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Envases efímeros

El plástico asfixia el planeta pero sigue estando presente en las estanterías

recogidadeplasticoFotografía tomada por Laura Velasco en Playa de La Lanzada, Galicia, durante una actividad de conteo de plásticos.

Llevar a cabo una vida sin consumir plástico actualmente es muy complicado. Por mucho que queramos abandonarlo, en la vida cotidiana de una forma u otra nos encontramos que este material está presente en cada cosa que utilizamos, ¿por qué una persona que está concienciada con los problemas que conlleva el uso de plástico no puede prescindir de él por completo?

Los científicos estiman que hay alrededor de cinco billones de trozos de plástico en los mares de todo el planeta. Los llamados macroplásticos, como las bolsas, botellas, envases, etc; representan una grave amenaza para los seres vivos y para la industria basada en el mar como es la pesca, así como para la acuicultura y la producción de energía. Con el paso del tiempo, la dinámica de las olas, el salitre, las corrientes, la variación de temperatura y los rayos del sol van fragmentando los macroplásticos, dando lugar a los denominados microplásticos de un tamaño inferior a los 5 mm de tamaño.

Actualmente vivir sin plástico al 100% es prácticamente imposible. Las empresas, por ejemplo de la industria alimentaria, envuelven innecesariamente las frutas y verduras con plásticos por razones, dicen higiénicas, cuando estos alimentos ya tienen una envoltura natural. Sin embargo, el plástico podría ser reemplazado por otro tipo de materiales menos perjudiciales y con características totalmente opuestas al plástico, como por ejemplo cartón prensado, material semirrígido que se obtiene a partir de pasta de papel, y que se usa para el envasado de determinados productos, especialmente bandejas de frutas y huevos. Otro material utilizado es el almidón de maíz, que es un material totalmente compostable obtenido de las plantas y eco-friendly. Este material se puede tirar al contenedor de orgánicos y en la planta de compostaje lo convertirán en compost.

Una de las empresas relacionada con la industria alimentaria que está comprometida con la eliminación de plástico en España es Lidl. El primer hito consumado como compromiso global de Lidl es reducir en un 20% el plástico de todas las categorías de producto hasta el año 2025; además en el actual año 2019 están eliminando de sus tiendas todos los artículos de plástico de un solo uso y se han comprometido a garantizar que todos los envases de plástico de los productos de marca propia sean 100% reciclables (fácilmente separables en 2025). Como alternativa a las bolsas de plástico, Lidl apuesta por la reutilización. Por eso ofrece al consumidor bolsas de rafia reutilizables a 0,50€, para que el cliente la adquiera una vez y la reutilice siempre que vaya a hacer la compra. Alternativamente, también se ofrecen dos tamaños de bolsas de papel para clientes que no traigan consigo su propia bolsa.

Ojalá que estas medidas pioneras de Lidl supongan una predisposición de que las demás empresas de este sector en España eliminen por completo el uso del plástico, de momento Mercadona ha empezado a sustituir las bolsas de plástico por bolsas de papel, rafia y reutilizables, y Carrefour también ha lanzado una iniciativa llamada Act for Food, en la que los clientes podrán utilizar sus propios recipientes y bolsas para realizar sus compras en la carnicería, charcutería, pescadería y frutería.

Las empresas tienen que cambiar su mentalidad ya, dejando de utilizar plásticos de un solo uso que tenemos apenas unos minutos en nuestra mano, y que después tardan años en degradarse. Estos plásticos acaban en mares y océanos, donde numerosos seres vivos salen perjudicados, ingiriéndolos pensando que es alimento o siendo atrapados por ellos. Gran parte de la fauna dependiente del mar para vivir se encuentra día a día en grave peligro, pero no solo estas especies salen perjudicadas, los seres humanos también.

Estamos comiendo plástico sin darnos cuenta. Según WWF al año ingerimos unos 250 gramos de plástico, lo equivalente al peso de una tarjeta de crédito cada semana en nuestro cuerpo, que un día usamos, acabó en el océano, se descompuso en miles de partes y ahora está dentro de cada pez que nos comemos. La ingestión de microplásticos conlleva a la penetración de numerosas toxinas en la cadena alimentaria y se crea un potencial de bioacumulación, migrando estas toxinas desde los plásticos hasta zonas del cuerpo como los músculos y la grasa. Estos solo son más datos para quitarnos la venda de los ojos y darnos cuenta de que necesitamos medidas ya.

Aunque no queramos plásticos en nuestras vidas, y pese al esfuerzo de las empresas y sus profesionales, que garantizan que los alimentos lleguen en las mejores condiciones posibles a los consumidores, muy probablemente los animales que ingieren microplásticos se encuentran en nuestras dietas, por lo que un mínimo porcentaje de microplásticos va a introducirse en nuestros organismos.

En la actualidad, organizaciones ambientalistas se encargan de sensibilizar a empresas y consumidores desde el punto de vista de la sostenibilidad, por lo que hoy en día, hay empresas que desempeñan un papel fundamental para cambiar esta terrible insostenibilidad en la que todo el planeta se ve envuelto.

A nivel nacional empresas como Ecoalf tienen como finalidad fabricar ropa de primera calidad a partir de de desechos plásticos retirados de los océanos, además de algodón, lana y café reciclados, los cuales se usan para fabricar el 80% de cada una de las prendas. Esta empresa colabora con pescadores que recogen y separan la basura de los océanos. Se calcula que se han extraídos de Mar Mediterráneo 205 toneladas de plásticos y que posteriormente se han utilizado para fabricar estas prendas sostenibles.
Por otro lado, la empresa Estrella Damm está esforzándose en eliminar las anillas de plástico utilizadas en los packs de las latas, inició las pruebas del sistema LatCub que permite agrupar los packs de latas con un embalaje de cartón 100% biodegradable.

A nivel internacional se ha presentado un proyecto en el cual colaboran marcas como Nestlé, PepsiCo, Danone, Carrefour, etc. Este proyecto, llamado Loop, tiene como principal objetivo reutilizar recursos y reciclaje para crear envases eco-friendly. Este proyecto busca acercarse más al desperdicio cero y reducir la contaminación que provocan los plásticos. Las empresas ofrecerán a los consumidores sus productos a través de la plataforma Loop, de forma online el consumidor comprará los productos, y un repartidor los entregará en casa. En un futuro muy próximo, las empresas antes mencionadas ofrecerán productos como champú para el pelo, detergentes, etc, en botellas de vidrio y de metal reutilizables, y se podrán recuperar vacíos para ser limpiados y reutilizados.

Laura Velasco Puig

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