Consumo de agua

Se acerca la sequía: ¿estamos preparados?

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¿Sabía usted que estamos en plena sequía? Así lo afirman diferentes organizaciones agrarias y las recientes reuniones de las diferentes Mesas de la Sequía. La última sequía descomunal fue a mediados de la década de 1990, y la anterior a comienzos de la década de 1980. Una sequía de las serias no se puede tomar a broma. Muchas ciudades sufrieron  varios meses de restricciones severas de agua, con unas pocas horas en las que se daba el agua para que la gente pudiera lavarse antes de ir al trabajo, acopiar algo para hacer la comida y fregar los cacharros y en general sobrevivir. Los parques no se podían regar de ninguna manera, y se convertían en polvaredas llenas de arbustos rodantes. Los jardines urbanos e incluso los tiestos de las terrazas eran la última prioridad, y se agostaban.

En la sequía de los 1990s se llegó al borde del pánico justo antes de que comenzara a llover y la situación mejorara. Se planteó una extensa red de desaladoras en Levante y las Islas, de las que llegaron a construirse algunas. Se pusieron sobre la mesa grandes soluciones de ingeniería, en el modo inventado a comienzos del siglo XX por Manuel Lorenzo Pardo: el acopio de agua tan grande que resulte invulnerable a  varios años secos, que él llamaba “embalse plurianual”. La gran solución que se planteó a finales del siglo XX fueron los trasvases, principalmente el famoso Trasvase del Ebro de 800 km de longitud, a pesar del fracaso a largo plazo del acueducto Tajo-Segura.

Desde hace más de quince años hemos tenido suerte, ha llovido con bastante regularidad. Ha habido sequías puntuales y breves, pero ninguna a escala peninsular y larga duración.
Si este verano comienza una sequía de grado superior, tenemos una noticia buena y otra mala. La buena es que parece haber acabado definitivamente la política de elevar la oferta de agua indefinidamente como solución única para asegurar el abastecimiento. Es decir, construir más embalses, más pozos, más canales y más trasvases. La idea actual consiste por el contrario en sacar el máximo partido de cada gota de agua disponible. Así lo ha hecho la agricultura, que ha reducido en más de un tercio su consumo de agua manteniendo la misma producción. También hay interesantes actuaciones de mejora de la eficiencia hídrica en la industria. Incluso el sector comercial y residencial ha mejorado, con cierta proliferación de y electrodomésticos y grifería economizadores.

La mala noticia es que ahorrar agua sigue sin ser un deporte nacional. Hay infinidad de usos derrochadores que se mantienen, desde limpiar a manguerazos grandes naves industriales a seguir regando parques con agua potable. Tampoco está plenamente aceptada la política del agua sostenible que aconseja partir de los recursos locales y administrarlos sabiamente, antes que importar o acopiar agua a base de desaladoras o trasvases de cientos de kilómetros.

Si la sequía se consolida, volveremos a oír viejos lemas como que los ríos “arrojan agua que se pierde inútilmente en el mar” o que “el agua no escasea, lo que pasa es que está mal repartida”. Si tenemos suerte, todas las realizaciones de los últimos años (tantas hectáreas regadas con goteo, tantas fábricas que reciclan el agua en vez de tirarla, tantas cisternas de doble tecla instaladas en los hogares) funcionarán, y pasaremos la sequía no tan malamente. Pero si sigue en vigor el ciclo hidro-ilógico –apatía, sequía, pánico, lluvia salvadora, apatía– empezaremos a planear megadesaladoras alimentadas por energía nuclear, y entonces sí que tendremos problemas.

Jesús Alonso Millán
Presidente de Fundación Vida Sostenible

 

3 comentarios sobre
Se acerca la sequía: ¿estamos preparados?

  1. Muy ciertas sus palabras sobre la sequía y como afrontar la situación ante la falta de agua y una política sostenible con los recursos naturales y el medio ambiente. Falta educar y concienciar en que los recursos naturales no son infinitos y la acción del hombre puede agravar la situación si no actuamos a tiempo. Vivo en Castilla La Mancha y el trasvase Tajo-Segura ha esquilmado las aguas del río Tajo, que está en una situación insostenible. Pero nadie habla del problema. Este es un claro ejemplo de las erróneas políticas en relación al agua. Un saludo y gracias por su artículo que comparto.

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