Energía

Objetivos en eficiencia energética

Agosto 2014

La Comisión Europea ha propuesto un nuevo objetivo de mejora de eficiencia energética que estará entre un 27% y un 30% para el año 2030 con el fin de reducir el consumo de energía y disminuir así la dependencia energética de la UE.

Polonia, Eslovaquia, Bulgaria o la propia secretaría general de la Comisión defienden una meta de ahorro energético del 27%, otros apuestan por un 29%, aunque la mayoría se decantan por el 30% como por ejemplo, el futuro presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker o la comisaria de Acción por el Clima, Connie Hedegaard, según fuentes comunitarias consultadas por Europa Press. Aunque estos datos quedan lejos del objetivo del 40% de mejora que pedía la Eurocámara. 



En noviembre de 2008, la Comisión publicó la Comunicación “Eficiencia energética: alcanzar el objetivo el 20%” que fijaba una reducción del 20%, desde ese año hasta 2020, del consumo de energía primaria. Además, Europa debería aumentar la participación de las energías renovables hasta un 20% para ese mismo año. Al favorecer la mejora de la eficiencia energética, la UE contribuye a la competitividad, a la seguridad del abastecimiento y al respeto de los compromisos asumidos en el ámbito del Protocolo de Kioto sobre el cambio climático. 



Este plan proponía líneas de acción globales para la eficiencia energética en sectores, como la construcción, industrias transformadoras, conversión de energía y el transporte, que son los sectores que consumen mayor cantidad de energía. De hecho, el sector de la construcción es responsable del 40% del consumo final de energía en Europa, por lo que la reducción del consumo de energía en este ámbito constituía una prioridad en el marco de este objetivo. 



Tras la introducción de medidas de ahorro energético se ha logrado mejorar la situación energética en Europa, como por ejemplo; La intensidad energética en la industria europea ha disminuido casi un 19% entre 2001 y 2011, se espera que los aparatos eficientes reduzcan la factura de la electricidad en cerca de 100.000 millones de euros – unos 465 euros por vivienda- para el año 2020, contando con el compromiso por parte de los estados miembros de establecer contadores inteligentes de electricidad, se redujo en 2010 el consumo de combustible en los vehículos nuevos en 2 litros desde 1995, la proporción de frigoríficos que cumplen con la clase más alta de etiquetado de eficiencia energética (Clase A) aumento desde un 5% en 1995 a más del 90% en 2010. En cuanto al sector de la construcción, los nuevos edificios consumen la mitad de energía que en la década de los 80 desde el inicio de este plan. 



Según la comisión, con las políticas actuales, Europa logrará un ahorro entre el 18% y el 19% de aquí a 2020, rozando el objetivo del 20%, según los datos de Bruselas. 



El nuevo objetivo de ahorro energético es el último punto que falta para completar la política de la UE en materia de energía y cambio climático en el horizonte 2030 y para mantener el impulso hacia la eficiencia energética. Desde Bruselas ya han establecido una cuota de renovables del 27% y una reducción del 40% en las emisiones de gases de efecto invernadero. Los líderes europeos tienen previsto llegar a un acuerdo sobre estos objetivos en su cumbre de octubre. 



Para WWF, el objetivo que se ha marcado la Comisión Europea para 2030 es insuficiente, y apoya el objetivo mínimo del 40% de eficiencia energética -que aumentaría el empleo y el PIB y reduciría las importaciones de combustibles fósiles de la UE, así como la dependencia del gas ruso- que proponía el Parlamento Europeo. Para la organización este objetivo significa seguir utilizando las mismas herramientas que en el marco 2020 con esperanzas de lograr mejorar resultados. 



El conflicto entre Rusia y Ucrania, incluida la nueva guerra del gas, ha marcado el debate sobre la nueva meta de eficiencia energética, que ha llevado a la UE a marcarse como prioridad reducir su dependencia de Moscú. El objetivo tendrá inicialmente un carácter únicamente indicativo, aunque se revisará en 2017 y podría hacerse jurídicamente vinculante si los Estados miembros no han adoptado suficientes medidas para cumplirlo. 



Para alcanzar el objetivo del 30% en 2030 se necesitará hacer inversiones adicionales en ahorro de energía por valor de 89.000 millones de euros al año, según los cálculos de Bruselas. Y aumentará el coste del sistema energético de la UE en 22.000 millones de euros en comparación con un escenario en el que no se adoptaran nuevas medidas de eficiencia energética. 



Sin embargo, tenemos que mirar los beneficios a largo plazo. El aumento del ahorro energético disminuirá las facturas energéticas en 53.000 millones de euros para 2030, incrementando la seguridad de suministro, ya que por cada 1% de ahorro energético adicional se espera que las importaciones de gas de la UE caigan un 2,6%, disminuyendo así la dependencia energética con respecto a otros países. Los edificios energéticamente eficientes proporcionan, además de ahorro económico en la factura eléctrica, otros beneficios secundarios como por ejemplo protección contra el ruido o mayor calidad del aire interno del edificio, además, en los nuevos objetivos se estima la creación de puestos de trabajo para 2030. 



Según el informe “International Energy Efficiency Scorecard” del Consejo Americano por una Economía Eficiente en Energía (ACEEE), España ocupa el octavo lugar a nivel mundial en eficiencia energética, aunque se sitúa en el último puesto de los países de la UE estudiados. Se ha hecho el estudio en 16 economías avanzadas y España ha sido incluida por primera vez. Alemania ha sido elegida como la más eficiente con 60 puntos sobre 100. Le sigue Italia (64 sobre 100), la UE en su conjunto (63 sobre 100), China (61 sobre 100), Francia (61 sobre 100), Japón (57 sobre 100), Reino Unido (57 sobre 100) y España que ha obtenido una puntuación total de 54 sobre 100 puntos. 



Los puntos se obtienen a partir de 4 bloques de 25 puntos cada uno; el primer bloque es de “Esfuerzos nacionales” dónde se mide la estrategia energética de un país y España ha obtenido 13 puntos. El segundo bloque es “Edificación” que aborda la eficiencia de las construcciones, tanto residenciales como comerciales, otorgó a España 13 puntos. El tercer bloque está la categoría “Industria” en el que se estudia la intensidad del consumo energético y las medidas para reducirlo en el sector industrial y España consiguió 14 puntos. Por último se evalúa el bloque “Transporte” donde España ha obtenido 14 puntos. 



El informe destaca aspectos positivos de España como la eficiencia energética de sus centrales térmicas (la segunda a nivel mundial) o el “éxito” de los esfuerzos nacionales hacia el objetivo de una reducción del consumo energético del 20% prevista en la Directiva de Eficiencia Energética. Pero advierten, a pesar de la puntuación alta, en la categoría “Transportes” debe mejorar en áreas como el consumo de energía en transporte de mercancías por carretera o la puesta en marcha de campañas que fomenten el uso del transporte público.

Enlaces de interés:
www.europa.eu

Fuentes: 


europa.eu, 27 mayo 2011
ecoticias.com, 21 julio 2014
europapress.es, 23 julio 2014
ecoticias.com, 23 julio 2014
ambientum.com, 28 julio 2014

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