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Coches diésel: ¿la mejor forma de transporte?

Desde hace un tiempo se ha venido hablando de las ventajas de un motor diésel frente a un motor de gasolina, pero, ¿qué pasa con respecto a sus emisiones? Sí que es verdad que los motores diésel se utilizan tanto para vehículos pesados, como pueden ser camiones, como para vehículos ligeros, como un coche, debido a que su consumo es menor. Y que la eficiencia energética de estos motores es mayor a bajas revoluciones que la de un motor de gasolina.

Tienen un menor consumo, debido a que el ciclo diésel es de mayor rendimiento frente al de motores gasolina, y por su mayor densidad energética (se saca mayor energía por litro de combustible), lo que implica menor consumo. Pero los últimos avances de los coches de gasolina como reducir la cilindrada y sobrealimentar, o el empleo de carga estratificada han reducido de forma notable el consumo.

La composición del gasóleo y de la gasolina es diferente. El gasóleo está compuesto de cadenas de hidrocarburos con un número de carbonos en su mayor parte dentro del intervalo de C9 a C20, mientras que la gasolina está compuesta por cadenas de hidrocarburos con un intervalo de carbonos de 4-11, ambos compuestos también por otros aditivos. Esto provoca que el gasóleo tenga una mayor densidad y con eso una mayor energía lo que hace que se consuma menos el combustible, sin embargo la baja densidad de la gasolina le provoca una mayor peligrosidad al ser más volátil.

Respecto al combustible, el precio global del gasóleo es más barato, pero a la salida de la refinería su precio es más caro que el de la gasolina, solo que tiene menos impuestos que la gasolina, por lo que hace más económico usar un vehículo diésel.

Pero no solo se va a hablar de las ventajas. Una desventaja para estos vehículos es el precio, son más caros que los de gasolina debido a que el motor diésel es más o menos el doble de costoso que un motor de gasolina. Su motor es más robusto y pesado debido a que tiene que aguantar presiones más elevadas y necesitan un motor más consistente ya que tiene que soportar presiones de 150-180 bares, mientras que un motor de gasolina sólo tiene que soportar presiones de 50-60 bares.

Aparte de que el precio del vehículo por sí mismo es más caro, las averías también son más complicadas y costosas, debido a que tienen sistemas más complicados (inyección de alta presión, turbocompresores de gran complicación y sistema de post-tratamiento de gases de escape más complejos).

También hay diferencias en cuanto a la elasticidad del motor, que es la posibilidad que tiene el vehículo de proporcionar una buena parte de la potencia a unas revoluciones medias o bajas. Es decir, un motor elástico es el que responde bien a unas situaciones en un régimen de bajas revoluciones, mientras que el motor menos elástico se vería obligado a reducir de marchas. El motor de gasolina consigue un mayor número de situaciones en las que conseguir buenas prestaciones sin necesidad de emplear un cambio de marchas, ya que tiene un motor más elástico.

En los motores diésel el aire se comprime y se inyecta el combustible mediante un inyector, produciéndose la combustión por el calor generado al comprimir el aire, no hace falta chispa. Los motores de gasolina utilizan para la combustión una mezcla de aire y combustible que se comprime y una chispa producida por la bujía inflama la mezcla produciéndose la combustión rápidamente, por este motivo emiten mayores cantidades de CO2 que los motores diésel, al utilizar oxígeno para la combustión del combustible. Pero su combustión es más completa, por eso la emisión de partículas en suspensión es despreciable. Los motores diésel ligeros emiten 50-80 veces más partículas que los homólogos de gasolina, y los pesados 100-200 veces más, aunque estas diferencias están disminuyendo con los nuevos modelos de vehículos diésel.

Además los motores diésel no son tan limpios como se cree. Emiten menos CO2 que los motores de gasolina, y en parte es verdad, liberan menos CO2 que un motor de gasolina, porque no se utiliza oxígeno en la mezcla, pero se liberan otras sustancias, debido a que la combustión del gasóleo es incompleta, que pueden ser más perjudiciales para el ser humano, como son las partículas en suspensión o el dióxido de azufre o los llamados NOx.

 

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Gráfico: Aficionados a la mecánica

 

El dióxido de azufre, aunque el problema prácticamente ha desaparecido debido a que su concentración es menor de 10 ppm y se desprecian sus emisiones, ocasiona en el ser humano efectos como: dificultad para respirar, inflamación de las vías respiratorias, alteraciones psíquicas, edemas pulmonares, paro cardíaco, etc.

Las partículas en suspensión son perjudiciales tanto para el medio ambiente como para el ser humano. En el ser humano afecta al aparato respiratorio y al sistema cardiovascular. La exposición a estos gases de escape está asociada a un mayor riesgo de padecer un cáncer de pulmón y a una disminución de unos meses en la media de esperanza de vida de la población.

Hoy en día los turismos que salgan nuevos al mercado que tengan motor diésel deben cumplir la norma europea sobre emisiones Euro 6, en la cual se establecen unos estrictos requisitos que se deben cumplir en relación con la liberación de óxidos de nitrógeno. En concreto el límite de emisiones será de 80 mg/km (un 50% menos que lo permitido en la norma Euro 5).

Esto obliga a la instalación de un filtro anti-partículas (FAP), y aunque se hayan reducido las emisiones en un 98-99% en los nuevos modelos de vehículos, se siguen escapando las más pequeñas (micropartículas PM2,5) que además son las más perjudiciales, junto con los demás gases. Por este motivo la Agencia Internacional para la investigación sobre el Cáncer, que forma parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha decidido clasificar los gases de escape de los motores diésel como carcinógeno de grupo 1.

Por último los NOx (óxidos de nitrógeno) se forman como subproducto en todas las combustiones llevadas a cabo a altas temperaturas. Una exposición prolongada a estos gases puede afectar al sistema inmune y al pulmón, dando lugar a una menor resistencia frente a infecciones y causar cambios irreversibles en el tejido pulmonar. En el medio ambiente sus efectos pueden producir smog fotoquímico y dar lugar a la lluvia ácida, causando grandes destrozos en bosques y la acidificación de las aguas superficiales.

Después de hacer un análisis completo sobre sus características se puede comprobar que no hay ninguna razón favorable, aparte del bajo consumo, para comprar estos vehículos. No solo porque dañan gravemente la salud y producen una alta contaminación atmosférica, sino porque se ha demostrado que son más caros a la hora de comprar, de arreglar cualquier avería y que consiguen menores prestaciones que los coches de gasolina, entonces… ¿por qué se venden más vehículos diésel?, o, ¿por qué Europa apuesta tanto por el diésel?

 

Patricia Pinel

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