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Sociedad y Medio Ambiente

Peligro de las botellas

Diciembre 2014

Hará unos 80 años, el bisfenol A (BPA) fue descubierto como el producto químico que provoca que los policarbonatos se vuelvan plásticos duros, otorgándoles mayor flexibilidad y por ello se encuentra en gran número de productos de nuestro uso diario, siendo utilizado en envases para productos alimenticios, como en latas de conservas para evitar su corrosión, tuberías de suministro de aguas, dispositivos médicos, discos compactos… Este hecho, ha provocado que la comunidad sanitaria, siempre haya observado con lupa el comportamiento de este compuesto en el organismo de las personas.

Numerosas investigaciones e informes de evaluación de riesgo realizados por la UE años atrás, señalaban que tras más de 1000 estudios, no existe una relación entre el BPA y el cáncer. Sin embargo, recientes investigaciones, confirman que los fetos expuestos a las mismas tasas de BPA que suele tener la población en general, tendrán más posibilidades de sufrir cáncer cuando crezcan.

Se le adjudican numerosos problemas generados en la salud de las personas. Se conoce que el BPA produce un efecto perjudicial cuando se une a receptores de hormonas, suprimiendo un gen esencial para la función de las células nerviosas y para el desarrollo del sistema nervioso central.

Beber o comer de latas o botellas forradas de BPA, podría aumentar la presión arterial, según la Asociación Americana del Corazón. Sobre esto escribe también el Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Corea del Sur, donde aclaran que un aumento de 5mm Hg (medida de presión) en la presión arterial por beber dos bebidas enlatadas, puede causar problemas clínicamente significativos.

El 90% de los estudios realizados con financiación pública ha confirmado que puede causar efectos sobre el equilibrio hormonal a niveles muy bajos de concentración. Sin embargo, a veces pesan más dos estudios pagados por la industria que cientos de estudios científicos. Cuando un agente dañino para la salud está vinculado a la industria se ignoran las investigaciones.

En España, donde se producen más de 250 millones de toneladas de este compuesto químico al año, sólo ha sido prohibido en los biberones infantiles, al igual que en el resto de países de la UE. Hasta ahora, Francia es el único país del continente que ha eliminado totalmente este tipo de materiales para uso alimentario, ya que según destacan, el BPA es el mayor disruptor endocrino.

Como medidas que se pueden adoptar en los hogares para evitar riesgos, se informa que no hay que introducir plásticos en el microondas para calentar líquidos o comidas, no lavar plásticos en el lavavajillas, evitar comida enlatada (verduras, legumbres) que contenga recubrimientos plásticos y usar recipientes alternativos como vidrios o plásticos de polietileno.

Fuentes:

Ecoticias, 9 Diciembre 2014
ABC, 21 Febrero 2013
El Confidencial, 10 Abril 2013

 

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