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Sociedad y Medio Ambiente

Mercurio en el pescado

Febrero 2015

Es sabido que el mercurio afecta a los ecosistemas de agua dulce y entraña riesgos para la salud. Gracias a nuevos datos se ha podido comprender también el ciclo marino del mercurio. Investigadores del Servicio Geológico de los EE.UU. y de otras instituciones, basándose en muestras tomadas en 16 puntos, repartidos entre Alaska y Hawai, y en simulaciones informáticas, han concluido que la descomposición bacteriana de algas, al hundirse desde la superficie hasta profundidades medias, desempeña una función crucial. En presencia de mercurio, el proceso de descomposición bacteriana crea el catión metilmercurio, que asciende por la cadena trófica y acaba en peces depredadores, como el atún.

En el estudio, publicado el Global Biochemical Cycles del 1 de mayo de 2009, se señaló también que la contaminación por mercurio del Pacífico Norte se ha incrementado en un 30 por ciento en los últimos 15 años. 



Parte del mercurio proviene de las centrales de carbón, como en las plantas de carbón se queman carbón, el mercurio puede viajar fácilmente en todo el mundo antes de establecerse como el polvo o trasladarse en la lluvia, estableciéndose en el agua.

Además existen otras causas que afectan en otras áreas del mundo como es el caso del Mediterráneo, cuyos principales culpables son tres: Etna, Vesubio y Estrómboli. Desde hace miles de años estos tres volcanes vierten toneladas de sustancias tóxicas en las aguas del Mediterráneo. Ellos son los responsables, prácticamente en su totalidad, de la presencia de mercurio en este mar que tanto está sufriendo. 


El mercurio es un metal de color plateado cuya particularidad, única en el caso de los metales, es la de ser líquido a temperatura ambiente. El mercurio es una neurotoxina que puede causar un daño significativo al tejido nervioso. El mercurio existe en un número de diferentes compuestos, aunque metilmercurio y dimetilmercurio son las formas neurotóxicas. Los niveles de mercurio en el atún se están acercando a los niveles considerados nocivos para el consumo humano por la EPA.

Antiguamente se untaba con mercurio la piel de los enfermos de sífilis, una enfermedad venérea. Pero este tratamiento, que solía saldarse con la muerte del paciente. 



Es importante saber que el mercurio se concentra en la cadena alimentaria. Las pequeñas concentraciones de mercurio que se encuentran de manera natural en el agua de mar no suponen ningún problema en sí mismas y, en cualquier caso, tampoco podemos hacer nada al respecto, puesto que se trata de un fenómeno natural. Pero lo cierto es que el pez pequeño que todos los días absorbe una pequeña cantidad de mercurio al alimentarse de algas y de plancton acaba por concentrar mercurio en su grasa.

El mercurio, más pesado que el agua, tiende a concentrarse en el fondo del océano. Por consiguiente, los grandes peces predadores que viven en el fondo del mar son los mayores damnificados, como la raya, la platija y otros peces de crecimiento lento.

Los peces grandes, que a lo largo de su vida consumen miles de pececillos, pasan por lo mismo. El mercurio se va concentrando poco a poco en cada eslabón de la cadena alimentaria y algunos peces que se encuentran en lo más alto de esta cadena acaban por tener un nivel de mercurio problemático: es el caso del atún, el pez espada, la lubina o el tiburón. 


Por este motivo, el consumo de pescado es una de las maneras de intoxicarse con el mercurio. De todas formas, para exponerse a sufrir una intoxicación de mercurio provocada por el pescado uno debe tomar mucho más pescado de lo normal, y además limitarse sólo a los grandes peces predadores (pez espada, tiburón, atún rojo…). 



Si el consumo de pescado es razonable (tres o cuatro veces a la semana) y alterna los grandes peces anteriores con el pescado azul de pequeño tamaño, pobre en mercurio, como sardinas, caballa, anchoas, arenque, salmón y trucha arcoiris, no habrá ningún riesgo.

La verdad es que el riesgo de muerte es un 50% mayor en el caso de las personas que no comen pescado en comparación con las que consumen una o dos raciones de pescado azul a la semana. Los beneficios, por tanto, son mayores que los riesgos. 


Por lo mencionado anteriormente, para no correr ningún riesgo con el mercurio, algunas personas eligen comer únicamente pescado azul de pequeño tamaño. 



Eso es un error ya que, aunque los peces pequeños contienen menos mercurio, contienen más policlorobifenilos (PCB), otro problemático contaminante. Los PCB son productos químicos que se han fabricado durante décadas antes de la prohibición de su comercialización y utilización en 1985 debido a su toxicidad y sus efectos bioacumulativos. Los estudios realizados con monos demuestran que el PCB disminuye la capacidad de memorizar o altera el aprendizaje.

Desastre de Minamata

En 1956, en la ciudad de Minamata (Japón), comenzaron a aparecer personas con extraños síntomas como falta de coordinación y sensibilidad en manos y piernas, perdidas de visión y audición y, en casos extremos, parálisis e incluso muerte. Las autoridades ignoraron o minusvaloraron los primeros casos. Dado que la enfermedad estaba localizada en una zona pequeña, se considero que podría ser contagiosa lo que llevo al aislamiento y ostracismo de sus habitantes.

Provocó 900 muertes y hubo más de 2000 afectados. Costó casi doce años determinar con exactitud las causas de la tragedia aunque desde el comienzo se sospechó de una empresa química cercana como responsable. Con los años, se descubrió que una factoría de la corporación Chisso había estado arrojando, de forma oculta, grandes cantidades de mercurio a una bahía cercana. No fue un accidente, sino un claro ejemplo de negligencia, búsqueda del lucro económico y desprecio al medio ambiente.

Este mercurio había entrado en la cadena alimentaría, contaminando a los peces y otros animales que formaban parte de la alimentación de los habitantes de Minamata. Los síntomas eran resultado de la intoxicación por metilmercurio.

Enlaces de interés:

www.investigaciónyciencia.es

www.saludnutricionbienestar.eshttp://130.206.36.67/ribefood/

http://www.zmescience.com/ecology/pollution-ecology/mercury-levels-tuna-18022015/

http://www.env.go.jp/chemi/tmms/pr-m/mat01/es_full.pdf

Fuentes: 


Revista Investigación y Ciencia, septiembre 2009
El Mundo, julio 2013
“Informe en relación a los niveles de mercurio establecidos para los productos de la pesca”, del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). 2010.
http://www.lanutrition.fr/les-news/peut-on-encore-manger-du-poisson.htmlEstudio Calipso realizado por la Agence Nationale de Sécurité Sanitaire
de l’alimentation, de l’environnement et du travail (ANSES).

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