Sociedad y Medio Ambiente

Lucha contra la biopiratería

Noviembre 2010

La búsqueda de nuevos componentes naturales procedentes de plantas, animales o microorganismos por parte de grandes empresas farmacéuticas, cosméticas o químicas en países de desarrollo, conduce a veces a que comunidades indígenas, que ya tenían conocimiento sobre estas sustancias, tengan que pagar a las multinacionales por utilizarlas porque éstas ya lo han patentado. 



El caso más reciente se produjo en 2008 en Estados Unidos, cuando un tribunal anuló la patente de un frijol mejicano, el Enola, que una empresa de semillas de Colorado había registrado como suya. La denuncia partió de la FAO, pues la patente permitía a la empresa cobrar por cada kilo de esta legumbre que Méjico exportaba a Estados Unidos, lo que acabó hundiendo las importaciones y permitió que el empresario se hiciera con el mercado cuando ese frijol llevaba silos consumiéndose en Méjico. 



El pueblo bosquimano en el desierto de Kalahari utilizó durante milenios una planta llamada Hoodia, que suprimía el hambre y la sed durante sus largas travesías en el desierto. Ahora es el ingrediente esencial de píldoras Cintra la obesidad comercializadas por grandes farmacéuticas. 



Distintas ONG denunciaron al Consejo para la Investigación Científica e Industrial, ubicado en Sudáfrica, por haber patentado los componentes de la Hoodia para su comercialización como supresores del apetito, y aunque esa denuncia terminó con la firma de un acuerdo de beneficios con el pueblo de San, las compensaciones prometidas no se han cumplido. 



El problema va en aumento y por eso desde Naciones Unidas se quiere poner fin a estas prácticas de biopiratería. Desde hace años tratan de conseguir que lo que ellos llaman Acceso y reparto de beneficios (ABS, en inglés) , un mecanismo que regule la explotación de estos recursos y garantice una distribución más justa de los beneficios. Esto implicará que las multinacionales deberán pagar por los recursos que no sean de su territorio, y si las aplicaciones terapéuticas de estos recursos las obtienen del conocimiento de las comunidades indígenas. Según Naciones Unidas esta práctica supone más de doce mil millones de dólares anuales para las grandes farmacéuticas. 



La ONU pretende establecer un régimen internacional en forma de protocolo vinculante, que llevaría consigo la existencia de certificados, que verificarían los pasos del recurso genético desde su origen hasta su destino final. En la Cumbre de Diversidad Biológica que se desarrolló en Brasil en 2006 se sentaron las bases para este mecanismo y se puso como tope para adoptar este régimen legal la cita en Nagoya, donde los ministros tendrán que lidiar con posiciones como la de Brasil, que aprobó en junio una ley que regula la participación de extranjeros en ONG´s y asociaciones que trabajan en la Amazonía, porque sospecha que hay intereses de farmacéuticas y químicas. 



En la Cumbre de la biodiversidad que el pasado 29 de octubre se cerró en la ciudad japonesa de Nagoya se ha puesto cerco a la biopiratería. Ahora los laboratorios deberán compensar a los países en desarrollo por el uso de sus recursos naturales y por su conocimiento. Y esto se ha logrado con la aprobación de un protocolo, al estilo de Kioto de cambio climático pero para la biodiversidad, el ya bautizado como protocolo de Nagoya. ABC, Natural, 12 de noviembre de 2010.

Patentes en el fondo marino 



Los océanos y mares nos brindan numerosos beneficios a nivel ambiental y alimenticio. Pero sus múltiples usos no acaban ahí. Si nos metemos de lleno en la industria farmacéutica o energética veremos que tienen un gran potencial comercial en materia de medicamentos, cosméticos o biocombustibles. 



Todo esto conlleva al eterno debate acerca de la biopiratería y las patentes sobre organismos vivos, lo cuál no está permitido. Lo que sí que se contempla es el patentarlo con su ADN, que está consentido por ley. Lo que esto podría llegar a conllevar se asemeja a un engranaje de bacterias artificiales al servicio de la humanidad para la creación de energía o el tratamiento de enfermedades. 



Por lo tanto, no es de extrañar que ante tanto potencial desperdiciado no se hayan iniciado expediciones científicas y comerciales a la caza de nuevos genomas. Dentro de todo este revuelo, los países con gran riqueza marina piden que se establezca una normativa clara y concisa. Si las bacterias que se descubren durante estas expediciones se hallan en aguas territoriales, según el Convenio de Biodiversidad de las Naciones Unidas, se reconoce la soberanía de los países sobre sus propios recursos genéticos. Pero aquí, como se ha reflejado al principio del párrafo, nadie habla de recursos genéticos sino de sus secuencias de genes. 



Aquí es donde la mayor expedición realizada hasta ahora, el Sorcerer II, iniciativa de Craig Venter, ha tenido que dejar las cosas “cristalinas” para llevar a cabo su cruzada genética. Según Venter los objetivos por los cuales se mueve son meramente científicos y sin afán comercial, basados en desentrañar el metagenoma de los mares (sus microorganismos, sus genes y cómo se interrelacionan). Para garantizar que los hallazgos no serán monopolizados por la empresa de Venter, la secuencia del ADN de todos los microorganismos descubiertos se encuentra a disposición pública y gratuita en una base de datos. Uno de los propósitos directos que persigue es el de crear vida artificial con bacterias con pocos genes pero funciones muy concretas. Ya ha detectado seis millones de nuevos genes y ha publicado el metagenoma de un mar entero, el de Sargazos, en la costa este de EEUU. Vaya, que con todo esto quiere llegar a ser como Darwin y su Beagle, según ha declarado él mismo. 



En España también ha hecho su aparición y queda a la espera de los permisos estipulados por la Convención sobre Derecho del Mar de Naciones Unidas. También queda pendiente una reunión a principios de Noviembre de su equipo con investigadores del CSIC en España, Italia y Grecia. Colaborar con Venter, han dicho, supone una inyección de recursos importante. 



En cuanto al resto de países implicados, con aquellos que lo han solicitado se han firmado acuerdos explícitos regidos sobre el Convenio de Biodiversidad de Naciones Unidas garantizando por tanto la soberanía sobre los recursos genéticos. En cada caso, eso sí, adaptados a cada país (por ejemplo en México y Costa Rica se hace alusión a su soberanía pero no dice nada de derecho de propiedad intelectual). En Australia en cambio es mucho más específico. Este punto resulta de gran importancia pues, aquellos países que no dispongan de un acuerdo explícito donde se dejen claros aspectos como la explotación comercial pueden encontrarse en la situación de no poder reclamar beneficios sobre explotación de bacterias únicas, encontradas en sus aguas. 



Todo esto no ha dejado indiferente a los distintos colectivos y las opiniones son dispares. Organismos que luchan contra la biopiratería contemplan el hecho de que, para llevar a cabo la interpretación del genoma no es este como tal el que lo permite sino la tecnología que se usa. Y estas herramientas sólo quedan a disposición de los países con mayores recursos económicos. Otros investigadores opinan que, dado el potencial de secuenciación de Venter, se trata de una oportunidad para desarrollar la ciencia autóctona de cada país dentro de un marco adecuado. Además, Venter ha jugado a favor de esto involucrando a los científicos de cada zona a la hora de llevar a cabo la exploración. 



El Sorcerer II no es la única expedición europea llevada a cabo. El proyecto Mamba, localizado en fosas mediterráneas donde la concentración de sal es muy elevada, busca explícitamente principios activos para aplicaciones médicas en los microorganismos marinos. Los organismos extremófilos son muy interesantes por el tipo de metabolismo que presentan, capaces de producir enzimas muy útiles para la biomedicina. 



El sector con mayores beneficios en cuanto a recursos genéticos provenientes de los océanos es la industria química (53,5%), seguida de la farmacológica (32,2%).

Fuentes: 


El País, 20 octubre 2009
ABC, Sociedad, 25 octubre 2010
ABC, Natural, 12 noviembre 2010

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Facebook IconYouTube IconTwitter IconLinkedInLinkedIn