Estás en: Fundación Vida Sostenible > Informe > Sociedad y Medio Ambiente > Salud > Riesgos > Sustancias peligrosas en alimentos

Sociedad y Medio Ambiente

Sustancias peligrosas en alimentos

Marzo 2012

Para aumentar la productividad y obtener alimentos más baratos durante cualquier época del año, se llevan a cabo una serie de medidas susceptibles de causar un daño irreparable a las personas que las ingieran.

En los alimentos pueden encontrarse sustancias contaminantes, tóxicas o cancerígenas como las siguientes:

Antibióticos 



Incluidos en los animales de granja y piscifactorías para evitar infecciones o aumentar su crecimiento. Sin embargo, las bacterias se vuelven resistentes a su uso y es preciso aumentar la dosis para mantener la eficacia, y finalmente, se incluyen en nuestra alimentación. España se reconoce como uno de los países con mayores tasas de resistencia a los antibióticos de Europa debido al abuso en personas, aunque la tasa derivada de los animales está en aumento. 



Dioxinas 



Forman parte del grupo de contaminantes orgánicos persistentes no biodegradables pero sí acumulables en los tejidos orgánicos (principalmente de tipo graso) y en el medio. No existe un nivel seguro de exposición, sin embargo, una exposición alta y breve provoca cloroacné y dosis pequeñas y prolongadas aumentarán el riesgo de cáncer y de padecer alteraciones en los sistemas endocrino, inmunitario y reproductor. 


Irradiados 



Son los alimentos que han sido tratados con rayos gamma, electrones o rayos X para eliminar los gérmenes. En España, los productos de esta categoría no llevan distintivo. La OMS certifica su seguridad tras 50 años de investigación, sin embargo, grupos ecologistas advierten de que alteran el sabor, destruyen nutrientes y generan productos radiolíticos únicos que pueden aumentar el riesgo de cáncer. Asimismo, expertos como Ana Resurrección, profesora de la Universidad de Georgia (EE.UU.), lo desmiente, afirmando que la dosis necesaria para la eliminación de los gérmenes es demasiado baja como para generar tales compuestos. 



Pesticidas 



Son sustancias muy tóxicas que evitan el ataque de insectos en las cosechas pero llegan a nuestra comida por su capacidad de persistir y tienen efectos adversos en función de su naturaleza. Los pesticidas son consumidos inadvertidamente por millones de personas. Toda la población española está expuesta directa o indirectamente a través de la comida, el agua, el aire o los productos de limpieza y cuidado del jardín. 



Estas sustancias se acumulan en la grasa del organismo, con efectos desconocidos a medio y largo plazo, y no sabemos qué cantidad es segura. Se ha demostrado que los pesticidas del tipo de los órgano fosfatados y carbamatos afectan negativamente al sistema nervioso, en cambio, existen otros que producen irritación o reducen la fertilidad, e, incluso, aumentan la probabilidad de sufrir cáncer y generan en el feto malformaciones y hasta la muerte. Por tanto, la UE ha limitado su utilización y ha prohibido el uso de unos 700 pesticidas de los 900 utilizados en los años 90. Se han ido prohibiendo progresivamente los pesticidas que son más peligrosos para la salud, pero en la actualidad, los procesos de cálculo de peligrosidad de cada sustancia dan únicamente una aproximación de los riesgos reales. Además, cabe recordar que los tóxicos son especialmente dañinos para las mujeres embarazadas y los niños. 



Un estudio realizado en 2005 por investigadores de la Agencia de Salud Pública de Barcelona y de la Fundación Joan Costa-Roma del Consorcio Sanitario de Terrassa (Barcelona) para detectar plaguicidas en alimentos adquiridos en comercios minoristas reveló que más del 10% de los alimentos tienen restos de plaguicidas. 



En las 1.109 muestras analizadas se obtuvieron 116 resultados positivos para plaguicidas (10,5%). En el 1,5% de las muestras se detectaron plaguicidas halogenados persistentes (hexaclorobenceno, endosulfano y gamma-hexaclorociclohexano) y en el 14,0%, otros plaguicidas (bromopropilato, clortalonil, etcétera). 



Las frutas concentran la mayor presencia de plaguicidas. Los pesticidas se concentran además en hortalizas, cereales y sus derivados, infusiones y frutos secos. En el 20,1% de las muestras de cereales y derivados se detectaron plaguicidas no persistentes, así como en el 7,6% de las hortalizas, en el 28,4% de las frutas, en el 3,2% de los frutos secos, en el 10,8% de los condimentos y especias y en el 8,8% de las infusiones. No hay positivos en los aceites vegetales, los huevos ni los productos de pesca; y a penas hay presencia de pesticidas ni en los lácteos ni en la carne, sólo se detectaron halogenados persistentes también presentes en las hortalizas. 



Otro estudio de la Universidad de Valencia evidencia que existen pesticidas en el 75% de las naranjas, el 60% del resto de las frutas y el 35% del arroz que llega al consumidor. 



Como resultado, cada año mueren en el mundo 220.000 personas a causa de los pesticidas según la Organización Mundial de la Salud. Con estos datos es imposible no preocuparse y continuará el debate sobre los riesgos que estas sustancias entrañan para nuestra salud. Ante ello, se aconseja lavar y pelar las frutas y hortalizas siempre; y para mayor tranquilidad, se recomiendan los productos ecológicos porque son garantía de que no se han utilizado químicos en su producción. 



Plásticos 



La materia prima de los plásticos duros es el bisfenol A (BPA), sustancia que altera el sistema hormonal tanto de animales como de personas. En la UE se prohibió en la fabricación de biberones, pero existen muchos productos como el interior de las latas de bebida o conserva que los poseen, sabiendo que en grandes concentraciones, pueden provocar alteraciones en el desarrollo y función reproductiva, diabetes de tipo 2, enfermedad cardiovascular y toxicidad hepática. 



Transgénicos 



Incluidos como espesantes o edulcorantes, aparecen en la soja, el maíz y en carne de animales alimentados con piensos contaminados. En la UE sólo se permite el maíz transgénico MON 810, más resistente a las plagas. Acarrea riesgo de alergias, debido a la introducción de genes de una planta que puede resultar alergénica en otra que no lo era, con el posible resultado de una planta que provoque alergias. Es una técnica que utiliza antibióticos, por lo que también provocará resistencia antibiótica en bacterias patógenas y generará nuevos tóxicos. Además, se ha relacionado a los transgénicos con afecciones a la fertilidad.

Fuentes: 


Mujer hoy, 20 enero 2011
El País, 27 diciembre 2005
El País, 8 febrero 2005
Vidasana.org, 25 junio 2009
Agroalimentación ambientum.com, 26 marzo 2012

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Facebook IconYouTube IconTwitter IconLinkedInLinkedIn