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Cambio Climático

Efectos del cambio climático sobre la sociedad

Agosto 2012

En un estudio realizado por Pedro José Linares, secretario confederal de Salud Laboral de CCOO y presidente de ISTAS-CCOO; José Vicente Martí Boscà, doctor en Medicina, profesor de la Universidad de Valencia y director del estudio; y José María Ordóñez Iriarte, doctor en Medicina Preventiva, presidente de la SESA han llegado a la conclusión de que el cambio climático es una seria amenaza para la población en España.

El clima es uno de los procesos reguladores de la vida en el planeta, y cualquier perturbación de este puede tener serias repercusiones en el bienestar de la población. Además, debido a la situación geográfica, las características del territorio y su problemática ambiental, España es un país con especial vulnerabilidad.

Basándonos en esto, las personas que han realizado este estudio están de acuerdo en que no se está actuando para que exista una mitigación de este cambio, ni una adaptación en el sector de la salud. La información que recibe la población no es adecuada ni suficiente.
Además, el informe señala la falta de un liderazgo en la salud pública que refuerce la colaboración entre Administraciones autonómicas y la administración central y entre la administración sanitaria y la ambiental.

Datos 2011

El escenario casi catastrófico para la economía española ya tiene fecha: el año 2080. En la revista PNAS del mes de febrero ha publicado un estudio, realizado por encargo de la Comisión Europea, en el que se analizan al detalle las consecuencias económicas en las distintas regiones del Viejo Continente del aumento de la temperatura como consecuencia del calentamiento del planeta.

Esta herramienta servirá a los políticos de Bruselas para tomar medidas necesarias con las que afrontar el futuro de Europa. El trabajo, liderado por investigadores españoles, ofrece distintas proyecciones sobre lo que sucederá en el continente dentro de 69 años y con los que la Comisión establecerá sus protocolos de actuación. Y lo hace en cinco campos especialmente afectados por el crecimiento de la temperatura: agricultura, turismo, caudal de los ríos, costas y salud pública.

De las conclusiones que ofrece el trabajo, la primera que se puede extraer de una lectura a trazo grueso es que el sur pierde y el norte gana. Las conclusiones de un aumento de la temperatura puede llevar a que los suecos dejen de visitar las playas españolas. Se prevé un aumento de unos 5,4ºC, las tierras destinadas al cultivo en el sur de Europa reducirán su productividad un 27%, mientras que en los países nórdicos y bálticos mejorarían un 52% el rendimiento de sus explotaciones agrarias. En esas circunstancias, con un aumento del nivel del mar de 88 centímetros, más de cinco millones y medio de europeos se verían desplazados por las inundaciones, un 1,2 en las islas británicas.

Según el responsable del estudio, sus modelos climáticos de alta resolución muestran patrones de impacto económico en los que sólo Escandinavia y Dinamarca se benefician de los campos. En cambio, en España, Italia y Grecia todos los impactos del calentamiento global son negativos y la vulnerabilidad frente a cada cambio climático es muy superior al resto de Europa.

Datos de 2010: el otro año más cálido

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) presentó el pasado diciembre, en su sede madrileña, el resumen del clima de 2010, declarando que la meteorología no para de dar disgustos, llegando a la conclusión de que estos sucesos se salen de lo habitual. Por ejemplo, entre estos sucesos, podemos destacar la cancelación de muchos vuelos y cierre de aeropuertos en toda Europa debido a las grandes nevadas; los niveles de nieve que se alcanzaron en Gran Bretaña, que no se conocían desde hace décadas; o la ola de calor que arrasó en Rusia (durante 33 días las temperaturas eran superior a los 30ºC) que causó unas 11.000 muertes.

Sin embargo, la situación en España es diferente. Este año se ha caracterizado por un clima lluvioso y de temperaturas altas, aunque más suaves que otros años. Según la Aemet, la temperatura media del año 2010 fue de 15,66ºC, superando 0,42ºC al valor medio normal. Es decir, que este año ha sido, para España, el más fresco de los últimos 15 años, aunque ha sido el más cálido que la media a largo plazo. En cuanto a las precipitaciones, en la mayor parte de España, el 2010 fue de húmedo a muy húmedo y se llegó a superar el 29% al valor normal.

En cambio, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que el año 2010 figura entre los tres años más cálidos, estando por delante de 1998 y 2005, desde que comenzaron los registros instrumentales en 1850. En EEUU, la NASA declaró que “si la tendencia de calentamiento continúa, si siguen aumentando los gases de efecto invernadero, el récord de 2010 no durará mucho”. Pero, por otro lado, la NOAA apuntó este año como el más húmedo desde que hay registros.

El estudio se realizó a partir de datos recopilados en 1.000 estaciones meteorológicas de todo el mundo, observaciones de satélites de la temperatura de la superficie del mar y centros de medición de la Antártida. Un programa informático calcula la anomalía en temperatura, la diferencia respecto a la media 1951-19980.

Los autores del estudio afirman que el récord es “especialmente significativo porque la última mitad del año estuvo marcado por La Niña, un fenómeno periódico que enfría la temperatura del mar en el Pacífico”. Ahora temen que este año El Niño, las erupciones volcánicas y la actividad solar rompan la marca.

Datos de 2004 a 2006: temperaturas en ascenso

En 2004 la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) analizó las consecuencias del calentamiento global. Presentó un informe que preveía un panorama de crecientes cambios, tales como que, en la Península Ibérica tendría lugar un incremento medio de la temperatura de 4 grados centígrados.

La frecuencia de las olas de calor también han aumentado en la pasada década, la referencia pico es 1998, seguido de 2002 y 2003. El calentamiento fue mayor en Rusia y la Península Ibérica. Por otro lado las inundaciones en países de Europa Central fueron devastadoras.

Según el Instituto Nacional de Meteorología el año 2006 ha sido para España el más caluroso de la historia, al menos desde que hay registros, aproximadamente hace 150 años. Las temperaturas estuvieron 1,34 grados por encima de la media. Este valor supera al que se dio en 2003 (1,32 grados).

De continuar con la subida de temperaturas los problemas de salud derivados de las altas temperaturas y la contaminación aumentarán. Pueden aparecer enfermedades nuevas y también resurgir otras ya erradicadas. Quizás incrementen su incidencia en España enfermedades transmitidas por mosquitos (dengue, malaria) y garrapatas (encefalitis).

Los glaciares alpinos, entre 1850 y 1980, ya se han reducido en un tercio y los deshielos seguirán aumentando los vertidos fluviales en el norte de Europa y una desecación de los ríos del sur, con la vertiente mediterránea española como gran perjudicada. Se avisó que el nivel del mar en la costa gallega podía aumentar a razón de 2,2 milímetros anuales.

En 2006, según el Tercer Informe de Evaluación del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), entre 1990 y 2100 la temperatura de la Tierra aumentará entre 1,4ºC y 5,8ºC. Según la Evaluación Preliminar de Impactos en España, un estudio del Ministerio de Medio Ambiente, allá por 2071 la temperatura en nuestro país comenzará a subir hasta siete grados más. Lo que significa que en 20 años habrá 2 grados más.

En unas jornadas sobre la sequía, organizadas por el Ministerio de Medio Ambiente, los expertos explicaron algunos detalles sobre este Tercer Informe de Evaluación. En los últimos 50 años el nivel de gases de efecto invernadero se ha incrementado en la misma medida que en los 10.000 años anteriores. De ahí que crezca la temperatura y, de forma muy notable, los fenómenos meteorológicos adversos. Aumenta el número de días secos, pero hay precipitaciones más intensas (como las extraordinarias tormentas tropicales en Canarias), ahora llueve de forma más desigual, y esto difícilmente sirve de ayuda, porque las aguas tropicales poco se pueden aprovechar. Como consecuencia podrá aumentar la demanda de regadíos. La variación de la distribución de las precipitaciones hará necesario redefinir las políticas hidráulicas, energéticas, agrícolas y medioambientales de planificación del territorio.

También el resto de riesgos naturales de origen climático aumentarán en intensidad y probabilidad. Se elevarán los riesgos de crecidas fluviales y de inestabilidad de las laderas. Los deslizamientos y aludes pueden verse exacerbados por una mayor torrencialidad, cambios en el uso del suelo y menor recubrimiento vegetal.

La sequía va a provocar un aumento de los incendios forestales en todo el Mediterráneo, sobre todo en la península Ibérica, el Magreb, el norte de Italia y los Balcanes, como novedad el riesgo de fuego durará todo el año.

El calentamiento global hará que las aguas superficiales se reduzcan entre el 5 y el 14%.

El riesgo de desertificación pesa sobre el 30% del territorio de España. La Comunidad Valenciana, Andalucía y Canarias son las comunidades autónomas más afectadas, con un 90% de su superficie catalogado con un grado de riesgo alto o muy alto.

En el caso de la subida del nivel del mar en las costas españolas el informe “Impactos en la costa española por el efecto del cambio climático” encargado por el Ministerio de Medio Ambiente a expertos de la Universidad de Cantabria, establece que habrá un retroceso de 15 m de playa de media en España.

El nivel del mar sube por el deshielo de los glaciares, pero también principalmente porque el agua al calentarse ocupa un mayor volumen. Este aumento lo hemos podido constatar en los últimos 40 años con una medición de 2,5 mm al año.

Además, según este informe, el Delta del Ebro, Doñana, la Albufera de Valencia o la Manga del Mar Menor, zonas de poca altura y fácilmente inundables son las zonas más amenazadas. Medio Ambiente recomienda a los ayuntamientos alejar ya las construcciones en marcha junto a la costa.

En cuanto a los ecosistemas terrestres atlánticos puede aumentar la productividad, y en los mediterráneos quizás disminuya. Se alterarán a fenología y las interacciones entre especies, y aumentarán las plagas y especies invasoras. El norte de la península tenderá a la mediterranización y en el sur aumentará la aridez. La capacidad de secuestro de carbono atmosférico de los ecosistemas será menor. Algunas especies migrarán y otras se extinguirán localmente.

Enlaces de interés:
www.aemet.es/

Fuentes:
ABC, 12 de agosto de 2005
El Mundo, 12 de agosto de 2005
El Público, 3 de julio de 2009
El País, 14 de enero de 2011
El Mundo, 22 de diciembre de 2010
Público, 1 de febrero de 2011
CC.OO., 16 de mayo de 2012

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