Sociedad y Medio Ambiente

La fitorremediación

Junio 2008

Entre las principales causas de acumulación de compuestos contaminantes en el suelo se pueden destacar las emisiones atmosféricas, los vertidos procedentes de procesos químicos industriales, el inadecuado depósito de residuos, o la intensificación de la agricultura o la minería. En la Unión Europea se estima que existen aproximadamente 3,5 millones de emplazamientos en los que se llevan a cabo actividades potencialmente contaminantes. 



El suelo suministra de forma gratuita una serie de funciones y servicios de excepcional trascendencia económica y medioambiental entre los que podemos subrayar la producción de biomasa (alimentos, combustibles), la descomposición de la materia orgánica, el reciclaje de nutrientes, la depuración del agua, la regulación de la calidad del aire, la eliminación de contaminantes, etc. Y por esta razón es necesario conservarlo. 



Hasta hace poco, las únicas tecnologías de descontaminación de suelos estaban basadas en técnicas físico-químicas que, en muchas ocasiones, conllevando un alto coste económico, un elevado consumo de energía y, sobre todo, un impacto negativo, a menudo irreversible, sobre la integridad y funcionalidad de los suelos. Por suerte, en estos últimos años, han surgido un conjunto de tecnologías biológicas de descontaminación de suelos entre las que se pueden destacar la biorremediación y la fitorremediación. 



La fitorremediación es una ecotecnología, basada en la capacidad de algunas plantas para tolerar, absorber, acumular y degradar compuestos contaminantes, que en la actualidad está siendo aplicada en diversos países para recuperar los suelos contaminados tanto con compuestos orgánicos como inorgánicos. Se basa en el hecho de que, mediante diversos procesos fisiológicos, las plantas pueden actuar como bombas de succión, alimentadas por energía solar a través de la fotosíntesis, que literalmente extraen los metales el suelo a través de sus raíces para después acumularlos en sus tejidos aéreos. Una vez que las plantas han acumulado los metales en sus tejidos aéreos, se cosechan y posteriormente se transportan para su deposición en un vertedero controlado, su incineración o su compostaje. Si las plantas son incineradas, las cenizas, en las que se encuentra los metales que la planta había acumulado, deben tratarse como residuos tóxicos y peligrosos, y enviarse a vertederos controlados.

Fuente:

Fundación Vida Sostenible

 

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