Sociedad y Medio Ambiente

Indicadores de sostenibilidad

Datos para 2010 y 2011

Según el ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, se ha producido un descenso en el consumo de agua de un 13% con respecto al año 2004. En cuanto a la costa deslindada, ha apuntado, que las aguas marinas están consideradas “excelentes” en el 87% del litoral. El número de buques se redujo un 2,9% respecto a 2009 con un aumento de capturas de un 5,6%.

Por otra parte, se ha reducido la emisión de gases invernadero un 2,8% con respecto al año anterior. Las emisiones totales de gas efecto invernadero fueron de 335.898 kilotoneladas de CO2, lo que “consolida el descenso de emisiones iniciado en 2008, aunque en menor medida que en años anteriores”.

En cuanto a la superficie protegida en España, que incluye Espacios Naturales Protegidos y la Red Natura 200, representaba en 2011 el 27,3% de la superficie terrestre total, con más de 14 millones de hectáreas terrestres y más de un millón de hectáreas marinas.

La superficie forestal supone algo más de 27,5 millones de hectáreas (el 55 por ciento de la extensión total del país). De ella, la superficie de bosques superó los 18 millones de hectáreas. En general, el estado del arbolado en 2011 está en proceso de recuperación. Pese a ello, en 2011 se registraron un total de 16.028 incendios forestales, una cifra un 40% superior a la del año anterior. La superficie afectada fue de 84.490hectáreas, muy superior a la cifra del decenio.

En cuanto a la agricultura ecológica, ha aumentado un 3% en 2010 con respecto a 2009.

Datos para 2009

Según el informe anual del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE), aunque la crisis ha denotado alguna mejoría en algunos aspectos como la reducción de emisiones de CO2 (que bajaron un 8% en 2008 debido a un menor consumo energético asociado a la crisis y al avance de las renovables) o la tasa de reciclaje (debido a la contracción del consumo de nuevo basada en la famosa crisis), sigue estando muy por debajo de las expectativas iniciales, pues se siguen duplicando los límites de emisiones recogidos en el Protocolo de Kioto (se emite un 34% más que en el año 90, cuando debería ser un 15%).

Pero la cosa no queda relegada a las emisiones. De los 165 indicadores analizados, España suspende en 90. Ámbitos como el aumento del número de especies amenazadas, el incremento de las temperaturas, el incumplimiento de todos y cada uno de los indicadores de calidad del aire, el impacto ambiental de la agricultura y la sobrepesca son asignaturas pendientes para España, entre otras.

Por otra parte, el porcentaje de participación de energías renovables en la producción eléctrica ascendió a un casi 20% en 2008, y se estima que alcance el 25% para el año 2009. Además, en materia de agricultura, la superficie dedicada a la ecológica ya se sitúa en un 25%.

A pesar del triste panorama que se presenta, y ante una clara necesidad de reducir el consumo energético y de la creación de empleos verdes, entre otras iniciativas, los autores del OSE inciden en que la actual situación económica ofrece una oportunidad para reconducir a España hacia un modelo productivo más adecuado.

Datos para 2008 (Perfil Ambiental de España 2008, elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino)

España avanza hacia una nueva cultura ambiental, pero lo hace aún lentamente. Mejora en variables como la disminución del consumo de agua, la mejora y ampliación de las masas forestales, el alza de la agricultura ecológica, el aumento del reciclado y de las energías renovables o la reducción de la generación de residuos.

Aunque frente a estos avances se registran lagunas como el mayor uso de fertilizantes en la agricultura, el incremento de la contaminación orgánica de los ríos o el aumento de la concentración de óxido de nitrógeno, en especial por la combustión de los vehículos. De hecho, las emisiones de efecto invernadero procedentes del transporte se han incrementado en un 95,7% en el período 1990-2007.

Por primera vez se incluyen en el informe los datos de la primera fase de los Mapas Estratégicos del Ruido. De este indicador se deriva que 1.463.000 personas están expuestas al ruido de los grandes ejes viarios, 78.100 al de ejes ferroviarios y 143.700 al de los grandes aeropuertos.

Datos para 2007

El Informe del Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE) 2007, señal que la mayoría de las capitales consume más recursos y genera más residuos de los asumibles por su provincia.

La mayoría de las grandes ciudades españolas supera la biocapacidad disponible en sus territorios circundantes, lo que significa que sus ciudadanos consumen más recursos y generan más residuos de los que su provincia es capaz de asumir.

Ejemplos: Bilbao necesitaría 100 veces su territorio municipal para satisfacer sus necesidades; Barcelona requeriría un territorio 83 veces mayor que el de su término si quisiera ser autosuficiente. Son dos de las ciudades récord en insostenibilidad.

En el extremo opuesto, Teruel, que “sólo” necesita 5 veces más que su propio término municipal, o Badajoz, que requiere un territorio 2,19 veces mayor del que le corresponde. En todo caso, tanto los 100 de Bilbao como los 2,19 de Badajoz están por encima de lo requerido, que no debería ser mayor que 1.

Estos cálculos tienen que ver con lo que se llama huella ecológica, un indicador que se obtiene relacionando lo que se consume y lo que se ensucia con el territorio del que se dispone para hacerlo. Esa división debería dar un resultado de 1 para que las cosas fueran equilibradas. Sin embargo, la media mundial está en 1,8 y en el caso de España, se queda en 2,6, lo que quiere decir que nuestro país necesita casi “tres países” como él para mantenerse en pie.

El informe titulado “Sostenibilidad Local, una aproximación urbana y rural” fue presentado ayer por el director del OSE, Luis Jiménez Herrero, en presencia de la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa.

El estudio viene a analizar algo así como el “metabolismo” de nuestra civilización. Como cualquier cuerpo, consumimos recursos -como el agua, la energía, el suelo y los alimentos- y generamos residuos, que necesitan un lugar donde depositarse. Y nuestro metabolismo social está claramente por las nubes.

El estudio destaca que todas las ciudades precisan de más territorio del que ocupan, destacando casos como Madrid y Barcelona, Bilbao, Cádiz, Pamplona, Santander o La Coruña. Por el contrario, las ciudades con mejor huella ecológica son Cáceres, Cuenca, Badajoz, Albacete, Córdoba, Jaén y Teruel.

El documento señala también que la huella ecológica del español medio se situó en 2005 en 6,4% hectáreas globales de territorio productivo anuales, lo que indica que como media, cada español necesita ese área territorial al año para satisfacer sus consumos y absorber sus residuos. Del total, el 67,61% corresponde a los consumos energéticos; el 15,7% a la agricultura, el 5,6% a la ganadería y el 5,4% a la pesca.

El informe tiene el objetivo de mostrar las disfuncionalidades que se dan en España entre los entornos urbanos y las áreas rurales. Así, mientras los grandes núcleos habitados son un gran sumidero de población y de recursos, la mayor parte del territorio es un vacío. Las áreas rurales en España ocupan el 90% del territorio, pero en ellas sólo vive el 20% de la población y la huella ecológica es equiparable.

Equilibrar esas tensiones territoriales y potenciar un desarrollo armónico de todos los territorios es un de los objetivos que el análisis de la situación puede ayudar a conseguir, señalaron los autores del informe del OSE.

Datos 2005

El Perfil Ambiental de España 2005, revela que España se configura cada vez más como un país urbano con grandes desequilibrios territoriales: el 80% de la población vive en el 12% de los municipios. Es la principal conclusión del Perfil 2005, un informe elaborado por segundo año consecutivo por el Ministerio de Medio Ambiente, poniendo de relieve además que el volumen de residuos crece (se ha superado por primera vez los 500 kgs/habitante/año), que subsisten las amenazas sobre los ecosistemas terrestres y marinos, que disminuye la capacidad de pesca y que el transporte continúa siendo insostenible.

De este perfil se deduce que mantenemos un crecimiento económico que mejora la calidad de vida de los ciudadanos, pero que ese proceso trae consigo una mayor urbanización y un uso intensivo de los recursos que aumenta la presión sobre el medio ambiente. España tiene cada vez más complicado cumplir con los objetivos del Protocolo de Kyoto.

Frente a esto se abre una pequeña vía de esperanza: han crecido los espacios naturales protegidos en número y extensión, aumenta la depuración de aguas residuales y mejora por tanto la calidad de los ríos, los acuíferos y las aguas residuales. Aumenta también el reciclaje de los residuos urbanos, las empresas con certificación ambiental y el uso de energías renovables. El 14% de los vertebrados presenta algún grado de amenaza, en especial aves, mamíferos y reptiles.

Datos de 2004

El primer Perfil Ambiental de España 2004, publicado por el Ministerio de Medio Ambinte, documento que indica que España se encamina hacia una grave crisis ecológica. Este primer balance, basado en más de un centenar de indicadores homologables internacionales y realizado por más de 70 expertos, recomienda “realizar un gran esfuerzo en España para reorientar su desarrollo hacia la sostenibilidad”.

El Perfil Ambiental se estructura en 13 capítulos que abarcan las áreas ambientales clásicas: aire, agua, biodiversidad, territorio, residuos, etc.

Según el estudio:

– Crece la concentración en el litoral: el 40% de la población reside junto a la costa, en contraste con amplias zonas muy despobladas como Aragón, Castilla y León, Castilla La Mancha o Extremadura.

– Las emisiones de gases de efecto invernadero, en los últimos 14 años, han crecido un 40%. El cumplimiento de los compromisos firmados por el Gobierno está seriamente comprometido.

– El transporte aéreo y por carretera ha crecido mucho más que el ferrocarril, con lo que la eficiencia del mismo disminuye.

– Más y más consumo. Entre 1996 y 2000, el consumo de materiales creció un 18%. Esto significa un incremento casi paralelo de los residuos, que casi se duplicó en la década de los 90.

– Biodiversidad amenazada. Aunque hay cada vez más áreas protegidas (un 9% del territorio), la presión sobre los ecosistemas es enorme. En la década de los 90 la superficie urbana creció un 40%. Por otra parte, existe sobreexplotación pesquera pese a que se ha reducido la flota.

– Ecoeficiencia en entredicho. Entre 1996 y 2001, el consumo de agua aumentó un 25% más que el PIB. La agricultura consume un 80% del agua.

-Un 40% de la población vive en sólo 50 grandes municipios, lo que implica aire más contaminado. La mayor preocupación es la presencia de óxidos de nitrógeno, además del ozono troposférico en los veranos.

Enlaces de interés:

www.mma.es
www.sostenibilidad-es.org/

Fuentes:

El Mundo, 18 febrero 2009
Lavozdegalicia.es, 23 julio 2009
Público, 22 diciembre 2009
Europapress, 3 septiembre 2012
El Mundo, 19 enero 2005
El País, 26 mayo 2006

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