Sociedad y Medio Ambiente

La especulación del suelo: efectos

Noviembre 2012

Ha transcurrido ya tiempo desde que explotara la burbuja inmobiliaria, pero es ahora cuando nos damos cuenta de las consecuencias medioambientales que la especulación del suelo y la construcción han ocasionado en nuestro país. De hecho, la mayor amenaza para la biodiversidad de España son el asfalto y el ladrillo, según datos del Observatorio de la Sostenibilidad en España. Por ejemplo, entre 2000 y 2006, uno de los peores periodos de la burbuja inmobiliaria, las zonas artificiales crecieron 3,37 hectáreas cada hora, datos recogidos por dicho Observatorio. Entre los años 1987 y 2000 la tasa se reducía a 1,8 hectáreas por hora.

El documento redactado por el Observatorio, dedicado a la biodiversidad en España, ha dado a conocer la preocupante situación que el “boom” inmobiliario ha dejado en nuestra fauna y flora. El documento pone de manifiesto la imperante necesidad de crear al menos 23 áreas protegidas más para vertebrados terrestres y plantas, y unas 70 reservas para invertebrados amenazados.

El Director del Observatorio critica a España al no haber conseguido detener la pérdida de biodiversidad tras su compromiso en 2002 con el resto de países europeos.

Visto lo visto, la meta que se propone la Unión Europea para 2020 de frenar las extinciones, se complica. Un 13% de la superficie donde habitan animales vertebrados en peligro de extinción como el lince ibérico o el águila imperial, está perdiendo sus condiciones climáticas favorables para el desarrollo de estas especies. Probablemente, habrá extinciones en el Sistema Central, Sierra Morena, Picos de Europa, zonas entre el País Vasco y Navarra, en el Norte de Zamora y en la Serranía de Cadiz.

El antídoto de los activos tóxicos

Los activos tóxicos son esos millones de metros cuadrados de superficie recalificada que han quedado sin construir. 
Ecologistas en Acción subraya en una carta al Gobierno explicando que existe un “antídoto”, la desclasificación de esos suelos para darles uso público.

Terrenos en primera línea de playa y otras zonas del litoral, o solares potencialmente utilizables como zonas verdes en las ciudades se encuentran entre los activos tóxicos. En muchos casos se recalificaron como zonas urbanizables con el único propósito de revalorizarlos de cara a los balances de entidades bancarias.

Son casos como el de la playa de Mangueta en Cádiz, donde Catalunya Caixa, adquirió 270 hectáreas para levantar una macrourbanización con campo de golf. Ante la oposición social, la Junta de Andalucía terminó por autorizar un complejo hotelero. A día de hoy no se ha construido nada.

En la carta, que Ecologistas en Acción ha dirigido al presidente Mariano Rajoy, se reclama que el Gobierno desclasifique estos suelos y los ceda a las respectivas Comunidades Autónomas para que pasen a formar parte de una red de espacios libres de cemento en el litoral, parques metropolitanos en las ciudades o zonas de uso público en los espacios naturales.

Cuando la ciudadanía está financiando con decenas de miles de millones de euros la quiebra de bancos y cajas de ahorro, la desclasificación de suelos sería una señal de que las administraciones públicas apuestan por el bien común.

Construcción desmesurada en 2005

El ejercicio culminó con nada menos que 812.300 viviendas construidas, “la mayor cifra de toda la historia”, según el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). Y detrás de este dato se esconde otro: la mitad de esos permisos se llevó a cabo en sólo 12 provincias, de las 52 que conforman España –incluyendo Ceuta y Melilla-. En concreto, Madrid, Toledo, Guadalajara, Huelva, Cádiz, Málaga, Granada, Almería, Murcia, Alicante, Valencia y Castellón. Es decir, la mitad de las casas que se construirán en España estarán en Madrid o en sus áreas de influencia y en las provincias costeras de Andalucía y la Comunidad Valenciana. El litoral mediterráneo español está urbanizado en más de un 35%, destacando el 53% de Málaga (entre la capital y Marbella no hay un solo metro libre de costa).

Los datos aporta el Programa Corine de la Unión Europea (Coordinación de Información Medioambiental), que analiza los cambios en el uso del suelo producidos en la UE desde 1985. Se trata de un proyecto cartográfico que permite disponer de una base de datos vía satélite, y proveer la información necesaria para la obtención de los indicadores de cambios en las tendencias de ocupación del territorio europeo. Dirigido por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), los cambios que se han registrado en España, han constatado una pérdida de suelo forestal.

Enlaces de interés:

http://www.cscae.com/
http://www.eea.europa.eu/es/

Fuentes:

Revista del Ministerio de Fomento, abril 2005
Público, 9 junio 2011
www.ecologistasenaccion.org, 9 noviembre 2012
El Mundo, 10 marzo 2006

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