que hacer un esfuerzo para mejorar su competitividad. España quiere emular a Holanda a la moda de la cogeneración, lo que aumentaría las producciones por hectárea. 



Otra iniciativa es mejorar el tamaño de las exportaciones. Pese a la fusión de empresas (productoras y comercializadoras) y la concentración de unidades agrícolas, estas siguen siendo más pequeñas que las europeas. Mientras que en Almería la dimensión media está en las 2,5 hectáreas, en algunos países de Europa se acerca a las cinco. 



El consumidor español prefiere naranjas, manzanas, plátanos y con respecto a hortalizas frescas se decanta por los ingredientes para preparar la ensalada más tradicional: tomate, cebolla y lechuga. 



El consumo de frutas y verduras de España, a pesar de ser de los más altos de Europa, con una ratio por habitante en 2009 de 264 kilos de frutas y 225 de hortalizas al año, según el Ministerio de Sanidad, está bajando.

Fuentes: 


La Vanguardia, 16 febrero 2005
El País, 14 octubre 2010

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