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Energía

Gestión de residuos radiactivos

Enero 2012

Se entiende por residuo radiactivo: “cualquier material o producto de deshecho para el cual no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado con radionucleidos en concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por el Ministerio de Industria y Energía previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear” (Ley 54/1997, de 27 de Noviembre, del Sector Eléctrico en modificación del artículo 2 de la Ley 25/1964, de 29 de abril, de la Energía Nuclear, siendo esta última la que regula los residuos radiactivos). 



La gestión de los residuos radiactivos en España, incluidos el combustible gastado y el desmantelamiento y clausura de las instalaciones nucleares y radiactivas, corresponde a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. (Enresa).

El Consejo de Seguridad Nuclear es quien ejerce la vigilancia y control de los residuos radiactivos generados en las instalaciones nucleares y radiactivas cubriendo las etapas de producción, acondicionamiento, transporte y almacenamiento de los mismos y de las actividades realizadas por las empresas o entidades que participan en cada una de estas etapas; con el objetivo de que los residuos no se dispersen en el medio y la radiactividad no suponga un riesgo para la población. 



Generación de residuos radiactivos 



Los residuos radiactivos son generados antes, durante y después del aprovechamiento del uranio para obtener energía eléctrica, desde que se extrae hasta la clausura de la central nuclear: 


-Minería y tratamiento del mineral de uranio: estas actividades son las que producen mayor volumen de residuos.

-Enriquecimiento y fabricación del combustible: se generan pequeñas cantidades de residuos sólidos y líquidos ligeramente contaminados con uranio, ya que la gran mayoría del uranio se recupera. Los efluentes gaseosos son tratados antes de liberarlos a la atmósfera. 


-Operación de los reactores para producción de energía eléctrica: generación de residuos radiactivos sólidos o solidificados de bajo y medio nivel de actividad que contienen, fundamentalmente, productos de activación y fisión; residuos de la depuración del agua de los sistemas de refrigeración y de las piscinas, y gases.

-Combustible irradiado: cuando este combustible se descarga del reactor contiene alrededor de: 
0,8% de U 235 sin quemar 
94,3% de U 238 
4,9% de productos de fisión e isótopos radiactivos, entre los que se incluyen alrededor de un 1% de una mezcla de diferentes isótopos del plutonio. Este combustible constituye un residuo de alta actividad. 


-Desmantelamiento de instalaciones: al acabar su vida útil todos los equipos y materiales que han sido radiados conforman un gran volumen de residuos radiactivos, fundamentalmente de baja radiactividad. 



Otras fuentes de generación son los materiales radiactivos que se usan en medicina, industria, agricultura e investigación. Todos los residuos radiactivos que se generan, tanto en las aplicaciones médicas como en las industriales, son residuos de baja y media actividad. 


Clasificación 



Los residuos radiactivos pueden clasificarse de muy diferente manera: en función de su origen, por su forma (líquida, sólida o gaseosa), por sus niveles de radiactividad, por la larga/corta vida de los isótopos radiactivos que contienen, por la intensidad de las radiaciones penetrantes que emiten, por sus requerimientos de almacenamiento o por su radiotoxicidad. Cada país puede aplicar diferente criterio de tipificación; pero hay dos criterios que tienen una importancia primordial: el período de semidesintegración de los isótopos que contienen y la actividad de tales isótopos, en cuanto a su contenido en emisores alfa, beta, gamma y neutrones. 



El período de semidesintegración es el tiempo que tarda en reducirse el número de átomos radiactivos a la mitad. Por emisores alfa, beta y gamma se entiende por isótopos que emiten radiaciones ionizantes de distinta capacidad de penetración. Las radiaciones ionizantes provocan cambios químicos en el material con el que interactúan, de ahí que sea tan importante conocer el tipo de emisores que contienen los residuos nucleares para saber en qué medida la exposición afectaría a nuestra salud. La radiación alfa es la menos penetrante y puede ser detenida por una hoja de papel, la radiación beta no llega a atravesar una lámina de aluminio, mientras que la gamma es la más peligrosa con elevado nivel de penetración y sólo puede ser retenida por gruesas capas de plomo o cemento.

La Comisión Europea emitió la siguiente Recomendación de Clasificación de Residuos Radiactivos, que entró en vigor el 1 de Enero del 2002: 


– Residuos radiactivos de transición: principalmente de origen médico, que se desintegran durante el periodo de almacenamiento temporal, pudiendo a continuación gestionarse como residuos no radiactivos. 


– Residuos de baja y media actividad: no desprenden calor. 


– Residuos de vida corta: contienen nucleidos cuya vida media es inferior o igual a treinta años, con una concentración limitada de radionucleidos alfa de vida larga. 


– Residuos de vida larga: radionucleidos y emisores alfa de vida larga cuya concentración es superior a los límites aplicables a los residuos de vida corta. 


– Residuos de alta actividad: desprenden calor durante su almacenamiento y evacuación, y su período de semidesintegración es mayor de treinta años. Se obtiene principalmente del tratamiento/acondicionamiento del combustible gastado.

¿Qué se hace con los residuos? ¿Qué se podría hacer?

El combustible gastado, una vez extraído del reactor nuclear, debe ser almacenado en agua para que descienda su temperatura. Tras unos años de enfriamiento se puede optar por: 


– Ciclo abierto: el combustible gastado permanece almacenado temporalmente en las piscinas de las centrales nucleares, o en otros sistemas de almacenamiento temporal, en espera de su gestión final. 


– Ciclo cerrado: el combustible gastado se “recicla” (reprocesado), recuperándose el uranio y el plutonio que aún contiene para fabricar combustible nuevo. Para aprovechar ese combustible reprocesado es necesario utilizar nuevos reactores nucleares, los llamados reactores rápidos, que son caros y escasos. Los residuos resultantes se gestionarán como residuos de alta actividad. 


– Ciclo cerrado avanzado: se extraen del combustible gastado los isótopos radiactivos de vida larga y se transmutan (transforman) en otros de vida corta, o incluso no radiactivos. El proceso de transmutación (una vez esté disponible a escala industrial) generará una menor cantidad y toxicidad de residuos de alta actividad. 



Tipos de almacenamiento de los residuos radiactivos: 


– Almacén temporal individualizado: en la propia central que lo haya producido. 


– Almacén temporal centralizado: es básicamente un sistema de almacenamiento diseñado para albergar el combustible gastado y los residuos de alta actividad de todas o varias centrales nucleares de un mismo país.

– Almacén geológico profundo: es una instalación que sirve para almacenar residuos radiactivos de alta actividad, dentro de formaciones geológicas estables. Los países que más han avanzado en esta línea son Finlandia y Estados Unidos, que cuentan con un emplazamiento en fase de caracterización.

Países como Francia y Suecia tienen programas desarrollados pero sin emplazamiento elegido. 



La energía nuclear tiene sus pros y sus contras. El gran debate entre defensores y retractores nace precisamente de la generación de residuos radiactivos. La tendencia entre los ciudadanos es  tener una percepción negativa de la energía nuclear, y esto parece que seguirá siendo así hasta que no se alcance una solución definitiva en la gestión de los residuos. Por ejemplo, los gobiernos finlandés y sueco han optado no sólo por informar a su población sino por consensuar las decisiones en gestión de sus residuos radiactivos. 



Cada país está trabajando o bien para encontrar almacenamientos geológicos definitivos (EEUU) donde los residuos tardarán entre 100.000 y 1.000.000 de años en alcanzar los niveles de radiactividad natural, o bien reprocesado ( Reino Unido, Francia, Rusia, Japón) que es una tecnología que apenas se ha desarrollado e implica elevados costes. En cualquier caso, ningún país ha encontrado una solución definitiva. 



En España, la política en materia nuclear parece que ha abandonado la opción del ciclo cerrado y los residuos se destinan directamente a almacenamiento. Cada central guarda sus propios residuos para acondicionarlos y estabilizarlos para después, enviar los de baja y media actividad a El Cabril (Córdoba) y los de alta actividad en el futuro serán almacenados en las instalaciones que se van a construir en Villar de Cañas (Cuenca), el emplazamiento por fin escogido como almacén temporal centralizado.

Enlaces de interés:

www.enresa.es/

Fuentes: 


Consejo de Seguridad Nuclear
ENRESA

El País, 15 junio 2004

El País, Vida y Artes, 8 abril 2009

Fundación Vida Sostenible, enero 2012

2 comentarios sobre
Gestión de residuos radiactivos

  1. CIERRE GAROd1A YA!!!!! Es caduca e insugera. No debe prevalecer ningun motivo politico, ni economico para el cierre, tan solo nuestra salud. CIERRE GAROd1A. Este af1o ha tenido 9 accidentes. A que esperan, a tener mas motivos? GAROd1A = PELIGRO

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