Estás en: Fundación Vida Sostenible > Informe > Agua > Riesgos > Cómo destruye nuestro mundo la industria de la moda: el Mar de Aral

Cómo destruye nuestro mundo la industria de la moda: el Mar de Aral

Enero 2015

El Mar de Aral en Asia Central fue una vez una de las regiones más fértiles del mundo y el cuarto lago más grande en la tierra, con una superficie aproximada de 66.000 kilómetros cuadrados, pero a día de hoy, es 10 veces más pequeño y lo envuelve un desierto tóxico en el que apenas queda rastro de vida. Hubo un tiempo en que en el interior de las aguas dulces del Aral, el gran lago de Asia Central, situado entre las fronteras de Kazajistán y Uzbekistán, vivían 24 especies de peces rodeadas por comunidades de pescadores, bosques y humedales.

Los problemas comenzaron cuando la antigua Unión Soviética hizo de las áridas llanuras de Kazajstán y Uzbekistán, su principales productores de algodón, una planta que necesita una gran cantidad de agua. Para ello se realizó un proyecto de desviación de agua a través de un canal de 500 kilómetros, de los dos grandes ríos de la región, el Amu Daria y el Syr Daria que nacen en las cordilleras del Tian Shan y el Pamir, con el fin de transformar el desierto y regar los inmensos campos de algodón con el fin de que la URSS se mostrara autosuficiente sin tener que importar algodón a terceros. Las poblaciones cercanas se mostraron preocupadas por los daños al medio ambiente causados por este proyecto, pero la URSS se comprometió a desviar ríos miles de kilómetros de Siberia para alimentar el Mar de Aral, pero los planes nunca se llevaron a cabo.

Entre 1961 y 1970, el nivel del Mar de Aral descendió a un ritmo medio de 20 centímetros al año, que se triplicó en la década de los 70 y que en los 80 se acercó vertiginosamente al metro de caída anual. A ningún ingeniero de la URSS se le ocurrió calcular la cantidad de agua que el Mar de Aral necesitaba para seguir vivo, pero es lógico pensar que necesitaba el cien por ciento de lo que recibía de los ríos. Con un tercio de agua sustraída para abastecer el regadío de los campos de algodón, el Mar de Aral comenzó progresivamente a desaparecer entrando en un bucle sin vuelta atrás.

En el año 2000 la NASA tomó las primeras imágenes del lago en el que se podía ver la disminución progresiva del nivel, convirtiéndose en dos volúmenes de agua separados, el Mar de Aral del Norte, en Kazajistán, y el Mar de Aral del Sur, el más grande de los dos, en Uzbekistán. A medida que el lago se secaba, la pesca y las comunidades que dependían del mar se derrumbaron. El agua, cada vez más escasa y salada, se contaminó por la alta concentración en fertilizantes y pesticidas. El polvo que se levanta del lecho del lago seco transporta partículas químicas que no se han degradado, convirtiéndose en un peligro para la salud pública de toda la región. La sal ha degradado los cultivos supervivientes, que requieren ser lavados con cada vez mayores volúmenes de agua dulce.

Al haberse perdido gran parte del mar, ha afectado al clima provocando inviernos más fríos y veranos más secos. Las personas que decidieron quedarse en su población natal, padecen la escasez de agua dulce, inviernos y veranos mucho más duros, y una serie de enfermedades provocadas por la contaminación de fitosanitarios como son anemias, enfermedades respiratorias y problemas renales.

En el año 2003 el gobierno de Kazajistán dio a conocer un plan para construir una presa de cemento que mantendría separadas las dos mitades del Aral. La iniciativa frenó la tragedia en el norte, pero aceleró la muerte del sur. Para el año 2005 el gobierno de Kazajistán había diseñado y construido una presa permanente de 13 kilómetros, destinada a elevar el Aral del Norte por unos 4 metros, el nivel necesario para rellenar el puerto de Aralsk y siendo también lo suficientemente profundo como para disminuir la salinidad (en la actualidad de 14 gramos por litro, parecido al año 1960) y permitir a los peces nativos volver a repoblar el mar. El proyecto tuvo un coste de 85 millones de dólares (70 millones de euros) , almacenando toda el agua que aporta el Syr Daria.

La dramática sequía de 2014, que ha secado por completo el lóbulo oriental del Aral del Sur, se explica por la falta de lluvias y nieve en las lejanas montañas del Pamir, donde se forma la cuenca del Amu Daria. Pero a eso hay que añadir que del gran río continúan  extrayéndose ingentes cantidades de agua para irrigar los cultivos intensivos de algodón en Uzbekistán. El cultivo de esta planta ocupa casi un millón y medio de hectáreas y representa el 11,3% de las exportaciones del país. En este sentido, la industria de la moda no es para nada ajena a la tragedia del Mar de Aral, ya que se calcula que para producir el algodón de una camisa son necesarios casi 3.000 litros de agua.

El algodón convencional utiliza enormes cantidades de agua y de pesticidas que causan la muerte de 350.000 agricultores cada año, así como un millón de hospitalizaciones. Este algodón es el de la dictadura de Islom Karimov, que es recolectado en condiciones de esclavitud por adultos y niños, para luego viajar a las fábricas de Bangladesh y China, principales proveedores de las marcas europeas de ropa que acaba en nuestras tiendas. Nada de lo que ha ocurrido en Asia Central es accidental, la catástrofe del Mar de Aral aporta pruebas irrefutables sobre el daño que la industria de la moda está causando al planeta.

Fuentes:

Ecoavant, 10 de diciembre de 2014

http://www.ecoavant.com/es/notices/2014/11/requiem-por-el-aral-2181.php

National Geographic, 10 de abril de 2010

http://news.nationalgeographic.com/news/2010/04/100402-aral-sea-story/

Noticias BBC, 1998

http://news.bbc.co.uk/2/hi/special_report/1998/water_week/70460.stm

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

Facebook IconYouTube IconTwitter IconLinkedInLinkedIn