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Residuos

Gestión de purín y restos animales

Noviembre 2008

En España el consumo de carne porcina es elevado, y por tanto la generación de purines (desechos orgánicos) y sus despojos son un problema. 



Según un artículo publicado por Jerónima Alises, Vicente Luchena y Julio Ruiz en la revista El Ecologista, las granjas intensivas emplean sistemas de limpieza en los que se utiliza el agua a presión para el arrastre de las deyecciones. Este sistema, que en un primer momento facilita considerablemente el manejo de los excrementos y aporta mejoras en las condiciones higiénicas y sanitarias de las granjas, tiene, por el contrario, la enorme desventaja del gran incremento del consumo de agua y de la complicación del manejo del purín. El excesivo aporte de estiércol provoca que los nitratos, las principales sales contenidas en los purines, se vayan filtrando y terminen contaminando acuíferos y aguas superficiales. 



La OMS advierte de la peligrosidad de consumir agua que contenga más de 25 miligramos de nitratos por litro. Sin embargo, la UE permite el consumo de aquellas aguas cuya concentración de nitratos no supere el 50 miligramos, un nivel que se supera con creces en muchos acuíferos españoles. 



Para pequeñas granjas puede servir el sistema de balsas impermeabilizadas en las que se evapora el agua para luego aplicar adecuadamente sobre el terreno el estiércol pastoso. 



Para granjas de mayor volumen o mayores cantidades de purín, se pueden utilizar sistemas de depuración convencional, en los que se separa sólido y líquido. El líquido puede ir para riego y el sólido compostarse con restos vegetales. 



También existen algunas plantas que intentan generar energía eléctrica a través del biogás como media alternativa a los pozos incontrolados o vertidos al alcantarillado.

En el último trimestre de 2008, las plantas que reciclan los purines están cerrando sus puertas, porque han tenido que frenar su actividad para no tener pérdidas. El Real Decreto que regula el sector se aprobó en 1998 y se renegoció en 2007. Dado el elevado coste que supondría a los ganaderos pagar su tratamiento, la Administración decidió incorporar esta actividad al régimen especial de las energías renovables, que reciben una ayuda pública por ser limpias, pero muy caras. Gracias a ellas, las plantas de cogeneración aparecieron. Las plantas funcionan con gas natural, que es lo que subvenciona el Ministerio de Industria. 



La revisión de la ley incluía una revisión de las subvenciones. Por esa medida, las plantas están amenazadas de quiebra. Al final de 2008, seis plantas están cerradas (tres en Cataluña, dos en Castilla y León y una en Aragón). Esta situación genera un problema ambiental. 



La normativa europea sobre restos de animales

La norma europea divide en tres categorías los subproductos de origen animal y define protocolos para su manipulación y eliminación. En la categoría número 1 están recogidos los más peligrosos, es decir, los residuos de rumiantes (vacas, cabras, corderos), susceptibles de tener priones. Con estos no hay nada que hacer: se recogen y se mandan a la hoguera, previo paso por las plantas transformadoras.

En la categoría 2 entrarían los conejos, gallinas, cerdos que hayan muerto en las granjas. Esos pueden pasar a plantas de transformación y después ser incinerados o depositados en vertederos autorizados. Aunque también se prevé que estos residuos puedan ser usados finalmente como abono o como materia prima en una instalación de biogás, pero, en la práctica, la incineración es la salida más común, por no decir la única. 



En la categoría 3 se recogen los residuos de animales que se han destinado a consumo humano, es decir, los despojos de carnicerías, pescaderías, mataderos, industrias cárnicas. Estos sí pueden ser utilizados para elaborar alimentos de animales de compañía. 



Aunque los subproductos animales tradicionalmente se han dedicado a la elaboración de harinas y piensos, son muchos los usos que pueden tener estos materiales, desde el cuerno a las pezuñas, los pelos o las plumas: piel para ropa y complementos de moda, cuerdas para las raquetas de tenis e instrumentos musicales, cápsulas de gelatina, lubricantes, películas de fotografía, cepillos de dientes, cebos de pesca… 



Aragón

Desde marzo de 2004, el Gobierno mediante Real Decreto de Energía Renovables, rebajó las retribuciones previstas para las plantas de cogeneración eléctrica a partir del tratamiento de purines. 



La Asociación de Empresas para el Desimpacto Ambiental de Purines (ADAP), manifestó en su momento su disconformidad con la medida, debido al reducido precio que se fijó a la energía obtenida a partir de purines. En ese año 12 de las 16 plantas existentes amenazaron con cerrar por falta de rentabilidad. 



Navarra

La empresa navarra Ecoenergía ha desarrollado un procedimiento técnico que soluciona el grave problema medioambiental ocasionado por la acumulación de purines de cerdo en las explotaciones agrarias, dándoles salida como fertilizante orgánico. 



El tratamiento es capaz de depurar cada año 70.000 litros de purines mediante un proceso de bidestilación. Se utiliza un sistema de cogeneración mediante suministro de gas natural a la planta, del que se aprovecha la energía calorífica proveniente de los gases de escape y circuitos de refrigeración. El sistema separa el agua y los volátiles del resto de componentes del purín, sin destruir las cualidades de éste como fertilizante orgánico, de tal manera que los niveles de vertido son prácticamente nulos. El proceso reduce al mínimo los olores, obtiene agua limpia utilizable en el proceso, así como abono en forma de palets, sin olor, seco y manejable. En 2006 se han producido 300 toneladas de fertilizante orgánico inocuo.

Además de depurar los purines y ser autosuficiente en materia de energía, la planta produce 15 MW de energía eléctrica, que se inyecta a la red general. Existen 2 motogeneradores de 7.500 kW de potencia cada uno, con los que se generan 120 millones de kilovatios/hora anuales de energía eléctrica y funciona de continuo durante todo el año. Con el calor sobrante se calientan unos invernaderos de 4.900 metros cuadrados, situados junto a la instalación, en los que se producen 250 toneladas de tomates hidropónicos (sin tierra).

Fuentes: 


Revista El Ecologista, nº44, julio 2004
El País, 11 abril 2004
DEIA, 15 noviembre 2006
El País, 18 junio 2007
El Mundo, 28 noviembre 2008

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