Sociedad y M. Ambiente

Gestión Sostenible y Negocio social

Agosto 2012

España

Por definición, la única meta de las empresas es la de maximizar su beneficio con el mínimo coste. Más aún con relación a las pequeñas y medianas empresas: se ha asumido que “bastante tienen con sobrevivir en un ambiente de competencia extrema respecto de las grandes firmas”. ¿Cómo surge la cuestión de involucrarlas en estos objetivos que suponen una ambición teóricamente tan alta? La respuesta hay que buscarla en la identificación de nuevas oportunidades de mercado y en la anticipación de potenciales riesgos para el negocio.

Cuando un empresario quiere mejorar su beneficio, cada vez más ha de tener en cuenta variables que carecen de un valor económico fijo o fácilmente cuantificable, analizando la relación que tiene su empresa como entidad capaz de transformar su entorno. Esto se está traduciendo en memorias de sostenibilidad o de responsabilidad social corporativa. El esfuerzo que puede suponer estas medidas recibe la compensación de una mejora cualitativa de su posición en el mercado a través de un aumento en la credibilidad empresarial, en la fidelidad de los clientes y en el nivel de satisfacción de los empleados.

Este comportamiento aún no está generalizado ni mucho menos en el sector de las pymes debido a la complejidad que el proceso encierra y a la falta de asesoramiento que reciben los pequeños empresarios en este tema. Por ello la asociación Global Reporting Initiative (GRI) ha elaborado un manual claro, breve y sencillo donde aclara los pasos a seguir para la implantación de estas políticas en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. La han utilizado más de 600 organizaciones dedicadas a campos sin ninguna relación entre sí (artes gráficas, hostelería, servicios financieros, gestión de residuos, etc.) de todo el mundo con un resultado ampliamente satisfactorio.

En el manual se distinguen cinco fases o etapas:

– (“Prepárese”) recomienda formar un grupo de trabajo y un coordinador, diseñar un calendario, comunicarlo a todos los sectores de la empresa y averiguar la situación real de la misma.

– (“Planifique”), se centra en lo que hay que incluir en la memoria, revisando las actividades esenciales y las metas reales, sin limitarse a describir los procesos productivos o el servicio que ofrece. Es necesario identificar a los grupos de interés.

– “Evalúe” permite traducir los aspectos identificados en el apartado anterior en indicadores cuantificables, sirviéndose de los que la guía del GRI les sugiere.; unos centrales y otros de carácter adicional.

– “Elabore la memoria” propone la divulgación de la información recopilada. Se aconseja comprobar la calidad de los resultados de los indicadores. Es bueno presentar una memoria equilibrada, que no informe sólo de los logros, sino que razone por qué no pudieron cumplirse los objetivos y cómo se espera alcanzarlos en el futuro.

– El quinto y último paso, “mejore y siga avanzando” recoge los comentarios de grupos de interés internos y externos e invita a los empresarios a recoger el reconocimiento social por la realización de este esfuerzo presentando sus resultados a concursos, premios, etc.

Por definición, la única meta de las empresas es la de maximizar su beneficio con el mínimo coste. Más aún con relación a las pequeñas y medianas empresas: se ha asumido que “bastante tienen con sobrevivir en un ambiente de competencia extrema respecto de las grandes firmas”. ¿Cómo surge la cuestión de involucrarlas en estos objetivos que suponen una ambición teóricamente tan alta? La respuesta hay que buscarla en la identificación de nuevas oportunidades de mercado y en la anticipación de potenciales riesgos para el negocio.

Cuando un empresario quiere mejorar su beneficio, cada vez más ha de tener en cuenta variables que carecen de un valor económico fijo o fácilmente cuantificable, analizando la relación que tiene su empresa como entidad capaz de transformar su entorno. Esto se está traduciendo en memorias de sostenibilidad o de responsabilidad social corporativa. El esfuerzo que puede suponer estas medidas recibe la compensación de una mejora cualitativa de su posición en el mercado a través de un aumento en la credibilidad empresarial, en la fidelidad de los clientes y en el nivel de satisfacción de los empleados.

Este comportamiento aún no está generalizado ni mucho menos en el sector de las pymes debido a la complejidad que el proceso encierra y a la falta de asesoramiento que reciben los pequeños empresarios en este tema. Por ello la asociación Global Reporting Initiative (GRI) ha elaborado un manual claro, breve y sencillo donde aclara los pasos a seguir para la implantación de estas políticas en el ámbito de la pequeña y mediana empresa. La han utilizado más de 600 organizaciones dedicadas a campos sin ninguna relación entre sí (artes gráficas, hostelería, servicios financieros, gestión de residuos, etc.) de todo el mundo con un resultado ampliamente satisfactorio.

En el manual se distinguen cinco fases o etapas:

– (“Prepárese”) recomienda formar un grupo de trabajo y un coordinador, diseñar un calendario, comunicarlo a todos los sectores de la empresa y averiguar la situación real de la misma.

– (“Planifique”), se centra en lo que hay que incluir en la memoria, revisando las actividades esenciales y las metas reales, sin limitarse a describir los procesos productivos o el servicio que ofrece. Es necesario identificar a los grupos de interés.

– “Evalúe” permite traducir los aspectos identificados en el apartado anterior en indicadores cuantificables, sirviéndose de los que la guía del GRI les sugiere.; unos centrales y otros de carácter adicional.

– “Elabore la memoria” propone la divulgación de la información recopilada. Se aconseja comprobar la calidad de los resultados de los indicadores. Es bueno presentar una memoria equilibrada, que no informe sólo de los logros, sino que razone por qué no pudieron cumplirse los objetivos y cómo se espera alcanzarlos en el futuro.

– El quinto y último paso, “mejore y siga avanzando” recoge los comentarios de grupos de interés internos y externos e invita a los empresarios a recoger el reconocimiento social por la realización de este esfuerzo presentando sus resultados a concursos, premio

Mundial

El fundador del “Graneen Bank” Yunus, afirma que muchos de los errores del modelo actual se basan en que se trata a las personas como “máquinas de hacer dinero”.
Propone, una alternativa para afrontar los retos actuales, defendiendo los negocios sociales, como aquellos dedicados a solucionar problemas y no tanto a lograr un beneficio personal.

En esta línea ya se encuentran empresas como “Uniglo”, que lleva a cabo algunos proyectos en Bangladesh en los que es necesario la aplicación de innovación y tecnología.

Se están trabajando, en zonas del noreste de Japón asoladas por el tsunami de marzo de 2011, algunos proyectos empresariales con mujeres, para revivir la zona.

Fuentes:
Revista Ambienta, Nº 51, enero de 2006
El País, 26 de julio de 2012

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