Sociedad y Medio Ambiente

Huella ecológica

Enero 2012

La huella ecológica de Europa

La humanidad ha duplicado en los últimos 40 años su huella ecológica global, según el informe “Planeta Vivo” de World Wildlife Fund (WWF).

La Huella Ecológica se define como: el área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesario para producir los recursos utilizados y para asimilar los residuos producidos por una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida.
 Su objetivo fundamental consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, consecuentemente, su grado de sostenibilidad.
 De esta forma, si se consume más de la cantidad disponible, se genera un “déficit ecológico” y, por tanto, una huella mayor.

Según el estudio de WWF, la población mundial utilizó de media en 2007 el equivalente a 1,5 planetas para sostener sus actividades. Por lo que la huella ecológica del continente es 2,2 veces más grande que el tamaño de su propio territorio.

La organización conservacionista ha puesto en evidencia por medio de su Informe, que en la Unión Europea vivimos muy por encima de nuestras posibilidades: mientras que la biosfera es capaz de producir 1,8 hectáreas por persona, la humanidad consume una media equivalente a 2,2 hectáreas, un consumo que en el caso europeo alcanza las 4,9 hectáreas por habitante. En tan sólo tres décadas este déficit ha aumentado espectacularmente y hoy consumimos el doble que en 1961.

El cálculo de la huella ecológica se realiza teniendo en cuenta numerosos parámetros, como la importación de madera, pescado, metales o combustibles de otros países, aunque otros fenómenos, más difíciles de cuantificar (como la radioactividad, la absorción de metales pesados o la lluvia ácida) no se han podido incluir en el informe.

Por países, el mayor déficit ecológico de Europa lo tiene Bélgica, seguido de Chipre, Malta, Holanda, Macedonia e Italia. España, Suiza y Grecia comparten la séptima, octava y novena posición respectivamente. Reino Unido cierra este top 10. Respecto a la huella de cultivos de Europa, España destaca entre los primeros lugares, más concretamente en la quinta posición, solo superada por Dinamarca, Chipre, Holanda y Bélgica.

Como ejemplo de mala gestión, el país galo a pesar de haber mejorado ligeramente su bioproductividad, el incremento de la población, del consumo y el empleo de una agricultura intensiva, han provocado que se sobrepase con creces la capacidad de regeneración de su biosfera. Algo similar ha sucedido en Grecia, debido a una expansión económica rápida y totalmente insostenible.

El ejemplo contrario sería el de Polonia pues, desde la caída de la URSS, se ha convertido en el mejor exponente de la introducción de tecnologías innovadoras, así como de la buena relación entre recursos disponibles y consumo. 

Un de las soluciones que lanza WWF para equilibrar la huella ecológica en las distintas regiones europeas, es que cada país viva de su propia capacidad biológica o que a cada ciudadano se le aplique una cuota de la que no puede pasarse, la cual sería según los parámetros europeos la equivalente a 1,8 hectáreas una cifra que, a día de hoy, queda aún muy lejana de la realidad de las 4,9 hectáreas por habitante.

Huella ecológica de España

España se sitúa en el puesto 19 del mundo y en el 12 de Europa en cuanto a mayor huella ecológica por persona. En España, el área disponible para mantener el consumo de los recursos naturales y absorber las emisiones de dióxido de carbono –esto es su “biocapacidad global”–, se ha superado casi tres veces y media. Lo cual quiere decir que se necesitan casi 3,5 superficies como la de España para satisfacer el nivel de desarrollo actual. Con respecto al anterior informe, de 2008, España ha rebajado su presión al entorno, ya que antes se situaba en el puesto 12 mundial.

Por su parte, los datos del análisis de la huella ecológica publicados por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM) y el informe “Sostenibilidad local” del Observatorio para la Sostenibilidad de España (OSE) señalan que cada español necesita como media 6,4 hectáreas de territorio para satisfacer sus consumos y absorber sus residuos, casi el triple de la cantidad que el país se puede permitir.

Según estos informes, la huella ecológica española ha crecido un 34% en los últimos diez años, en mayor parte debido al incremento del consumo energético.

Las ciudades con la huella ecológica más elevada son: Madrid, Barcelona, Cádiz, Pamplona, Bilbao, La Coruña y Santander. Las provincias con un déficit ambiental más acusado, necesitan más de diez veces su territorio para mantener el nivel de consumo actual. Esta es también el caso de las provincias del litoral que, excepto Granada y Almería, cuentan con un déficit ambiental severo o muy severo.

En el lado opuesto se sitúan las ciudades de Cuenca, Badajoz, Albacete, Jaén, Teruel, Cáceres y Córdoba, con tendencia al superávit ecológico ya que disponen de más hectáreas de las necesarias para cubrir su consumo y los residuos de sus habitantes.

Las diferencias geográficas según el estudio también son evidentes ya que las provincias del norte tienen en general un déficit severo, frente a las del sur, con tendencia al superávit ecológico.

La huella hídrica también es alta

El Índice Planeta Vivo recoge además la “huella hídrica” de la producción mundial, una variable que analiza el consumo de agua por persona. España ocupa el puesto número 25. Entre los primeros lugares de esta clasificación están India, China, EE.UU, Brasil e Indonesia.

Por su parte, otro concepto que señala la sobreexplotación insostenible del agua es el de la “huella virtual”. Este indicador alude a que los ciudadanos no sólo consumen agua cuando se duchan, beben o friegan los platos, sino también cuando comen o se visten. Según un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), en España, cada ciudadano necesita algo más de un millón de litros de agua al año para realizar todas sus tareas.

El informe de WWF finaliza con que si se continúa con la misma gestión de los recursos, la humanidad necesitará dos planetas en 2030 y casi tres en 2050. Según los responsables de esta ONG, los mayores esfuerzos para disminuir la huella ecológica se deben centrar en la energía y la alimentación. Como principales consejos, se propone el aumento de las energías renovables y el descenso del consumo de carne y productos lácteos.

En definitiva, estos indicadores dejan bien claro que el modo de vida de los países desarrollados, como España, no puede continuar de la misma forma y mucho menos extenderse al resto del planeta.

Fuentes:

El Mundo, 16 junio 2005
Informa Planeta Vivo, WWF, 2010
Revista Consumer, enero 2012

3 comentarios sobre
Huella ecológica

  1. Definitivamente los países avanzados, tienen aspectos a trabajar como es el caso de la huella ecológica, sin embargo corresponde también a todos los seres humanos aportar un poquito en bien de la humanidad.

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